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Economía
Columna invitada

Las riesgosas acciones de la Fed

El creciente activismo de la entidad es necesario, pero es peligroso, dice Mohamed A. El-Erian; en última instancia, es incompatible con el funcionamiento eficiente de una economía de mercado.

Por: Mohamed A. El-Erian |
Viernes, 14 de diciembre de 2012 a las 06:00

NUEVA YORK — ¡Wow! Eso es lo que sospecho que muchos inversionistas dijeron al oír el anuncio de política de la Reserva Federal (Fed) este miércoles. Y esta sola reacción habría capturado no sólo una sorpresa parcial, sino también una combinación de sentimientos contradictorios.

Sin duda alguna, el anuncio de la Fed ingresará a los libros de historia -al menos en aquellos textos que cubren la banca central y la política monetaria. Esto marca una evolución importante en el activismo, la participación y las aspiraciones del banco central. También es un movimiento arriesgado, que adentra a la institución en un territorio experimental y políticamente cargado.

La Fed tomó dos grandes medidas este miércoles: una ya esperada y otra no tanto.

En primer lugar, elevó sus compras previstas de valores de mercado, duplicando el monto en dólares a 1 billón para 2013 - una cifra muy grande bajo cualquier medida. En segundo lugar, la Fed cambió a objetivos cuantitativos (de desempleo e inflación) para realizar la orientación de políticas a futuro, y lo hizo antes de lo que la mayoría esperaba dadas las complejidades teóricas y prácticas.

Este nuevo salto hacia lo desconocido en las políticas fue motivado por una decepción continua con el lento crecimiento de la economía, el desempleo pertinazmente elevado y la creciente preocupación por que el desempleo se vuelva cada vez más estructuralmente integrado a la economía.

Todo eso fue dicho por Ben Bernanke, el admirablemente transparente presidente de la Fed, durante su conferencia de prensa después de que la noticia se diera a conocer. También fue obvio que él está muy preocupado por el abismo fiscal, y la posibilidad de que la parálisis política pueda llevar a la economía a una nueva recesión. La acelerada implementación de la política también puede reflejar el deseo de la Fed de conseguir un aseguramiento adicional.

Ahora, respecto a los sentimientos encontrados: Todos debemos dar la bienvenida al mayor énfasis en las políticas sobre el desempleo. Esta crisis nacional de empleo tiene enormes costos humanos; aumenta la pobreza, carcome el tejido social de las comunidades; y cuanto más persista, más difícil será de resolver.

La Fed ha vuelto a demostrar a los inversores que 'va con todo'. Esa es la buena noticia. La Fed está haciendo aún más en su intento por reforzar artificialmente los precios de los activos como una forma de "impulsar" a los inversores a tomar más riesgos. La mala noticia es que la institución, con sus herramientas imperfectas para el desafío que enfrenta y con otras entidades del Gobierno federal esencialmente 'desaparecidas en combate', podría estar tomando una carga insostenible.

En primer lugar, y como lo reconoció Bernanke, el resultado del inusual activismo de la Fed no es ni predecible ni carente de costos. Los inciertos beneficios esperados conllevan un riesgo creciente de daños colaterales y consecuencias no deseadas. Y el delicado equilibrio se vuelve menos favorable cada vez que la Fed siente que tiene que hacer más porque las acciones anteriores no han sido suficientemente eficaces.

En segundo lugar, la creciente participación de la Fed es, en última instancia, incompatible con el funcionamiento apropiado y eficiente de una economía de mercado. Con una participación de mercado que terminará 2013 entre el 30% y el 45% dependiendo de los valores, la Fed está muy involucrada en los mercados como árbitro y participante. Como tal, distorsiona su funcionamiento, el proceso de descubrimiento de precios y la asignación de capital.

En tercer lugar, todo esto pone en peligro la credibilidad institucional y la legitimidad de la Reserva Federal. También la expone a una mayor interferencia política y enfurecerá a los amigos y aliados de Estados Unidos en el extranjero.

Esto no necesariamente quiere decir que la Fed debería haberse abstenido de hacer lo que hizo. En vez de ello, se debe leer como otro mensaje muy fuerte y claro para los rijosos políticos estadounidenses. Washington no debería engañarse pensando que la Fed puede mantener por mucho tiempo una cuña entre las responsabilidades del Congreso y el bienestar económico de la nación.

Incluso si está dispuesto a aventurarse más profundamente en el modo experimental -y está claro que lo está- el banco central está muy presionado para entregar buenos y sostenibles resultados económicos. Lo mejor que puede hacer es comprar tiempo para que los políticos, que continuamente fracasan en adoptar compromisos, lleguen a un acuerdo sobre el camino a seguir.

Esperemos que esta nueva ventana de la Fed sea bien utilizada por Washington, y que el Congreso finalmente asuma sus responsabilidades de gestión económica. Si esto no se materializa, la economía podía arriesgarse a terminar en un lugar peor: fracasando en la generación de un alto crecimiento y en la creación de empleo; más obstaculizada por las distorsiones del mercado y las ineficientes asignaciones de capital; y habiendo dañado la credibilidad, la legitimidad y la eficacia futura de la Fed.


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