Economía
Columna invitada

El escenario económico ideal para 2013

La revolución del petróleo y el gas en EU pueden llevarlo a crecer 4% este año, dice Geoff Colvin; el presidente Barack Obama defendería Medicare y aprobaría una reforma migratoria, agrega.

Por: Geoff Colvin |
Lunes, 21 de enero de 2013 a las 13:45
La economía gana velocidad en EU y la contratación aumenta. (Foto: Getty Images)
La economía gana velocidad en EU y la contratación aumenta. (Foto: Getty Images)
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FORTUNE — Sin ningún esfuerzo podemos nombrar 10 razones por las que 2013 será un pésimo año para los negocios y la economía. Todos podemos ser pesimistas. Pero analizar solamente el lado negativo es un mal hábito, ignorar la prosperidad es tan peligroso como ignorar la decadencia. Así que imaginemos un escenario de buenas noticias, un escenario del que nadie habla. 

¿Es probable? No sé. ¿Es plausible? Por supuesto. Esto es lo que nos llevará a una tasa de crecimiento del 4%, aumento de los ingresos y descenso del desempleo para fin de año:

La revolución del petróleo y el gas estadounidense extiende cada vez más sus beneficios a lo largo de la economía. Nuestra producción de crudo, después de haber disminuido en los últimos 20 años, repentinamente se ha disparado y continuará haciéndolo durante el resto de la década, según la reciente proyección emitida por la Administración de Información sobre Energía.

La producción de gas natural experimentará un auge por lo menos durante las próximas tres décadas. Un resultante renacimiento industrial ya está en marcha. Los fabricantes de químicos y plásticos (Dow, Mitsubishi y otros) están construyendo nuevas plantas en todo el país, un giro impresionante para una industria que ha estado cerrando plantas en Estados Unidos desde hace años. El fabricante Timken Co está ampliando una acería en Ohio para fabricar aceros especiales para la industria del petróleo y gas.

Los ferrocarriles están agregando vehículos para transportar la creciente producción de muchas industrias. Lo mejor de todo, gran parte de la nueva producción se exportará, reduciendo así nuestro déficit comercial, trayendo empleos y crecimiento del PIB a Estados Unidos.

La legislatura número 113, atemorizada por la aversión generada por la 112 del Congreso, finalmente actúa sobre sus tres prioridades más importantes: reforma el código tributario mediante la reducción de las tasas y la eliminación de lagunas fiscales, hace sostenible al sistema Medicare, y establece leyes de inmigración para atraer y conservar a los mejores y más ambiciosos talentos del mundo.

El presidente Obama, ya sin tener que contender por el cargo y envidiando la extraordinaria autoridad de Bill Clinton en el país y en el mundo, decide dejar el legado de un estadista y no el de un héroe progresista. Apoya la reforma fiscal enfatizando su equidad; insiste en que Medicare no será mutilado, sino salvado; y negocia un procedimiento para la legalización de inmigrantes ilegales en el marco de una reforma migratoria. Las fotos de él firmando una legislación histórica con los líderes de ambos partidos a su vera construyen su imagen como un agente pragmático en lugar de un combatiente de extrema izquierda.

La Ley de Asistencia sanitaria Asequible entra en vigor sin percances al tiempo que la administración cobra conciencia de que los grandes problemas de implementación podrían hundir la economía. La legislación está llena de exigencias que parecen difíciles o imposibles de cumplir por parte de los empleadores; por ejemplo, deben ofrecer seguros de salud "asequibles" para los trabajadores, pero la asequibilidad se define como un porcentaje del ingreso familiar de un empleado, algo que los empleadores no tienen forma de conocer.

El Servicio de Impuestos Internos ha anunciado que por ahora los empleadores pueden basar los cálculos en los formularios de declaración de ingresos W-2 de los empleados y no tiene por qué ofrecer un seguro asequible a los familiares dependientes de los trabajadores. Más interpretaciones indulgentes como ese tipo facilitarán un proceso infernal para los empleadores y los trabajadores.

La Comisión de Bolsa y Valores y otros reguladores finalmente dejarán de poner excusas a la reglamentación Dodd-Frank, despejando la confusión que reina sobre los mercados financieros. El gobierno ha incumplido el 60% de los plazos de elaboración de normas impuestos por la ley, advierte el último balance hecho por la firma de abogados Davis Polk; el 65% de las reglamentaciones totales requeridas aún no se han elaborado. Reducir esa incertidumbre liberará una de las grandes fortalezas económicas de Estados Unidos, sus mercados de capital.

La economía gana velocidad, y la contratación aumenta. En respuesta, Washington permite que los hiperextendidos beneficios por desempleo vuelvan a su duración normal. Esas 99 semanas con beneficios por desempleo, si bien útiles para muchos, también distorsionan los mercados laborales al alentar a los que no trabajan, aunque sea políticamente incorrecto decirlo. Volver a la extensión normal de dichas prestaciones libera otro de nuestros puntos fuertes, nuestros flexibles mercados de trabajo.

El círculo virtuoso que impulsa a todas las economías en crecimiento gana potencia. La mayor actividad económica genera confianza, que estimula a su vez una mayor actividad. Empresarios, gerentes y consumidores comienzan a creer de nuevo.

Podría suceder, si no todo al menos una parte. Nadie sabe si sucederá, pero tenemos que estar preparados para ello. Y si piensas que este escenario es un sinsentido, por favor recuerda una lección de la historia: Cuando todo el mundo cree que no puede suceder, es cuando sucede.

Este artículo pertenece a la edición de Fortune del 4 de febrero de 2013.


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