Acuerdo fiscal, ¿optimismo exagerado?

El pacto para evitar el precipicio en EU puede quedar en puras buenas intenciones, dicen analistas; Obama y John Boehner deben cimentar el camino para reducir la deuda a futuro sin dañar la economía.

Por: Jeanne Sahadi |
Miércoles, 19 de diciembre de 2012 a las 12:19
El abismo fiscal se refiere a recortes al gasto y aumentos de impuestos que podrían empujar a la economía de EU a una recesión.   (Foto: Cortesía CNNMoney)
El abismo fiscal se refiere a recortes al gasto y aumentos de impuestos que podrían empujar a la economía de EU a una recesión. (Foto: Cortesía CNNMoney)
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Los expertos en política presupuestaria en Washington han visto durante años un rosario de "grandes acuerdos fiscales" que terminaron con resultados inferiores a los anunciados.

Por ello, están observando con atención qué clase de acuerdo confeccionan la Casa Blanca y el Congreso para evitar el precipicio fiscal.

Dicho acuerdo podría conducir a un "gran pacto" que aborde la reducción de la deuda a  largo plazo de una manera inteligente. O no, si los legisladores optan por posponer el tema. O podría ser algo intermedio más sustentado en promesas que en detalles específicos.

Estas son tres cuestiones clave a considerar a la hora de evaluar cualquier acuerdo que convengan el presidente Obama y el presidente de la Cámara baja, John Boehner.

Reformas a los impuestos y a los programas sociales: La reforma del código tributario y del gasto en prestaciones será clave para la reducción del déficit en el largo plazo.

Pero debido a que el Congreso y la Casa Blanca han esperado hasta el último momento para negociar, nadie espera que alcancen un gran acuerdo con todos los detalles elaborados y fijados.

Sin embargo, los expertos señalan que es imperativo que haya un sólido acuerdo "marco" que ponga las bases para la reducción sustancial de la deuda sin trastocar la economía en el corto plazo.

Un acuerdo de esa naturaleza postergaría la mayoría de las medidas del precipicio fiscal, ya que amenazan la recuperación económica el próximo año. También incluiría algún tipo de pago inicial para la reducción del déficit y exigiría que el Congreso apruebe un gran paquete de reducción de la deuda -a largo plazo- en una fecha determinada del año próximo.

El paquete tendría que cumplir con los objetivos acordados en materia de ingresos y gastos, a través de una reforma fiscal y a las prestaciones sociales, y también mediante recortes de gastos en otras partes del presupuesto. Los negociadores idealmente establecerían metas más específicas para las áreas individuales del presupuesto.

Además, el acuerdo debería tener un mecanismo eficaz de aplicación y cumplimiento para asegurar que dicho paquete sea aprobado.

No obstante, los expertos en presupuesto dudan que mucho de lo anterior se cumpla si el marco simplemente promete realizar las reformas después, limitándose a establecer una cifra para los recortes de gastos y los aumentos de ingresos, ofreciendo pocos detalles.

"Ante la falta de presión del mercado de bonos, es difícil ser demasiado optimista en relación a que el Congreso o bien completará estos procesos de reforma al código fiscal y a los programas sociales en 2013 o se abstenga de llenar los temas pendientes con meros artilugios", dijo Sean West, director de política estadounidense para Eurasia Group.

Artilugios presupuestarios: los expertos dicen que el Congreso debe aprobar como mínimo una reducción del déficit por 4 billones de dólares en un lapso de 10 años para comenzar a frenar el crecimiento de la deuda.

Pero no todos los planes por 4 billones de dólares son iguales, todo depende de qué rubros se cuenten para conseguirlos.

Por ejemplo, los legisladores podrían convenir la obtención de 2 billones de dólares a través de aumentos impositivos y recortes de gastos. Luego, para anunciarlo como un acuerdo de 4 billones de dólares, podrían añadir los ahorros ya aprobados bajo la legislación Budget Control Act, así como los llamados "ahorros" de guerra. Ese es el dinero que el país ya no necesitará pedir prestado porque las operaciones militares en Irak y Afganistán están llegando a su fin.

Por supuesto, este plan contribuiría menos a frenar el crecimiento de la deuda que un plan que consiga los 4 billones en reducción de la deuda independientemente o aparte de lo conseguido vía la Ley Budget Control Act y los ahorros de guerra.

Y en realidad, señaló West, ese acuerdo a medias podría terminar entregando menos de 1 billón de dólares en nuevos ahorros si muchos de los recortes reales al gasto no están especificados en el acuerdo.

Techo de la deuda: el límite estatutario de endeudamiento del país necesita elevarse en las próximas 10 semanas si los legisladores no quieren que el gobierno federal corra el riesgo de caer en impago de la deuda.

Si un acuerdo definitivo no incluye un aumento en el tope legal de endeudamiento, los legisladores se encontrarán con lo que podría ser otra disputa feroz sobre el techo de la deuda.

La política suicida que marcó la lucha en torno al techo de la deuda en 2011 le ganó a Estados Unidos su primera degradación crediticia y sacudió los mercados de valores. La amenaza de una lucha similar a principios de 2013 dejará a los inversionistas y a la economía en una situación difícil hasta que el asunto se resuelva.


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