Economía

Estímulos de la Fed, lejos de funcionar

Las firmas no invierten a pesar del dinero barato que obtienen con la flexibilización cuantitativa; expertos afirman que se debe a que los ejecutivos creen que la economía seguirá debilitada.

Por: Stephen Gandel |
Miércoles, 12 de diciembre de 2012 a las 08:58
La Reserva Federal estadounidense pronto podría hacer suya la famosa frase de Buzz Lightyear: ¡Hasta el infinito y más allá!

La Fed se reúne esta semana, y muy probablemente Ben Bernanke y compañía anuncien que robustecerán su más reciente mecanismo de compra de bonos, apodado con sorna QE Infinity (flexibilización cuantitativa al infinito). Se supone que la llamada flexibilización cuantitativa, que es lo que sucede cuando un Banco Central compra la deuda de su propio país, sirve para bajar las tasas de interés. Y se supone que las tasas de interés bajas estimulan la economía.

Pero el caso es que no ha funcionado así. La economía estadounidense está ciertamente mejorando, pero no tan rápido como uno cabría esperar, teniendo en cuenta que Bernanke emprendió la primera ronda de flexibilización cuantitativa hace más de tres años. Las empresas sí están pidiendo prestado, aprovechando las bajas tasas. Así que esa parte del plan de la Fed parece estar funcionando.

El problema es que al parecer las empresas están empleando ese dinero barato para pagar viejas deudas, o simplemente para acumularlo, en lugar de gastarlo en nuevas contrataciones, en la construcción de fábricas u otros tipos de inversiones empresariales, que es habitualmente la forma en que las bajas tasas estimulan la economía.

La pregunta es, ¿por qué? ¿por qué no gastan?

Robert Buckland, principal estratega global de renta variable en Citigroup, tiene una respuesta interesante. En pocas palabras, Bernanke está convirtiendo el mercado de valores en un mercado de bonos, o al menos esa es la percepción que hay.

Una de las esperanzas que Bernanke tenía en la flexibilización cuantitativa era animar a que los inversionistas que normalmente comprarían bonos y otros activos de menor riesgo incursionaran en activos de mayor riesgo, es decir, las acciones bursátiles. Y eso parece estar sucediendo. El S&P 500, que ha subido cerca de 13% este año, está reportando un mejor desempeño que el de la economía real. Se supone que eso debería hacernos sentir mejor con respecto a la economía real, y gastar más dinero.

Desafortunadamente, Buckland dice que empujar a todos esos inversores de bonos con aversión al riesgo al mercado de valores tiene también un lado negativo. Los ejecutivos de las empresas que cotizan valores se contagian también de esa aversión al riesgo, y no quieren alejar a sus nuevos inversionistas más conservadores. Es por eso que no han gastado dinero en adquisiciones o expansiones.

Es un argumento interesante, pero no estoy totalmente de acuerdo con él. Si este fuera el caso, veríamos a más CEOs devolver efectivo a sus accionistas. En cambio, la cantidad de dinero en efectivo en los balances de las empresas no ha dejado de crecer. Lo que es más, como bien señaló mi colega Scott Cendrowski recientemente, a pesar de todo lo que se habla en torno a que las empresas se están apresurando para pagar a los accionistas en anticipación al precipicio fiscal, los dividendos no han subido tanto.

La mayoría de los CEOs son personas muy seguras de sí mismas y sería difícil que de repente le tuvieran un miedo pavoroso al riesgo. Cierto, un nuevo grupo de accionistas podría derrocar a los equipos gerenciales que considere, bajo su punto de vista más conservador, que estaban asumiendo un riesgo excesivo. Pero eso tomaría tiempo. Y las acciones llevan poco tiempo recibiendo la atención de los inversionistas en renta fija, hace cosa de un año que se han vuelto interesantes para ellos. Así que si lo que describe Buckland está sucediendo, probablemente sólo ocurre marginalmente, algo que sin perder su justa importancia no es una buena explicación de por qué la economía solamente está generando 146,000 puestos de trabajo a casi tres años y medio de que la recesión terminara.

Creo que la razón por la cual las empresas no están gastando dinero es probablemente la más obvia: porque los ejecutivos piensan que la economía seguirá débil. Eso hace que sea más difícil culpar a Bernanke y a sus laxas políticas monetarias de la débil recuperación. Además, mi hipótesis es menos interesante que la teoría de Buckland, pero eso no quiere decir que sea incorrecta.

 


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