Economía

Cómo S&P ‘encendió’ la crisis de 2008

El Departamento de Justicia de EU retrata a la agencia como un villano de la turbulencia económica; la demanda señala que S&P ocultó información e ignoró riesgos en sus notas de bonos hipotecarios.

Por: Stephen Gandel |
Jueves, 07 de febrero de 2013 a las 06:02

FORTUNE — A principios de 2007, un analista de Standard & Poor's que acababa de terminar un análisis de las recientes calificaciones de la firma a bonos hipotecarios envió un correo electrónico a sus colegas con una parodia de la canción Burning Down the House de Talking Heads. Una de las líneas: "Los subprime están hirviendo, tirando la casa".

Poco después, el analista escribió pidiendo a las personas que no reenviaran el correo, temiendo que lo hiciera lucir mal. En vez de ello, ofreció: "Si estás interesado, puedo cantarla en tu cubículo". Más tarde hizo un video.

El martes, el Departamento de Justicia presentó una demanda civil contra S&P por su papel en la venta de miles de millones de dólares en bonos hipotecarios que eventualmente se ‘agriaron' en la crisis de vivienda. Muchas cosas en la demanda hacen lucir mal a S&P. La queja es una fascinante mirada a lo que debe haber sido trabajar en el centro de la máquina hipotecaria.

Como siempre, está la cuestión de qué luce mal, y qué es realmente malo. S&P, por su parte, calificó la demanda del Departamento de Justicia como "completamente carente de mérito factual o legal".

Una buena parte de la mala conducta parece haber sido impulsada por una decisión clave que los ejecutivos de S&P tomaron, y no estuvieron dispuestos a corregir, en 2004. Los ejecutivos parecieron darse cuenta de que el modelo de S&P para calificar los bonos hipotecarios era demasiado indulgente. Así que propusieron una actualización con estrictos criterios de calificación. Se reunieron y elaboraron nuevas directrices. Incluso indicaron a los clientes que iban a hacer el cambio. Y luego nada. La actualización fue abandonada.

Un ejecutivo que se quejó acerca de ello ante sus superiores recibió dos respuestas. En primera, deje de documentar sus preocupaciones en correos electrónicos. Y en segunda, nuestro análisis sugiere que hacer la actualización no aumentaría nuestra participación de mercado o ingresos, así que no vamos a gastar dinero en ello, lo cual, al menos en un contexto empresarial, parece algo razonable.

Al menos al principio. Pero, según el Departamento de Justicia, en algún momento a principios de 2007, el sistema de clasificación erróneo de S&P se transformó de algo que podría costarle negocio si fuera vuelto más estricto a algo que en realidad estaba creando nuevas empresas, y bonos, y eventualmente pérdidas de inversores, las cuales no habrían existido normalmente sin S&P. Y ahí es donde las supuestas acciones de S&P cruzaron la línea entre lucir mal y realmente estar mal.

Ciertamente, la demanda del Departamento de Justicia pinta a S&P más como un villano en la crisis de la vivienda -inflando la burbuja y siendo responsable directo de miles de millones de dólares en pérdidas de inversores- de lo que ha sido retratado en el pasado.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, a principios de 2007, S&P sospechaba que el mercado inmobiliario iba a implosionar y que habría millones de impagos y ejecuciones hipotecarias. Los ejecutivos incluso celebraron una reunión en enero de 2007 acerca de "la burbuja inmobiliaria", y qué hacer al respecto. La respuesta que cabría esperar sería hacer sonar el silbato, confesar sus errores y decirle a los inversionistas que corrieran a buscar refugio. Pero eso no es lo que hizo S&P.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, los ejecutivos de S&P llegaron a la conclusión de que Wall Street iba a querer salir de todos aquellos préstamos hipotecarios de alto riesgo y bonos que los bancos habían mantenido, y que podían ganar mucho dinero ayudándolos.

En un momento, a principios de 2007, el modelo de S&P -no el nuevo, sino el viejo y defectuoso- indicó que la empresa debía poner a 770 bonos hipotecarios en su lista de vigilancia crediticia para una posible rebaja. Pero un movimiento de ese tamaño habría causado que el mercado de bonos hipotecarios se derrumbara, y hubiera puesto fin a este proceso de volver a empaquetar los préstamos, que en aquel momento le estaba produciendo a S&P cientos de millones de dólares.

Así que S&P no lo hizo. En cambio, sólo 18 de los bonos que el modelo de S&P marcó como problemáticos fueron puestos en observación para una posible rebaja. Peor aún, siguió emitiendo altas calificaciones para los bonos nuevos que estaban siendo creados a partir de los bonos que S&P internamente determinó que debían haber sido degradados. S&P continuó amasando de sus comisiones.

La demanda señala que cuando Fortune publicó un artículo en 2007, señalando el daño que S&P estaba haciendo, la respuesta de la empresa fue considerar la contratación de un consultor externo de relaciones públicas.

Al final, S&P aparece como un participante activo en el proceso de descargar lo que deberían haber sido miles de millones de dólares en pérdidas para Wall Street y para los prestamistas hipotecarios, hacia los bancos comunitarios, inversionistas individuales y municipios de todo el país.

Es muy difícil argumentar que S&P no debe ser procesado por ello.


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