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Economía

‘Penny’, el nuevo debate monetario en EU

La moneda de un centavo de dólar tiene muchos detractores en EU, pero también apologistas; un público importante del país no quiere decirle adiós por apego sentimental.

Por: Chris Isidore |
Martes, 05 de febrero de 2013 a las 12:23

NUEVA YORK — Desde este lunes Canadá retiró de la circulación la moneda de un centavo, el penny. Y algunos economistas creen que Estados Unidos debe seguir el ejemplo de su vecino.

La Casa de Moneda estadounidense gastó dos centavos para producir y distribuir cada uno de los 5,800 millones de centavos enviados a los bancos el año pasado, pero además de suponerle una pérdida de dinero al Tesoro, existen argumentos de que la moneda simplemente ha dejado de ser útil.

El presidente del Consejo de Asesores Económicos en la administración Bush, Greg Mankiw, indicó que los consumidores estadounidenses han demostrado que no valoran el penny, si bien la mayoría de las encuestas muestran una oposición a la eliminación de la moneda.

"Cuando la gente comienza a dejar una unidad monetaria en la caja registradora para el próximo cliente, la unidad es demasiado pequeña para ser útil," dijo.

Las empresas dicen que redondear la cifra al nickel o moneda de cinco centavos más cercana le ahorraría tiempo tanto a los cajeros como a sus clientes; sin embargo, son renuentes a alentar un cambio que podría provocar una respuesta negativa.

Eso es exactamente lo que ocurrió el verano pasado, cuando la cadena de comida mexicana Chipotle comenzó a aplicar el redondeo en algunas de sus tiendas más concurridas.

"Sí, podría acelerar las transacciones, y eso sería bueno, pero es una comodidad que el cliente no quiere, no vamos a cuestionar la decisión de los consumidores", reconoció Jeff Lenard, portavoz de la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia.

Entre los partidarios de mantener la moneda de un centavo está el organismo Americans for Common Cents, un grupo comercial apoyado por el conglomerado Jarden, que tiene una filial que produce los cospeles de zinc y cobre que luego la Casa de Moneda acuña para convertir en centavos o pennies.

La encuesta sobre el tema que el grupo encargó el año pasado reveló que dos tercios de los estadounidenses quieren mantener el penny.

Y también citan a menudo un estudio del profesor de economía Raymond Lombra de la Universidad Penn State, quien estima que los consumidores terminarán pagando un "impuesto de redondeo" de entre 2,000 millones y 4,000 millones  de dólares en el transcurso de dos años si la moneda desaparece.

Pero el profesor de economía en Wake Forest, Robert Whaples, ha hecho su propio estudio basándose en miles de compras en tiendas de conveniencia.

El documento muestra que los consumidores como grupo llegarían a un punto de equilibrio (no sufrirían pérdidas, sino quedarían tablas) si las tiendas redondearan a la moneda de cinco centavos de dólar más próxima.

Whaples sostiene que cada año tantos centavos se quedan fuera de la circulación porque los consumidores no los ven como algo valioso, aumentando tanto los costos de la Casa de Moneda como de la economía en su conjunto.

 "El principal argumento en contra de la moneda de un centavo es que desperdicia nuestro tiempo. Estamos claramente perdiendo dinero con el penny," dijo.

Además del ejemplo de Canadá, otros países han eliminado sus monedas de más baja denominación sin consecuencias.

Pero Whaples admitió que es poco probable que desaparezca el penny, ya que el público no está dispuesto a renunciar a la moneda.

"La gran mayoría desea mantener el penny, a pesar de todos los buenos argumentos en su contra. Es un apego sentimental," señaló.

Desde este lunes Canadá retiró de la circulación la moneda de un centavo, el penny. Y algunos economistas creen que Estados Unidos debe seguir el ejemplo de su vecino.

La Casa de Moneda estadounidense gastó 2 centavos para producir y distribuir cada uno de los 5,800 millones de centavos enviados a los bancos el año pasado, pero además de suponerle una pérdida de dinero al Tesoro, existen argumentos de que la moneda simplemente ha dejado de ser útil.

El presidente del Consejo de Asesores Económicos en la administración Bush, Greg Mankiw, indicó que los consumidores estadounidenses han demostrado que no valoran el penny, si bien la mayoría de las encuestas muestran una oposición a la eliminación de la moneda.

"Cuando la gente comienza a dejar una unidad monetaria en la caja registradora para el próximo cliente, la unidad es demasiado pequeña para ser útil," dijo.

Las empresas dicen que redondear la cifra al nickel o moneda de cinco centavos más cercana le ahorraría tiempo tanto a los cajeros como a sus clientes; sin embargo, son renuentes a alentar un cambio que podría provocar una respuesta negativa.

Eso es exactamente lo que ocurrió el verano pasado, cuando la cadena de comida mexicana Chipotle comenzó a aplicar el redondeo en algunas de sus tiendas más concurridas.

"Sí, podría acelerar las transacciones, y eso sería bueno, pero es una comodidad que el cliente no quiere, no vamos a cuestionar la decisión de los consumidores", reconoció Jeff Lenard, portavoz de la Asociación Nacional de Tiendas de Conveniencia.

Entre los partidarios de mantener la moneda de un centavo está el organismo Americans for Common Cents, un grupo comercial apoyado por el conglomerado Jarden, que tiene una filial que produce los cospeles de zinc y cobre que luego la Casa de Moneda acuña para convertir en centavos o pennies.

La encuesta sobre el tema que el grupo encargó el año pasado reveló que dos tercios de los estadounidenses quieren mantener el penny.

Y también citan a menudo un estudio del profesor de economía Raymond Lombra de la Universidad Penn State, quien estima que los consumidores terminarán pagando un "impuesto de redondeo" de entre 2,000 millones y 4,000 millones  de dólares en el transcurso de dos años si la moneda desaparece.

Pero el profesor de economía en Wake Forest, Robert Whaples, ha hecho su propio estudio basándose en miles de compras en tiendas de conveniencia.

El documento muestra que los consumidores como grupo llegarían a un punto de equilibrio (no sufrirían pérdidas, sino quedarían tablas) si las tiendas redondearan a la moneda de cinco centavos de dólar más próxima.

Whaples sostiene que cada año tantos centavos se quedan fuera de la circulación porque los consumidores no los ven como algo valioso, aumentando tanto los costos de la Casa de Moneda como de la economía en su conjunto.

 "El principal argumento en contra de la moneda de un centavo es que desperdicia nuestro tiempo. Estamos claramente perdiendo dinero con el penny," dijo.

Además del ejemplo de Canadá, otros países han eliminado sus monedas de más baja denominación sin consecuencias.

Pero Whaples admitió que es poco probable que desaparezca el penny, ya que el público no está dispuesto a renunciar a la moneda.

"La gran mayoría desea mantener el penny, a pesar de todos los buenos argumentos en su contra. Es un apego sentimental," señaló.


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