Los retos de la nueva jefa de la SEC

De ser confirmada, Mary Jo White deberá restaurar la imagen del regulador de los mercados; también necesitará quitar las trabas en el Congreso a la regulación Dodd-Frank.

Por: Moshe Silver |
Martes, 29 de enero de 2013 a las 14:13

El presidente Barack Obama ha nombrado a Mary Jo White para encabezar la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés). Las buenas noticias: White es una de las abogadas más reconocidas y eficientes del país. Conocida y respetada en todas partes, puede hacer casi cualquier cosa que quiera. He aquí la mala noticia: no sabemos qué quiere hacer.

White, quien fue fiscal de Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York durante nueve años, tiene un récord estelar como abogada. En el mundo de los litigios corporativos, White es una rockstar certificada, su salida acaso deje una brecha irreparable en su bufete jurídico, Debevoise & Plimpton. Ella tiene una sólida reputación por ser meticulosa, estricta y justa. White también es célebre por ser incansable, literalmente una trabajadora de 24 horas los siete días de la semana que suele enviar correos electrónicos detallados a las tres de la madrugada.

Creemos que White será ratificada en breve. Ella es una candidata ideal para presidir la SEC: tiene los contactos correctos, ha participado en importantes casos de fraude y causas penales en ambos lados de la sala del tribunal, y tiene una férrea reputación de ser honesta. Algunos la critican por no tener experiencia en los aspectos prácticos de la elaboración de reglas, pero dado que de todos modos el Congreso no quiere que la Comisión redacte normas, nos preguntamos a quién podría importarle eso.

¿Cómo debería comenzar su mandato en la SEC la recién confirmada presidenta White?

La SEC tiene un grave problema de imagen. La gente no confía en la Comisión para realizar el trabajo fundamental de patrullar los mercados, y mucho menos atrapar a ejecutivos financieros de alto perfil que descaradamente cometen fraude. El problema surge a partir de (a) una percepción de la Comisión como un ente politizado, (b) una percepción de que la Comisión deja que los malos actúen impunemente, y (c) una percepción de que la Comisión es ineficiente.

La presidenta White tendrá que tomar medidas muy visibles, y adoptarlas inmediatamente. Ella debe:

1. Forzar una resolución del impasse sobre la reforma los fondos del mercado monetario - la farsa política que permitió que una reforma fundamental a los fondos monetarios fuera arrojada por el inodoro de Washington es un insulto para el público inversionista y equivale a fraude regulatorio. La presidenta White necesita colocarse su mejor armadura de procuradora y hacer que los miembros de la Comisión se encierren en una habitación hasta que lleguen a una resolución significativa.

2. Robert Khuzami, jefe de observancia de la ley dentro de la SEC, ha alcanzado un número récord de acuerdos extrajudiciales. Hemos sido muy críticos con esto siempre. Pero a lo mejor es un comienzo. Tal vez más dinero es un primer paso para obtener resultados jurídicos más significativos. La presidenta White debe establecer un criterio riguroso para los casos de fraude. Debe presionar para que todos los acuerdos que involucren fraude incluyan la exigencia de que los nombres de individuos implicados (empleados, supervisores y ejecutivos) no se queden en el anonimato. Esto puede hacerse de manera tal que limite la acción penal -por lo que mucha gente se sentirá decepcionada- pero dará lugar a que los que obraron mal sean eliminados de la industria. El mandato de la SEC es garantizar la integridad del mercado. Castigar a los malos, si bien es algo emocionalmente gratificante, es un efecto secundario de la observancia y aplicación de la ley.

3. La presidenta White no es la presidenta Schapiro. Mary Schapiro fue una regente de primera clase, como quedó evidenciado en la forma en que condujo la fusión de la NASD y el NYSE (los comités reguladores de Nasdaq y el NYSE), lo que dio origen a FINRA (Autoridad Reguladora de la Industria Financiera). La presidenta Schapiro no era, sin embargo, una luchadora agresiva y pendenciera. Estaba rutinariamente cercada por gente perversa en el Congreso, que a menudo se salieron con la suya. Mary es conocida por ser una persona muy agradable. La presidente White debería asumir, como primera orden del día, la tarea de arrojarles un cubo de helada realidad a los legisladores del Congreso. No importa cuán deteriorada esté hoy la reputación de la SEC, el Congreso está considerado en muchos peores términos. White debería llamar la atención al Congreso por bloquear las reformas necesarias, por proteger a los peces gordos, y por las tácticas mezquinas y sucias que han obstaculizado necesarios programas de regulación. La razón por la que la Comisión está retrasada en la implementación de la reforma Dodd-Frank es porque el Congreso le quitó su financiación, dejándola sin recursos para avanzar a través de las enormes cantidades de regulaciones que deben ser redactadas y procedimientos que precisan ser implementados. Si ella pudo vencer al mafioso John Gotti y al jeque Omar Abdel Rahman, tal vez pueda mantenerse firme y ponerse a la par con el Congreso. Sin duda se ganaría los corazones y las mentes de todo el país.

Obama ha paseado a su ‘Estricta Procuradora' ante el electorado -" Nadie se mete con Mary Jo", exclamó-  sin mencionar que la abogada también ha representando con la misma rigurosidad a esos peces gordos que ahora se encargará de meter al redil.

Todavía no sabemos cómo actuará White una vez que esté en el cargo. Nadie se escandalice si continúa favoreciendo a sus antiguos clientes. Los principales bancos de Wall Street le pagaron mucho más durante su paso por Debevoise que lo que le pagamos los contribuyentes cuando era fiscal de Estados Unidos.

De todo el barullo que ha generado este nombramiento, lo que más confianza nos da es el hecho de que White tiene 65 años. Ella emergería al final de la presidencia de Obama, con 69 años, ciertamente no ansiosa de un apacible retiro de juegos de mesa y copas de ginebra, sino tal vez lista para tomar un cargo público tranquilo, como el embajadora en la Unión Europea (White es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores), o acaso adopte la caza mayor como un hobby. La única esperanza de que las habilidades de White y su amplia experiencia sean ejercidas para limpiar verdaderamente los mercados de valores es si ella no guarda ningún deseo de volver a la práctica privada. Esa es una pregunta que esperamos que el presidente Obama planteara antes de nominarla.


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