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Los libros, el futuro de un clásico

Los lectores electrónicos evolucionan y el proceso de lectura también se adapta a la tecnología; autores, distribuidores y lectores tendrán una relación más estrecha, predicen analistas.

Por: Fernando Rodríguez |
Miércoles, 26 de diciembre de 2012 a las 06:02

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — El libro digital no es el futuro de la lectura, es el presente. La discusión romántica sobre los lectores electrónicos y la defensa del libro impreso se ha ido desvaneciendo en los últimos años. Después de todo, no es tan difícil prever cuál será la evolución de dispositivos como el Kindle de Amazon o el Sony Reader como lo es tratar de adelantarnos a lo que será un cambio del ejercicio de la lectura como acción cultural.  

Desde que la tecnología abrió el camino a los formatos digitales, todas las esferas de la industria cultural de consumo han tenido sus momentos de crisis y adaptación. Pasó cuando la música pudo escucharse en mp3 y no en discos de acetato; cuando la cámara análoga y el rollo perdieron popularidad ante las fotos digitales o cuando las salas de cine dejaron de proyectar cintas de 35mm para utilizar nuevos formatos; el libro no podía quedarse fuera del mundo digital.  

"Los libros son el último bastión del viejo modelo de negocios, el único gran medio que aún no ha entrado completamente a la era digital", aseguraba hace unos años el escritor de tecnología Clive Thompson.

El debate sobre el futuro de los libros impresos que se ha desatado desde la aparición de los lectores electrónicos es una discusión sobre la industria editorial y su capacidad de adaptación, pero también sobre el ejercicio de la lectura en sí, aclara Thompson en un artículo publicado en la revista Wired.

Cuando Amazon lanzó el lector Kindle en 2007, su CEO, Jeff Bezos, aseguró que el dispositivo no llegaba para sepultar al libro físico, sino para mejorarlo. Más que sugerir que un formato es mejor que el otro, los libros electrónicos, al igual que cualquier otro medio, implican nuevas prácticas culturales.

El nuevo ecosistema de la lectura

Los libros electrónicos llegaron para quedarse. La Real Academia Española define al libro como una "obra científica literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte".

Alrededor de los libros electrónicos se forma todo un ecosistema de creadores, distribuidores y lectores que replican las prácticas culturales que se crean alrededor del libro impreso, pero que gracias al formato digital y al lenguaje multimedia que ofrece un lector de libros electrónico pueden diversificar su lectura, refiere el Institute for the Future of the Book, de la Universidad de Carolina del Sur.

Además de agregar elementos gráficos, audio e imagen a un libro, los lectores digitales socializan aún más el proceso de lectura, refiere este centro de análisis. No es sólo la posibilidad de compartir en las redes sociales los libros o las citas de las obras que se leen, además se puede subrayar sobre los textos y dialogar en tiempo real con otros lectores que han opinado sobre el mismo libro.

"El libro del pasado revelaba una experiencia exclusivamente individual única. El libro del futuro revela nuestra experiencia exclusivamente colectiva", asegura el editor Craig Mod.

Para Mod, el futuro de la lectura a través de los libros digitales parte de la premisa de que todo el proceso, desde la creación hasta el consumo de un libro, se forja sobre plataformas unidas, que se complementa, "no sobre islas".

Así, los creadores deberán ofrecer sus libros no sólo en varios formatos (impreso y digital), sino garantizar que en cada plataforma los lectores encontrarán elementos únicos.

El concepto de libro digital no implica sólo "traducir" el formato físico a bits que se puedan introducir en un dispositivo. "No se trata sólo de poner el texto en pantallas", dice Mod en su blog personal. 

Como ejemplo, el editor narra el proceso de creación del libro "Art space Tokyo", que a partir de su formato físico original fue desarrollado en diversas plataformas, desde los lectores electrónicos, smartphones y una página en Internet. 

Cada presentación ofrecía experiencias distintas. Mientras en los lectores y teléfonos el libro podía leerse y modificarse únicamente en su formato, la página de Internet ofrecía la oportunidad de incidir directamente sobre el contenido, con el fin de enriquecer el trabajo. 

El Institute for the Future of the Book detalla que es justo esta característica de los libros digitales lo que modifica más profundamente la relación lector-escritor. 

"A diferencia del libro impreso, el libro digital nunca estará terminado; es siempre un trabajo en progreso", asegura.

La evolución del lector digital

Para cualquier lector asiduo, su primera experiencia con un libro electrónico es quizá mejor de lo que esperaba. Aunque actualmente es posible guardar un libro en cualquier dispositivo electrónico, hay una gran diferencia entre leerlo en una pantalla de PC y hacerlo en un aparato diseñado para tal fin.

El Kindle Paperwhite -que fue elegido por Fortune como el mejor dispositivo de 2012- ofrece a los lectores una experiencia tan amigable que no se extraña al libro físico. Con tinta electrónica, el Kindle puede leerse en cualquier ambiente sin reflejos, incluso en la luz del sol.

Además de los ajustes de fuente y tamaño, el lector tiene una batería de ocho semanas de duración y un catálogo de un millón de títulos en la tienda Amazon, el sueño de todo lector.

Mientras la experiencia de lectura difícilmente podría mejorarse más, los lectores electrónicos de la próxima generación podrían dar un paso más arriesgado para atraer a los románticos de los libros físicos: incorporar tecnología OLED para que los dispositivos puedan doblarse como una hoja de papel.  


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