Columna invitada

Wall Street, sin miedo al tope de deuda

Las señas de vitalidad económica no justifican el optimismo de los inversores, dice Paul La Monica; si no se llega a un acuerdo se corre el riesgo de una nueva degradación económica, advierte.

Por: Paul R. La Monica* |
Viernes, 18 de enero de 2013 a las 13:39

NUEVA YORK — Si fuéramos ingenuos, pensaríamos que las ganancias están aumentando, la economía está creciendo a un ritmo vigoroso, todo el que quiere un trabajo tiene empleo y no hay más que paz y armonía en Washington. 

Obviamente no es el caso. Pero si atendemos el mercado de valores, es como si todos hubiéramos sido trasplantados de vuelta a los buenos tiempos de mediados de la década de 1980 o finales de 1990.

El S&P 500 está cerca de un máximo en cinco años. El VIX, que mide la volatilidad del mercado -a menudo conocido como el índice del miedo en Wall Street- está cerca de un mínimo de 52 semanas. Y el propio Fear & Greed Index (Indice de Temor y Codicia) de CNNMoney, que sigue al VIX y a otros seis indicadores para medir el sentimiento del mercado, ha estado firmemente en el modo de "codicia extrema" desde el comienzo del año. 

¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué los inversores no están un poco más nerviosos por el futuro?

Cierto, las cosas no son terribles en estos momentos. Es positivo el acuerdo de último minuto (al que se llegó en EU) para evitar la mayor parte de los aumentos impositivos que habrían tenido lugar si el Congreso y el presidente hubieran empujado a Estados Unidos hacia el abismo fiscal.

También hay más señales de que la economía está ganando fuerza. La mañana del jueves, el Gobierno estadounidense reportó sólidas cifras para el mercado de la vivienda en diciembre pasado y una fuerte caída en el número de solicitudes de desempleo tramitadas la semana pasada. Las ventas minoristas de diciembre también fueron mejores de lo esperado.

Si la vivienda y el empleo continúan repuntando y los consumidores siguen gastando, finalmente podría abandonar la metáfora de la barbacoa (una recuperación a fuego lento) que he estado usando para describir la economía durante más de dos años y medio.

Pero, ¿son las recientes señales de vitalidad económica realmente suficientes para causar este nivel de entusiasmo en Wall Street? No.

Me preocupa que los inversionistas estén pecando de simplismo y no se preocupen en absoluto de lo que sucederá si los legisladores y la Casa Blanca no llegan a un acuerdo para elevar el techo de la deuda.

Otra degradación en la calificación crediticia podría tener consecuencias desastrosas para las acciones bursátiles como ocurrió con la rebaja que Standard & Poor's hizo en agosto de 2011.

Con cada día que pasa, la fe de los inversionistas en que Washington instrumente algo inteligente para evitar un default o suspensión de pagos debería disminuir. Y eso no ocurre.

¿Cuán patético es que muchas personas piensan que Estados Unidos, la mayor superpotencia económica del mundo, tendrá que recurrir a artimañas financieras para tratar de resolver sus problemas presupuestarios? La falta de un diálogo constructivo sobre el techo de la deuda ha originado ideas tan absurdas como la de acuñar una moneda de platino por valor de un billón de dólares, vender el oro de Fort Knox o invocar la enmienda 14 de la Constitución. ¿Qué somos? ¿Una república bananera?

El saliente secretario del Tesoro, Tim Geithner, ya ha dicho que el Gobierno ha comenzado a tomar prestado del fondo de pensiones de los empleados federales a fin de seguir pagando nuestras facturas.

Esa es sólo una de las varias "medidas extraordinarias" a las que ha recurrido EU desde que técnicamente tocamos el techo de la deuda a finales del año pasado. ¿Qué será lo próximo? ¿Poner a la venta propiedades federales en eBay o Craigslist?

Oh. Y si la preocupación en torno al límite de la deuda no fuera suficiente, el acuerdo tributario del precipicio fiscal tampoco ha solucionado el molesto problema del denominado secuestro: los recortes automáticos al gasto federal que estaban programados para entrar en vigor al final de 2012 ahora están previstos para tomar efecto en marzo próximo.

Sí, los inversionistas suelen ignorar a Washington con buena razón. El circo político es en gran medida puro teatro y Wall Street se ha acostumbrado a que los acuerdos se den literalmente en el último nanosegundo. Así que ¿para qué preocuparse?

Además, el debate presupuestario no es la única nube que se cierne sobre el mercado en estos momentos. Las ganancias tampoco han sido tan estelares hasta ahora. Basta con mirar a los bancos: Goldman Sachs fue el único punto luminoso. Los inversores han encontrado motivos para estar nerviosos respecto a los resultados de Wells Fargo, Bank of America, JPMorgan Chase y Citigroup. Teniendo en cuenta que todos esos bancos tienen como clientes  a consumidores más promedio que los de Goldman, esa es una señal preocupante.

A menudo se dice que se necesita un sector bancario saludable para poder tener un mercado bursátil saludable. Empero, ese no ha sido el caso en lo que va de año.

Lo que es más, se prevé que las ganancias sólo aumenten 7% para el S&P 500 este año, según Thomson Baseline.

¿Otro motivo de preocupación? Los inversionistas individuales invirtieron una cantidad récord de dinero en fondos mutuos de acciones la semana pasada, un movimiento que se dio luego de que los inversionistas retiraran en masa dinero de las acciones el año pasado, a pesar de que el mercado estaba subiendo. Y recordemos que el llamado inversor minorista tiene un historial de llegar tarde a un mercado alcista... justo cuando está a punto de terminar.

Con todo, no estoy prediciendo un colapso del mercado como el que tuvimos en el año 2000 o 2008. Además, hay un montón de acciones ‘blue chip' en una amplia gama de industrias que lucen atractivas. Apple, Union Pacific, Walgreen, UnitedHealth, Allstate y Corning son ejemplos de compañías en el S&P 500 con cargas de deuda relativamente bajas, saludables perspectivas de ganancias y valoraciones que son más baratas que el mercado en general.

Pero el mercado en su conjunto da la impresión de estar subiendo como la espuma, formando casi una burbuja. Si se prevé un crecimiento de las ganancias más bien mediocre este año, ¿es justificable que el S&P 500 cotice a cerca de 14 veces las estimaciones de ganancias para 2013? Y ni siquiera he mencionado otros dos grandes riesgos globales en esta historia: la posibilidad de que los problemas de Europa persistan y que el súbito resurgimiento del mercado de valores en China se sobrecaliente.

No confundan esta crítica con una postura bajista. Es sólo precaución realista. Simplemente ahora mismo no considero que haya suficientes buenas razones para estar tan entusiasmado sobre el mercado, no con todos los posibles peligros acechando a la vuelta.

*Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de Paul R. La Monica.


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