Gasolina acecha a la inflación en México

El cumplimiento de la meta en 2013 estará ligado al alza en los combustibles, advierten analistas; el aumento en el precio del litro puede generar un impacto de entre 1 y 1.5 puntos porcentuales.

Por: Isabel Mayoral Jiménez |
Martes, 15 de enero de 2013 a las 06:03

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Un deslizamiento constante de 11 centavos mensuales en el precio de la gasolina a lo largo del 2013 generará un impacto adicional de entre 1 y 1.5 puntos porcentuales sobre la inflación en México, advierten economistas.

"De mantenerse el desliz mensual en 2013, su efecto acumulado sobre la inflación sería ligeramente mayor a 0.50 puntos porcentuales al final del año con lo cual la inflación terminaría en 3.5% en lugar del objetivo de 3%", dice el director para América Latina de Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño.

Sin embargo, Coutiño destaca que si se considera que el incremento en el precio de las gasolinas se traslada en la misma proporción a servicios directos -como el transporte en autobús, colectivos y taxis- entonces el efecto adicional sobre la inflación anual sería de 0.55 puntos porcentuales.

"El efecto total directo del incremento a las gasolinas y al transporte sería de un 1.1% en la inflación de 2013, bajo el supuesto de que el desliz se mantuviera en 11 centavos por mes. Esto implica, por un lado, que sin el desliz la inflación podría ser de 3%, pero la sangría para el erario sería mayor", subraya el economista.

A partir del sábado 5 de enero, la Secretaría de Hacienda aplica un aumento de 11 centavos a las gasolinas, dentro de su política de ajustar los precios de los combustibles para reducir los subsidios.

"Es necesario que se observe un incremento en el precio de la gasolina y el diesel para evitar un deterioro en las finanzas del país", dijo el subsecretario de Ingresos, Miguel Messmacher.

El director de las carreras de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Santa Fe, Raymundo Tenorio Aguilar, coincide en que sí hay un impacto importante en la inflación, porque la gasolina se convierte en un insumo no solo para el transporte personal, sino urbano, colectivo y eventualmente en aquellos vehículos que consumen diesel, y al final del año sería ligeramente mayor a medio punto porcentual.

"Desafortunadamente nos enfocamos a la gasolina, pero el diesel también está aumentando y es un insumo en la transportación de bienes. Al pagar más por el precio de la gasolina impacta en el bolsillo de los consumidores, pero también se traslada a latas de conserva, bienes perecederos, por ejemplo, porque quien gasta en transportar consume diesel y eventualmente afecta a los productos que están en la canasta".

Por ello, estima que cuando menos el impacto global sería de 1 punto porcentual en la variación anual del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC); es decir, "si la inflación se reporta de 4% un punto es debido al aumento en la gasolina y el diesel, afectando la meta del Banco de México (Banxico) y si no se diera un aumento la inflación sería de 3% y no de 4%, por ejemplo".

Aunque también considera que si se mantiene constante el deslizamiento mensual de 11 centavos a lo largo de 2013, no se eliminaría totalmente el subsidio. "Cuando menos se requeriría que el precio de la gasolina sea similar al que prevalece en EU, en el caso de la gasolina de bajo octanaje, es decir, el litro tendría que ubicarse en 11.24 pesos".

Tendría que subir otros tres centavos, cuando menos, para ajustarse en 1 año, pero "la salida fácil de la Secretaria de Hacienda es que ajusta la gasolina a los precios internacionales cuando sube, pero cuando baje no tiene el mismo efecto, ya que al ser un precio monopólico en México el precio del combustible no disminuye".

Los costos y beneficios

Para el director de Moody´s Analytics eliminar el subsidio a la gasolina tiene la desventaja de que genera un impacto en la inflación.

La gran ventaja es que al alinearse los precios internos con su referencia internacional, las finanzas públicas dejan de desangrarse y "teóricamente" los precios del combustible podrían bajar, pero "habría que preguntarse si han disminuido en algún momento durante los años de la política del desliz".

Destaca que a pesar de que la eliminación del subsidio es una política correcta, no solo para sanear las finanzas públicas y liberar recursos para otros propósitos, sino también por motivos ambientales, las autoridades deberían considerar dos posibles inconvenientes.

"Primero, los precios internos quedarían sujetos a la volatilidad de los precios externos, lo cual también tendría consecuencias sobre la inflación, ya sea a la baja o a la alza. Segundo, el problema de tener un desliz mensual es que produce una inercia inflacionaria hacia adelante que bien podría generar efectos colaterales en otros precios clave y aumentar el efecto total sobre la inflación del año".

En este sentido, considera que bien valdría la pena evaluar si la eliminación del subsidio debiera darse de manera gradual o no. Cualquier opción tiene costos y beneficios, todo depende de lo que el gobierno esté dispuesto a aceptar y a sacrificar.

El catedrático del Tecnológico de Monterrey subraya que el aumento en el subsidio a la gasolina se da por dos razones. Una relacionada con la falta de oferta loca, es decir, la producción que tiene México de refinados de petróleo no alcanza para el mercado y se tiene que importar 4.6 litros de cada 10 que se consumen al día, que se ve impactado por la variación en el tipo de cambio.

"El otro factor es que si se aumenta el precio del barril de petróleo de exportación el que importa la gasolina en EU gana más. Mayores precios del petróleo nos benefician, pero la importación de gasolina nos resulta más cara".

Bank of America Merrill Lynch mantiene su pronóstico de 109 dólares por barril para el crudo Brent en el primer semestre de 2013, y considera que los precios están atrapados dentro de su rango, por ahora, pero advierte que una aceleración del crecimiento más allá de estos meses podría despertar al titán durmiente y lanzar los precios del crudo Brent a una escalada.

Gasolina ¿el único riesgo para la inflación?

La inflación al cierre de 2012 terminó sorpresivamente bien, pero el Área de Análisis de Scotiabank dijo el 9 de enero pasado que el resultado habrá que tomarse con cautela, ya que se explica en gran medida por factores extraordinarios que difícilmente se repetirán en 2013, que de quitarlos mantienen a la inflación en una zona incómoda.

Si a la inflación observada se quita el impacto de los incrementos inusuales que difícilmente se repetirán (huevo y carne de res, que suman 0.36 puntos) y se suma el impacto de aquellas reducciones inusuales (telefonía móvil y trámites vehiculares, que suman 0.82 puntos), la inflación hubiera terminado 2012 en 4.05%. Tan sólo separando del INPC a la telefonía celular, la inflación general anual se ubica en 4.2%, y la inflación subyacente en 3.7%.

La cotización de gasolinas será también un factor importante a considerar en el escenario de inflación. Si bien el desliz de precios ha sido controlado, en enero el aumento fue superior a lo observado en el último año y no se descarta que en la búsqueda por empatar el precio interno con el del mercado internacional, los incrementos en los combustibles puedan darse de manera más acelerada.

En este sentido, la directora de Análisis Económico de Banco Base, Gabriela Siller, descarta que 2013 sea un año complicado para Banxico en materia de inflación. "A lo mejor veremos algunos meses en que la inflación estará arriba de 4%, sobre todo por los riesgos que existen del crecimiento económico que un poco ata de manos a Banxico".

Pero más que la inflación, prevé que la volatilidad cambiaria es con lo que más lidiará el banco central mexicano, ya que la inversión de cartera ha estado aumentando mucho y casi 38% de activos del gobierno están en manos de extranjero, lo que la convierte en una arma de doble filo.

"Si 2013 será un año difícil para Banxico no será por el tema de inflación, sino de la expectativa sobre lo que estará pasando con la inversión que está llegando y que puede salir en caso de un aumento en la aversión al riesgo de los inversionistas ante noticias del exterior".

Menciona que el alza en gasolina genera impacto en los precios, pero no es fuerte. "A final de cuentas pesa más que sigue habiendo una brecha negativa en el PIB de México, a lo mejor si tuviéramos un exceso de demanda o liquidez en México sí podríamos hablar de presiones inflacionarias en el largo plazo, pero en el corto plazo no".


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