Economía
Columna invitada

Los retos externos e internos de México

Para aprovechar la apertura, se debe diversificar la plataforma de comercio, dice Bruno Ferrari; el secretario de Economía señala que también se debe fortalecer el sector formal de la economía.

Por: Bruno Ferrari* |
Viernes, 30 de noviembre de 2012 a las 06:01

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — En los años recientes, México ha enfrentado grandes desafíos en un contexto internacional adverso. Pese a la más grave crisis internacional desde la Gran Depresión, México logró consolidar su entorno macroeconómico y mantener finanzas públicas sanas. Gracias al manejo responsable de la política fiscal y a una política monetaria sólida por parte de un Banco Central independiente, nuestro país ha podido reducir el impacto negativo de los choques externos que han caracterizado a la economía mundial últimamente.

En particular, la economía mexicana creció 5.5% y 3.9% en 2010 y 2011, respectivamente, y esperamos crecer 4% en 2012. A diferencia de otros países miembros de la OCDE, al cierre de 2011 la deuda neta total del Sector Público Federal representaba 31.8% del PIB, en contraste con la figura de 101.6% que representa el promedio de los otros países miembros de este organismo internacional.

Lo anterior no es casual. México cuenta hoy en día con una mayor fortaleza ante posibles impactos externos negativos gracias, entre otras cosas, al blindaje que brinda a nuestra economía el nivel sin precedente de las reservas internacionales (162,600 millones de dólares al 9 de noviembre de 2012) y la Línea de Crédito Flexible contratada desde enero de 2011 con el Fondo Monetario Internacional (73,000 millones de dólares).

Por supuesto que este éxito macroeconómico también se explica por diversas medidas microeconómicas que han fortalecido ampliamente la competitividad de nuestra planta productiva, y de las cuales la Secretaría de Economía es un actor fundamental.

Al impulsar la promulgación de la Ley Federal de Competencia Económica se ha mejorado la regulación de los mercados, y al fortalecer a la Comisión Federal de Competencia (CFC) se han tenido mejores herramientas para enfrentar decididamente las prácticas monopólicas. Con la reforma a la Ley Federal de Protección al Consumidor (LFPC) -que entró en vigor en febrero de este año- ahora se cuenta con un marco legal de vanguardia que combate la publicidad engañosa y que permite acciones colectivas, y con el que la Profeco puede ya interponer denuncias sobre prácticas monopólicas ante la Comisión Federal de Competencia. Es decir, hoy se cuenta con un mejor marco legal en favor de los consumidores.

Al mismo tiempo, en México se ha avanzado en la simplificación y mejora regulatoria, incorporando las mejores prácticas internacionales. De hecho, se han eliminado más de 16,500 normas internas en la Administración Pública Federal (casi el 50% del total) y más de 2,800 procedimientos administrativos. De igual manera, se impulsó el establecimiento de 97 Sistemas de Apertura Rápida de Empresas y el portal tuempresa.gob.mx, con el objeto de facilitar la apertura de nuevos negocios.

Con estas y otras medidas, en la Secretaría de Economía fomentamos la creación de empresas y redujimos el costo administrativo de iniciar un negocio en más de 60%, según estimaciones de la OCDE. Asimismo, se redujo el tiempo para la apertura de negocios de 34 días a sólo unas cuantas horas, lo que ha derivado en un entorno empresarial más transparente, eficiente y competitivo.

Algo de lo que nos sentimos orgullosos en la Secretaría de Economía es el apoyo sin precedentes a las micro, pequeñas y medianas empresas. A través del Sistema Nacional de Garantías propiciamos una derrama crediticia histórica para el fortalecimiento y desarrollo de estas empresas: más de 378,000 millones de pesos a favor de más de 422,000 pymes, lo que representa 7.9 veces más crédito y 2.7 veces más empresas beneficiadas que en la administración anterior. Como complemento, mediante el programa Compras de Gobierno se ha apoyado el crecimiento de las pymes, con adquisiciones por un monto de superior a 239,000 millones de pesos en beneficio de estas empresas. Igualmente, hemos apoyado una cifra histórica de empresas sociales, ya que más de 36,000 unidades productivas han sido financiadas con un monto superior a los 8,200 millones de pesos.

En esta estrategia, el rubro de las microfinanzas se ha caracterizado por ser una fuente creadora de autoempleo para las personas de bajos ingresos, representando para ellas una oportunidad para el desarrollo de proyectos productivos que les permite obtener un ingreso digno y reducir su situación de vulnerabilidad ante cualquier evento. La Secretaría de Economía impulsó el otorgamiento de microcréditos a través de dos fondos: el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (PRONAFIM), que ha detonado durante la presente administración casi 3 millones 80,000 créditos, por un monto cercano a los 18,000 millones de pesos; y el Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales (FOMMUR), que entregó casi 943,000 créditos, por 3,661 mdp. Con estos programas, la Secretaría de Economía ha contribuido no sólo a una economía más sólida, sino a una sociedad más equitativa y a una economía más incluyente, más humana.

De igual manera, para impulsar la innovación empresarial, en mayo de 2011 fue aprobado el Programa Nacional de Innovación (PNI) y continuamos la operación del Programa para el Desarrollo de la Industria del Software (PROSOFT), con el fin de crear las condiciones para que México cuente con un sector de servicios de Tecnologías de la Información más competitivo.

Otro aspecto a destacar es que se han establecido las bases para que México sea reconocido como un destino privilegiado para la Inversión Extranjera Directa (IED). Entre 2007 (cuando se creó ProMéxico) y junio de 2012 se estima que nuestro país atrajo más de 126,000 millones de dólares de IED. Nuestro mercado exterior también se ha fortalecido. Sólo en 2011 el valor del comercio (importaciones más exportaciones) creció 17% respecto a 2010, y entre enero y septiembre de 2012 el comercio ascendió a cerca de 550,000 millones de dólares.

Por supuesto que la importancia del comercio exterior de México ha ido acompañada de una creciente complejidad y sofisticación. Durante 2011, el 84% de nuestras exportaciones totales correspondió a manufacturas (más de 278,000 millones de dólares), lo que representa 65% más que todas las exportaciones manufactureras del resto de países de América Latina en su conjunto.

México también ha mejorado notablemente en las mediciones internacionales de competitividad. Por ejemplo, en el cálculo más reciente del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, México mejoró 13 posiciones en los últimos dos años al pasar de la posición 66 a la 53. En el informe "Doing Business 2013" (Banco Mundial) nuestro país avanzó cinco lugares con respecto al año anterior, al colocarse en el lugar 48 de 185 naciones evaluadas. Uno de los aspectos en que México resultó mejor evaluado fue en el rubro de "Facilidad para Abrir un Negocio", índice en el que avanzamos 39 lugares con respecto al año anterior. De acuerdo con este indicador, México está mucho mejor posicionado (48) que los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que ocupan las posiciones 130, 112, 132 y 91, respectivamente.

Además de los avances en competitividad, la oferta de los productos nacionales en el exterior se ha ampliado gracias a una fuerte estrategia encaminada a una mayor diversificación de mercados. En particular, se concretó el Acuerdo de Integración Comercial con Perú, se profundizó el Acuerdo de Asociación Económica con Japón, se unificaron los tratados con Centro América y se renovó el acuerdo con Colombia.

Claro que en muchas ocasiones la competitividad no es garantía de éxito, por lo que hemos debido defender en tribunales internacionales a los productores mexicanos. México ganó recientemente varias disputas de comercio exterior de gran relevancia, entre las que destacan la prohibición para que los transportistas mexicanos operaran en Estados Unidos, que tenía más de 15 años sin solución, o el caso de la comercialización del atún, cuyo embargo existía desde hace 22 años.

En cuanto a nuestro objetivo de tener una mayor integración con América Latina, en junio de este año se suscribió la Alianza del Pacífico, con lo que se propiciará de manera gradual el libre flujo de bienes, servicios, capitales y personas entre México, Chile, Colombia y Perú. Cabe señalar que, en conjunto, estos países concentran el 34% del PIB de América Latina y exportan 50% más que el MERCOSUR (Mercado Común del Sur).

Otro asunto de gran relevancia es que gracias a las gestiones del Gobierno federal, este año México se integró a las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífica, el TPP, que representa en la actualidad la negociación comercial más importante en el mundo y que será un parte-aguas en el nuevo régimen multilateral que redefinirá el comercio en todo el orbe.

El ingreso de México al TPP representa varias cosas: nuestra integración a una zona de libre comercio con 11 de las economías más importantes del mundo; la acumulación de origen con EU y nueve economías más; la diversificación de mercados para nuestras exportaciones; y el incremento del atractivo de México como destino de inversión.

Bajo el liderazgo del Presidente Calderón se han creado las bases y las condiciones para que México sea un mejor país, que avance con paso firme hacia un mejor futuro. Los mexicanos hemos alcanzado importantes logros. Sin embargo, sabemos que todavía queda mucho por hacer.

Retos del Comercio Exterior

El libre comercio por sí sólo no produce mayor desarrollo. La apertura comercial debe estar acompañada de empresas y consumidores preparados para solventar los retos y, así, aprovechar sus beneficios. Por ello, la estrategia del Gobierno federal ha privilegiado el acceso al financiamiento en el caso de los productores y emprendedores, y la posibilidad de obtener más y mejor capital humano en el caso de los trabajadores.

No obstante, en muchas ocasiones los beneficios de la apertura comercial no se perciben en su justa proporción por la existencia de diversas fallas de mercado que limitan las capacidades de los agentes económicos. Por ejemplo, las estructuras de mercado poco competitivas (monopolios y oligopolios) en industrias clave de la economía (energéticos y telecomunicaciones), la falta de vínculos entre los diversos sectores (particularmente entre el sector exportador y el orientado al mercado interno) y una compleja estructura arancelaria, entre otros factores, pueden desacreditar a ojos de muchos los beneficios del comercio exterior. Igualmente, es importante hacer notar que los sectores que no están orientados al comercio exterior pueden rezagarse en términos relativos cuando no se encadenan con el sector más dinámico de la economía.

El primer reto que nos presenta el comercio exterior es que los beneficios de la apertura comercial se extiendan a productores de bienes no comerciables. El desarrollo de la proveeduría nacional permitirá fortalecer los vínculos que el sector productor de bienes comerciables tiene con el resto del aparato productivo nacional, aumentando así la demanda sectorial y el empleo a la economía en su conjunto.

El segundo reto es diversificar nuestra plataforma de comercio exterior tanto en productos como en países socios. En particular, es indispensable apuntalar nuestro comercio de servicios, especialmente en materia logística. Asimismo, se debe trabajar en un marco que impulse la movilidad de los factores de la producción, particularmente de la mano de obra.

En tercer lugar, el acceso a nuevos mercados debe acompañarse de un mayor contenido nacional de nuestras exportaciones, lo que brindará mayores empleos para los mexicanos y consolidará nuestras fuentes de divisas, especialmente de cara a nuestros nuevos acuerdos comerciales, como la Alianza Pacífico y el TPP.

Retos del mercado interno

Uno de los obstáculos más grandes en el mercado interno es la falta de competencia. Hoy por hoy, el 30% del gasto de los hogares mexicanos se realiza en mercados con gran concentración y bajos niveles de competencia, por lo que los consumidores pagan precios hasta 40% mayores que sus contrapartes de otros países. Esta situación es aún más dramática para la población de menores recursos. Pero además de impulsar la competencia en todos los mercados, necesitamos también abrir los sectores hasta ahora protegidos a la inversión extranjera, con el fin de promover la competencia y la innovación en nuestra economía.

El bajo poder adquisitivo de los consumidores mexicanos, la falta de acceso a crédito formal y el hecho de que gran parte de su consumo se realiza en el sector informal son también importantes obstáculos al desarrollo de un mercado interno más sólido. Las cifras muestran un rezago de las remuneraciones pagadas en términos reales frente a la productividad de las personas ocupadas. Mientras las remuneraciones medias reales por persona ocupada aumentaron 5.3% entre enero de 2007 y junio de 2012,  la productividad media laboral creció 15% durante el mismo periodo. Por tanto, si se ligaran los aumentos del salario a la productividad podríamos impulsar el crecimiento de la masa salarial y con esto darle un buen incentivo al mercado interno.

En el mismo sentido, es necesaria una mejor alineación de incentivos para promover la incorporación de empresas y de las personas al sector formal de la economía. Por ejemplo, desde la Secretaría de Economía se ha promovido el encadenamiento de MIPYMES mexicanas como proveedoras de grandes empresas. Es importante entonces continuar incorporando a más de nuestras pequeñas y medianas empresas en la proveeduría de las grandes empresas a través de esquemas de financiamiento y capacitación que les permitan encadenarse con las empresas grandes. Hemos trabajado en promover un entorno empresarial más favorable para los negocios formales, pero aún falta mucho por hacer al respecto.

En los últimos seis años, en el Gobierno del Presidente Calderón se ha trabajado arduamente para transformar a México en una economía más fuerte y más competitiva, con capacidad para generar empleos de mejor calidad, y con grandes atractivos para la inversión global. Hoy, gracias a los avances logrados, nuestro país cuenta con una economía sólida y estable, con una destacada participación en el comercio mundial y con mayor capacidad para resistir las turbulencias financieras del entorno global.

*El autor es Secretario de Economía.


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