Guerra de divisas incita proteccionismo

El exceso de liquidez amenaza la expansión global y puede propiciar políticas dañinas: analistas; advierten que la mayor laxitud monetaria seguirá presente por lo menos este año y el siguiente.

Por: Isabel Mayoral Jiménez |
Lunes, 28 de enero de 2013 a las 06:00

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — La llamada 'guerra de divisas' que ha propiciado la excesiva liquidez en el mundo es una amenaza al crecimiento global y un factor de riesgo que eventualmente puede incitar al proteccionismo en aquellas economías poco competitivas, advierten economistas.

Aseguran que la laxitud monetaria estará presente por lo menos este año y el próximo, el problema es que entre más liquidez exista más apreciación en los tipos de cambio habrá, lo cual inhibirá el crecimiento.

"El fortalecimiento de las divisas por el exceso de liquidez puede ser un factor adicional que alimente aún más al riesgo que actualmente existe sobre el crecimiento económico en este año", destaca el subdirector de Análisis Económico de Monex Grupo Financiero, Eduardo Ávila.

"Existe preocupación en los países en desarrollo debido a los posibles efectos adversos de las medidas extraordinarias de liquidez monetaria (quantitative easing) sobre la estabilidad financiera y macroeconómica de sus economías, dado sus potenciales efectos en la volatilidad de los precios de las materias primas, flujos de capital y tipo de cambio", dijo la agencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) en sus perspectivas sobre la economía mundial 2013.

En el reporte, publicado hace poco más de una semana, el organismo destacó que la masiva acumulación de reservas también está debilitando la demanda global, de manera que los efectos negativos de contagio en los flujos de capital y volatilidad de tipo de cambio deben ser contenidos.

"Esto requerirá lograr acuerdos en el nivel internacional sobre la magnitud, velocidad y momento de las políticas de relajamiento cuantitativo, dentro de un marco de trabajo más amplio de metas para corregir los desequilibrios globales", expuso.

Es complicado saber el impacto que tiene el ajuste de las divisas para la economía mundial, porque muchos son temas de acomodo de los flujos comerciales, afirma el economista en jefe de Scotiabank, Mario Correa.

"Una moneda más fuerte permitirá exportar más a un país e importar menos y son estos acomodos de flujos comerciales. El riesgo es que empezáramos a ver medidas proteccionistas en los países, porque eso sí afectaría negativamente el intercambio comercial global y también las perspectivas de crecimiento", detalla.

La semana pasada, Japón fue criticado por políticas que algunos afirman devalúan deliberadamente al yen, pero los analistas dicen que los temores de una guerra de divisas abierta son exagerados.

La retórica política se caldeó después de que el Banco de Japón (BoJ) anunciara planes para hacer compras indefinidas de activos en un esfuerzo por estimular la economía nipona, que recientemente ha caído en recesión.

Sobrecargar a los bancos centrales con más tareas y presionarlos para que lleven adelante políticas monetarias más agresivas implica arriesgarse a una serie de devaluaciones para darle competitividad a las economías, dijo este lunes Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, citando presiones sobre el Banco de Japón.

Weidmann es el último de una lista de autoridades de bancos centrales que han advertido sobre la amenaza de una 'guerra cambiaria' mientras los bancos centrales inyectan dinero en el mercado para respaldar sus economías, depreciando sus monedas en el proceso.

El juego de la balanza

El economista en jefe de Scotiabank, Mario Correa, describe esta situación como una 'guerra fría de divisas', en la cual varios países buscan impulsar el crecimiento de sus economías utilizando una política monetaria muy laxa.

Como consecuencia usual de una política monetaria muy expansiva la moneda tiende a depreciarse y, en la medida en que se debilita, favorece el crecimiento de las exportaciones.

"En el mundo actual, varios países con problemas de crecimiento están buscando la salida en el crecimiento de las exportaciones para generar ese impulso en sus economías. El problema es que no todas las monedas se pueden depreciar al mismo tiempo, algunas tienen que ganar frente a otras", señala Correa.

"Si una moneda se fortalece demasiado, tiene un impacto negativo para el crecimiento de las exportaciones y eventualmente para las perspectivas de crecimiento, sobre todo si son economías que están orientadas en gran medida hacia la exportación", añade.

El coordinador de Estudios y de Mercados de Banamex, Joel Virgen, comenta que ante las medidas que han tomado los gobiernos, sobre todo en el mundo desarrollado, desde 2012 y en este año, es comprensible que se esté hablando de la 'guerra' cambiaria.

La liquidez pasiva que se está viendo en el mercado, llama a esperar mayores flujos y probablemente potencial de apreciación en buena parte de las monedas emergentes. De ahí el riesgo de que los gobiernos de las economías emergentes sigan decidiendo intervenir para tratar de acotar el margen de apreciación y/o tratar de incidir en un tipo de cambio más devaluado que puede apoyar a sus economías.

"Es inevitable este fenómeno, cada gobierno está haciendo un esfuerzo por limitar los riesgos a la baja en su crecimiento, algunos de esas medidas están teniendo como consecuencia un tipo de cambio más depreciado", destaca.

Sin embargo, Virgen comenta que con base en la evidencia internacional es limitado lo que pueden hacer los gobiernos para impulsar la ganancia del mercado de sus exportaciones fuera de las fronteras a fuerza de devaluar la moneda.

En México, mayor acumulación de reservas

Algunas economías como la brasileña buscan recortar los flujos que entran a través del mercado accionario y establecieron una tasa impositiva a la inversión extranjera de cartera. Asia también impulsa medidas para poder revertir, eliminar o acotar el movimiento de apreciación de sus monedas respecto al dólar, añade Eduardo Ávila, de Monex.

"Son medidas que tienen que ver con una política de estimulo económico que busca, precisamente, estimular su economía. Hasta el momento sí se ve un desbalance que se ha reflejado en el dólar, en el caso de la balanza comercial y en las cuentas externas de EU se deprecia la moneda y se tendría que reflejar en una mejora en sus exportaciones", detalla.

"Sin embargo, esto no se ve, porque la depreciación que ha tenido el dólar no ha sido igual con sus socios comerciales. En el caso de Europa, por ejemplo, el ajuste ha sido mucho más grande que el de Asia, Asia por no corregir está haciendo que Europa sobre corrija", indica Ávila.

El efecto global es de menor crecimiento: en donde la moneda se aprecia el crecimiento, se deteriora, y quien deprecia detona la expansión.

El caso mexicano ha sido interesante, opina Joel Virgen, de Banamex. Es de las pocas economías emergentes que no ha coqueteado con un tipo de control de cambios o de flujos de capitales, ha dejado que todo el ajuste se lo lleve el peso y ha creado pocas distorsiones.

"La consecuencia de que México se haya mantenido al margen de estas medidas es que su atractivo y sus fundamentales permiten que siga entrando inversión, no solo directa sino en cartera que -a diferencia de otros periodos de bonanza- actualmente se enfocan mucho en mercado de dinero en plazos más largos".

Destaca que el capital especulativo, en términos proporcionales, es menor al que se tuvo en otros periodos de bonanza y aparentemente un nuevo perfil de inversionistas está volteando a ver a México, como son los fondos de pensiones asiáticos, cuyo mandato es replicar el rendimiento de ciertos países emergentes y llevarlos al vencimiento.

Pero Virgen asegura que las autoridades están listas para actuar y tener los mercados lo menos intervenidos que sea posible y la acumulación de reservas ha sido un acierto.

Cada país está tratando de encontrar la mejor forma de salir del problema en el que está, de poner en movimiento su economía y es natural ver ese tipo de respuestas, subraya Mario Correa, de Scotiabank.

"Mientras el crecimiento siga siendo tan escaso y algunos países estén inclusive en terreno de recesión, vamos a seguir observando este tipo de políticas monetarias ultra expansivas que se aplican con la esperanza de tratar de impulsar el crecimiento", subraya.

En el caso de México, su política monetaria está específicamente orientada a mantener la estabilidad de precios y no busca influir sobre algún nivel del tipo de cambio, pero sí influye en los hechos sobre el nivel que pueda tener el peso en algún momento dado.

"Creo que es una de las consideraciones que hace la Junta de Gobierno de Banxico, revisar cuál puede ser el valor que tenga el peso en un momento dado para ver si ese valor corresponde con la realidad, con la situación de productividad que pudiera tener la economía mexicana, o es un nivel relativamente sano para el crecimiento de nuestras exportaciones", afirma Correa.


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