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Columna invitada

Plan para un nuevo globalismo

El mundo actual exige un sistema interconectado, según Klaus Schwab, fundador del WEF; el presidente del Foro Económico Mundial expone aquí su plan de cinco puntos para conseguirlo.

Por: Klaus Schwab* |
Miércoles, 30 de enero de 2013 a las 12:38

FORTUNE — Nos decimos una comunidad global, pero nuestras instituciones y comportamientos tienden a ir en contra de estas corrientes. Nuestra nueva realidad -compleja, interconectada y más vertiginosa que nunca- significa que la necesidad de la cooperación mundial y de soluciones globales nunca ha sido mayor.

Entonces, ¿qué criterios deberían apuntalar un sistema global para el siglo 21?

En primer lugar, dicho sistema debe promover la cooperación. Estamos todos juntos en esto. Los gobiernos, las empresas y la sociedad civil no pueden hacerlo por su cuenta. Los problemas globales están interrelacionados, y las respuestas multilaterales como las sociedades público-privadas aportan soluciones innovadoras a la mesa. Ellas vinculan la pasión, el propósito y las redes de la sociedad civil con los recursos y la experiencia de las empresas.

En segundo término, un sistema global también debe abordar retos de una manera sistémica e integrada. Los temas de la agenda mundial están interrelacionados, pero nuestro sistema actual está demasiado fraccionado: la Organización Mundial del Comercio para el comercio, la Organización Mundial de la Salud para la salud, y el Fondo Monetario Internacional para las finanzas.

También hemos de establecer los vínculos necesarios para crear cohesión. Por ejemplo, ¿cómo encontrar el equilibrio óptimo entre el G20 y las Naciones Unidas? ¿Cómo involucrar mejor a los actores no gubernamentales? Necesitamos redes flexibles, más heterarquías y menos jerarquías.

En tercer lugar, el sistema debe ser estratégico, no dirigido por las emergencias. En la actualidad, gran parte de nuestra energía se consume en medidas reactivas en lugar de proactivas. Gestionar las crisis en vez de pensar en el futuro conduce a actitudes defensivas. Debemos adaptarnos a un mundo cambiante, no defender modelos obsoletos.

Cuarto, un sistema global debe demostrar continuamente su legitimidad. Hoy en día, esto va más allá de mandatos basados ​​en principios democráticos, incluye objetivos claros y resultados concretos. Tenemos, sin duda, un problema de cumplimiento. Y ya que las acciones prometidas no se cumplen, también tenemos un déficit de confianza con los gobiernos, las organizaciones internacionales y las empresas.

Por último, nuestro sistema de gobernanza global debe incluir la noción de ciudadanía global. En un mundo interconectado, es de interés de los estados-nación buscar soluciones a los desafíos verdaderamente globales, como el cambio climático. Hoy en día, no sólo necesitamos una Declaración de los Derechos Humanos, sino que también debemos ampliar este concepto para incluir responsabilidades.

Como comunidad global, dependemos del funcionamiento de las instituciones y procesos para administrar nuestro vecindario global. La integración de estos cinco criterios en nuestro sistema será un reto, pero si no lo hacemos, seguiremos aplicando tratamientos triviales a problemas que fundamentalmente requieren atención cardiaca global.

Klaus Schwab es el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial. Este artículo pertenece a la edición de Fortune  del 4 de febrero de 2013.


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