Techo de deuda: El ‘club de la pelea’

El debate por el límite en endeudamiento en EU podría ser más complicado que el del abismo fiscal; Obama se enfrentará a los republicanos que exigen más recortes de gastos para aprobar una elevación.

Por: Jeanne Sahadi |
Lunes, 07 de enero de 2013 a las 06:01

NUEVA YORK — Las políticas suicidas sobre el techo de la deuda podrían hacer que las confrontaciones por el abismo fiscal parezcan un juego de niños.

Justo después de que la Cámara de Representantes aprobara el compromiso para evitar el precipicio fiscal, el presidente estadounidense Barack Obama dijo: "No voy a tener otro debate con este Congreso acerca de si deben o no pagar las cuentas que ya han acumulado a través de las leyes que ellos aprobaron".

Pero los republicanos insisten en que cualquier aumento en el techo de la deuda debe ser superado por recortes de gastos y reformas en la ayuda social.

"(El presidente) no quiere ni siquiera tener una discusión sobre esto porque él sabe que en esto es donde tenemos palancas", dijo el senador Pat Toomey en MSNBC a principios de esta semana. "Absolutamente tenemos que tener esta pelea acerca del límite de la deuda".

El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, dijo el jueves que, en los próximos meses, los republicanos "forzarán la conversación que Washington necesita tener" acerca de los recortes de gastos, si es necesario.

El endeudamiento del país ya ha alcanzado su límite legal, actualmente 16.394 billones de dólares. Como resultado, el Tesoro no puede pedir prestado más dinero en los mercados, por lo que ha comenzado a utilizar "medidas extraordinarias" para garantizar que el gobierno pueda seguir pagando todas sus cuentas completamente y a tiempo. Sin embargo, esas medidas sólo pueden comprar cerca de dos meses de margen de maniobra.

Si el techo no es elevado para finales de febrero o principios de marzo, Estados Unidos corre el riesgo de incumplir con sus obligaciones debido a que el Tesoro ya no tendría dinero suficiente para pagar todas las cuentas del país.

Para cubrir un año de préstamos, el techo de la deuda podría tener que ser elevado en cerca de 1 billón de dólares.

Obama y McConnell estuvieron de acuerdo en una cosa: Ambos dicen que no tienen interés en resolver el debate del techo de la deuda en el último minuto, del modo en que lo hicieron en 2011, la última vez que pasaron por ese ejercicio.

El debate fue tan dañino que Estados Unidos sufrió una rebaja por parte de Standard & Poor's después de los hechos.

Las tasas de endeudamiento del gobierno siguen siendo muy bajas en todos los sectores. Sin embargo, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés), estima que fueron más altas durante la disputa que lo que hubieran sido de otro modo. El resultado: Una cifra adicional de 19,000 millones de dólares en pagos de intereses que se deberán durante la próxima década, según el Bipartisan Policy Center.

Hay una buena probabilidad de que el debate de este año se prolongue hasta el último momento posible, o tal vez más allá.

"Los dos grupos están más separados de lo que han estado antes", dijo Steve Bell, director senior de política económica del Bipartisan Policy Center.

Si el Congreso no aprueba un incremento en el techo de la deuda, algunos creen que el presidente podría invocar la Enmienda 14, que establece: "La validez de la deuda pública de Estados Unidos, autorizada por la ley, incluyendo las deudas contraídas para el pago de pensiones y retribuciones por servicios para sofocar insurrecciones o rebeliones, será incuestionable".

De este modo, continúa el argumento, Obama podría instruir al Secretario del Tesoro que siga endeudándose para pagar las cuentas del país en su totalidad.

La Casa Blanca ha indicado que no es una estrategia que el presidente considere emplear.

Sería arriesgado políticamente - podría haber movimientos para pedir la destitución de Obama.

Y el país podría resultar lastimado financieramente. Al invocar la Enmienda 14, el presidente podría provocar una crisis constitucional, lo cual no es un mensaje positivo para enviar a los mercados que ya cuestionan la capacidad de Washington para superar su disfunción.

Y, sin embargo, no está claro aún qué otra cosa podría hacer el presidente para contener el daño.

"Es difícil imaginar a un secretario del Tesoro, o a cualquier presidente, permitirse ser el primero en caer en cesación de pago de la deuda pública", dijo Joseph Minarik, director de investigación del Committee for Economic Development y ex economista en jefe de la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca.

"Dicho esto, nadie sabe qué otras opciones acechan los gabinetes de archivos de los abogados del Tesoro. Ellos no han abierto la boca... Y yo no tendría una opinión muy alta de cualquier persona que lo hiciera".


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