Ben Bernanke ‘se roba la Navidad’

El plan de la Fed para comprar bonos está lejos de aliviar pronto el desempleo, según expertos; la incertidumbre por la economía podría limitar el gasto de los consumidores en la época decembrina.

Por: Moshe Silver |
Viernes, 21 de diciembre de 2012 a las 06:03

Mientras el resto del mundo se preparaba para comprar hasta hartarse durante Navidad, el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, se entregaba a la juguetona tradición judía de la temporada, conocida como Chanukah Gelt o ‘Dinero Janucá'.

Cada día durante el Festival de las Luces, los padres dan pequeñas cantidades de dinero a sus hijos. Los niños toman el dinero y proceden a apostarlo jugando al Dreidel -la palabra yidis para una pirinola- un juego en el que se hace girar un objeto de cuatro lados y los jugadores ganan o pierden sus apuestas, dependiendo de la letra del alfabeto hebreo que aparezca.

Ésta es una metáfora particularmente apta para la conferencia de prensa celebrada por Bernanke en el cuarto día de Janucá, la semana pasada. Como Keith McCullough de Hedgeye lo dijo en su nota Early Look de la mañana siguiente:

Educarte a ti mismo para contextualizar este momento de la historia económica es una cosa, tener sentido común es otra cosa. Bernanke admitió ayer que todo su marco normativo está basado en previsiones en las que no debes tener confianza.

Por último, creo que los mercados globales en realidad tomaron su palabra al respecto. Para revisar la experimentación de Bernanke en 2012 (en realidad, él las llamó "innovaciones" ayer y sonrió con aire de suficiencia):

25 de enero de 2012 - Justo cuando el crecimiento mundial se estaba acelerando (yo era tan alcista como cualquiera en el mundo acerca de las Perspectivas de Crecimiento de Consumo de Estados Unidos y el Mundo el 24 de enero), él arbitrariamente decidió mover su política de tasas de interés al 0% del 2013 al 2014. Las acciones y materias primas subieron durante el siguiente mes, y luego alcanzaron un máximo. 13 de septiembre de 2012 - Después de susurrar dulces promesas de rescate a cualquiera que recibiera el memorándum (además de mí) de Jackson Hole, Bernanke extendió su política monetaria de tasas de interés al 0% hasta 2015 y más allá. Las acciones y materias primas continuaron subiendo durante otro día, y después alcanzaron un máximo. 12 de diciembre de 2012 - Quien fuera que estuviera dirigiendo la 'innovación' más reciente de la Fed (sabiendo que él cambiaría el enfoque hacia una tasa de desempleo que podría no verse sino hasta 2017-2020) ni siquiera se quedó hasta el final de la conferencia de prensa. Las acciones y materias primas llegaron a un máximo, ¡intradía!

Después de perpetuar máximos históricos en vivienda, educación, petróleo, oro y precios de alimentos (2006-2012), él extendió las tasas de 0% tres veces en 10 meses, de 2013 a 2017 y más allá. Cada vez, el mercado subió menos (durante menos tiempo) con menos volumen.

Bernanke está preparando dos regalos para añadir a la bolsa de Santa para sus seguidores monetarios, a medida que se precipitan hacia el abismo fiscal. Éstas son nuestras dos opiniones sobre lo que los gurús económicos llaman el "momento parteaguas" de Bernanke al cambiar el enfoque de la Fed de una fecha, a un número (desempleo del 6.5%).

Es mucho más difícil manipular el calendario que jugar con las estadísticas económicas. La manipulación del calendario ha sido durante mucho tiempo una característica de revoluciones convertidas en dictaduras.

Considera a los franceses, que hicieron una transición desde la monarquía, pasando por la justificada furia revolucionaria y el terror y la dictadura -hasta el punto en que Robespierre se presentó a sí mismo como el mensajero y Mesías de una nueva religión- hasta el ascenso de Napoleón como dictador absoluto.

Considera a Pol Pot, que renombró al 1975 como "Año Cero", y luego procedió a matar a 2 millones de sus compatriotas durante los años uno, dos, tres y cuatro. A esto hay que añadir ahora el Corolario Bernanke: cuando no puedas cambiar el calendario, cambia la aritmética.

En las espaldas de esta maniobra viene una noción más radical, que sigue tirando de nuestra imaginación retorcida. Es la idea de que la Fed y el Departamento del Tesoro pueden entrar en un acuerdo para cancelar una parte de la deuda nacional.

Como muchos han observado a través del espectro político, la deuda del Tesoro en poder de la Fed, a través de sus compras de programas de flexibilización cuantitativa (C, por sus siglas en inglés), es en realidad deuda debida por Estados Unidos a Estados Unidos. Y ha habido algunos artículos en las últimas semanas que parecen ser sondas de prueba: ¿Qué haría el mundo si Estados Unidos simplemente cancelara la deuda del Tesoro?

Parte de la lógica es que las ventas de bonos del Tesoro restringen el gasto a través de toda la economía. Si el Gobierno meramente imprimiera dinero para pagar sus deudas, la inflación se saldría de control. Al vender bonos que algún día tendrán que redimir, el Gobierno absorbe cierta cantidad de capital privado fuera del mercado. Esto actúa como un freno al gasto privado y, por tanto, (en teoría) controla la inflación.

Y el conocimiento de que esos bonos un día se vencerán mantiene una presión fiscal constante sobre los consumidores y los inversores por igual, ya que reconocen que algún día tendrán que pagar la factura. La cancelación de la deuda del Tesoro en poder de la Fed sería altamente inflacionaria.

Sin embargo, como una política arriesgada, podría ser vista como una vía de último recurso para estimular todo ese gasto privado y todos esos préstamos bancarios que no están sucediendo. Un aumento en las tasas de interés, por ejemplo, hará que sea más atractivo para los bancos hacer préstamos. La eliminación de una parte de la carga fiscal futura hará más atractiva a la inversión privada.

El Financial Times, en su artículo del 5 de diciembre titulado How Cancelling Central Banks' Holdings Of Public Debt Could Be A Useful Thing, dice que la cancelación de dicha deuda es esencialmente una partida contable y en última instancia no es material para la economía "porque tanto las haciendas públicas como los bancos centrales son parte del sector público".

El artículo cita una investigación de Morgan Stanley que indica que el aumento del ahorro doméstico no está reduciendo el apalancamiento en la economía, de manera quizás ilógica. Esto se debe a que el aumento del crédito no era del tipo que pudiera ser pagado con los ahorros.

Se supone que los hogares ahorran para pagar sus cuentas de tarjetas de crédito, para pagar el gasto corriente en cosas como tiendas de comestibles, mejoras domésticas menores y ropa. Por tanto, los ahorros son destinados dólar por dólar a cubrir el gasto que impulsa el consumo.

Ésa es la teoría, pero durante décadas los hogares han pedido prestado para comprar bienes raíces, automóviles y activos financieros, todo lo cual se debe apreciar en valor para que la deuda sea pagada.

Si eres lo suficientemente mayor para leer esto, sabes que no ha sucedido así. Peor aún, en muchos casos -millones, tal vez- ha llevado a las familias a vender sus grandes activos -o a dejar de pagarlos- para poder seguir pagando en el supermercado.

Con la Navidad acercándose, nos preguntamos quién será capaz de darse el lujo de rellenar las botas navideñas de sus familias. La Fed nos ha dado alegría navideña en la forma de un "apoyo" en curso para la economía ("En el cuarto día de Janucá, mi Presidente me dio / un eterno y continuo C").

Bernanke está vinculando las futuras compras de la Fed a la tasa de desempleo, pero no somos capaces de ver el mecanismo mediante el cual el gasto continuo de dinero que los contribuyentes no han pagado al sistema creará puestos de trabajo. La Fed está prometiendo un programa ilimitado para comprar activos que ya han sido definidos en el mercado como pedazos de papel sin valor.

La moneda de Bernanke en el Dinero Janucá parece demasiado suave, tal vez reducida en su contenido de metales preciosos. El trabajo de la Fed, como es sabido, es quitar la olla del ponche, cuando la fiesta se vuelve demasiado ruidosa.

Con todos luciendo sombríos, Bernanke no puede ejercer su papel de aguafiestas - así que está practicando el anverso de su tarea tradicional, haciendo que todo el mundo se emborrache lo suficiente como para perder el control. Pero entonces -no se preocupen, nos asegura- será rápido para arrebatarnos el licor. Después de todo, ése es su verdadero trabajo.


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