Bush, ¿culpable del precipicio fiscal?

El ex presidente estableció exenciones fiscales que ya no coinciden con la realidad económica de EU; la postura demócrata actual contra reformar la seguridad social podría seguir el mismo camino.

Por: Allan Sloan |
Lunes, 24 de diciembre de 2012 a las 06:02

Lo que parece brillante hoy, puede volver mañana para morderte en el trasero, cuando el mundo cambie. Ése es mi mayor aprendizaje de la telenovela del abismo fiscal.

Es una lección que los fanáticos de los recortes de impuestos republicanos están aprendiendo ahora, de manera dolorosa, a medida que su cruzada por reducir los impuestos para los ultra adinerados se tambalea al borde del fracaso.

Como veremos, esta lección aplica para ambos partidos: Lo que está pasando con los fanáticos de los recortes de impuestos hoy, podría suceder en el futuro para los fanáticos demócratas que insisten en que el Seguro Social no necesita ser corregido.

Los impuestos primero. La razón por la que tenemos un abismo fiscal es que allá en los viejos tiempos, cuando gente como Alan Greenspan estaba preocupada porque los excedentes presupuestarios federales se volvieran excesivos (puedes reírte ahora), el presidente George W. Bush propuso una estrategia aparentemente brillante para imponer enormes recortes de impuestos.

En lugar de comprometerse con los senadores demócratas para conseguir importantes reducciones permanentes, los partidarios de Bush utilizaron un proceso legislativo llamado "conciliación" para forzar mega recortes con la estrecha mayoría que poseían en el Senado, evitando la necesidad de 60 votos para anular una maniobra obstruccionista (si es que las fuerzas de la cordura fiscal hubieran decidido montar una).

Debido a la forma en que la conciliación funciona, los recortes de Bush de 2001 tenían que vencer en 10 años (ocho años para los enormes recortes de 2003 a las tasas sobre ingresos por inversiones).

Pero bueno, los fanáticos pensaron que en algún momento conseguirían los votos para volver permanentes los recortes. E incluso si no lo lograban, para finales de 2010 nadie se atrevería a dejar que los recortes expiraran. Estaríamos en un auge económico, gracias a los menores impuestos.

La vida sería grandiosa, especialmente para las clases mega superiores, sin un impuesto sobre el patrimonio y con los impuestos más bajos de la era moderna sobre los ingresos por inversiones.

Bueno, eso no resultó así, ¿verdad? Los ocho años de Bush fueron un sumidero económico y fiscal, y los dos primeros años de Barack Obama no fueron exactamente robustos. Cuando los recortes de Bush expiraron a finales de 2010, los republicanos compraron una extensión de dos años al comprometerse a apoyar la extensión de los beneficios de desempleo y los recortes sobre los impuestos de nómina. Pero ahora, la hora de la verdad ha llegado.

Los mayores recortes para los mayores ingresos parecen destinados a desaparecer. Es más, es probable que las tasas para esas personas tiendan a ser más altas de lo que hubieran sido si los acuerdos se hubieran cerrado en 2001 y 2003.

No tendríamos ningún drama de abismo fiscal en absoluto si Bush hubiera hecho un recorte de impuestos verdaderamente bipartidista con personas como el senador Kent Conrad (demócrata de Dakota del Norte), un conservador fiscal, y que es uno de mis políticos favoritos. Toma como ejemplo a ese ex político: va a dejar el senado pronto.

Conrad, quien se opuso a los excesos de los recortes de Bush, dice: "Ellos apostaron la granja, y todos perdimos. Se les está regresando a ellos, y se le está regresando al país" ¿Y cómo se siente él acerca de haber demostrado que tenía razón? "No me da ningún placer en absoluto", dijo. ¿Ves por qué me gusta?

Ahora me temo que los demócratas -que actualmente se sienten con mucho poder, de igual forma que los partidarios de Bush se sentían hace una docena de años- cometerán el mismo error con la Seguridad Social que los partidarios de Bush cometieron con los impuestos.

Así como los partidarios de Bush utilizaron números ridículos para justificar los recortes de impuestos, la posición oficial demócrata usa matemáticas ridículas para afirmar que la Seguridad Social no necesita una corrección. La lógica, tal como es: La seguridad social no es un problema debido a que muestra un superávit presupuestario federal. (No sé si hay una posición distinta, no oficial. Ciertamente eso espero).

Pero el verdadero problema fiscal de Estados Unidos no es el déficit del presupuesto federal. Es el gran aumento de deuda en que el país está incurriendo para pagar sus cuentas. En el año fiscal que terminó el 30 de septiembre, el Tesoro tuvo que pedir prestado 160,000 millones de dólares (incluyendo la tregua fiscal sobre los impuestos de nómina de 112,000 millones de dólares) para cubrir las cuentas del Seguro Social, a pesar de que el programa mostró un superávit presupuestario de 65,000 millones de dólares. (Explico las cuentas más abajo).

En este momento, los demócratas están en su apogeo. Pero si ellos no realizan recortes bipartidistas relativamente modestos ahora sobre los futuros beneficios del Seguro Social, en una década o dos el clima político podría haber cambiado, los problemas del Seguro Social serán peores, y los recortes serán más grandes y más desagradables que si se hicieran ahora.

Repite después de mí: Lo que se siembra, se cosecha. Siempre ha sido así y siempre lo será.

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Estos son los números fiscales de 2012 en el rubro de Seguridad Social, que obtuve del sitio web de la Oficina de Seguridad Social, utilizando la liga y los pasos que aparecen al final de esta explicación.

Desembolsos: 773,200 millones de dólares

Ingreso en efectivo: 613,000 millones de dólares, provenientes de impuestos sobre nómina (583,700 millones de dólares) y de impuestos sobre la renta que algunos beneficiarios pagan sobre sus beneficios (27,500 millones de dólares).

Diferencia entre el desembolso de efectivo y el ingreso en efectivo: 160,000 millones de dólares.

La Seguridad Social tiene 112,00 millones de dólares de "otros" ingresos. Ese efectivo proveniente del Tesoro no cubre el costo de la tregua fiscal sobre los impuestos de nómina. El Tesoro tuvo que pedir prestado ese dinero a inversores.

La Seguridad Social recibió otros 47,800 millones de dólares al hacer que el Tesoro canjeara bonos de fondos fiduciarios. El tesoro tuvo que pedir prestado ese dinero a inversores también.

La Seguridad Social mostró un superávit para efectos presupuestarios debido a que fue abonada con 112,400 millones de dólares en valores del Tesoro en su fondo fiduciario. Ese interés fue pagado mediante la emisión de nuevos bonos para el fondo fiducuario por parte del Tesoro, en lugar de ser pagado en efectivo. Si restas los 47,800 millones de dólares que el Tesoro canjeó a los nuevos bonos que emitió para el fondo, obtendrás 64,600 millones de dólares, que es el superávit de la Seguridad Social para efectos presupuestarios.

Puedes encontrar estas cifras tú mismo aquí. Haz clic en 'form', luego escribe "2012" en el año, y luego selecciona "Fiscal" en el tipo de año.

Este artículo es de la edición del 14 de enero de 2013 de la revista Fortune.


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