España, ¿rumbo al ‘drama griego’?

Las acusaciones de corrupción contra el Partido Popular amenazan con dividir al sistema político; con el PSOE en retirada, España viviría un panorama griego, con sus partidos en su mínima expresión.

Por: David Gardner |
Viernes, 08 de febrero de 2013 a las 06:03

Financial Times — La avalancha de denuncias sobre fondos para usos ilícitos que amenazan con hundir al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, es sólo el último de una larga lista de casos de financiamiento ilegal en España, después de que la restauración de la democracia en 1977 trajo las costosas molestias de las elecciones regulares.

A mediados de la década de 1990, se produjo la estafa de Filesa mediante la cual los socialistas, que estaban entonces en el poder, recaudaron grandes donaciones corporativas para trabajos de consultoría ficticios que nunca fueron llevados a cabo por empresas fantasma.

El escándalo contribuyó a la caída del Gobierno de Felipe González, de por sí debilitado por las revelaciones de su participación en los escuadrones de la muerte enviados contra los separatistas vascos, y por el desgaste de cuatro periodos en el cargo.

El ejemplo actual llamado caso Bárcenas, que se enfoca en las supuestas cuentas secretas mantenidas por el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, que detallan donaciones encubiertas y pagos en efectivo supuestamente hechos a figuras de alto nivel del partido, entre ellos Rajoy, está en la misma liga.

Los documentos Bárcenas, publicados la semana pasada por el diario El País, se remontan a 1990, cuando el PP acababa de ser tomado por José María Aznar, el ex presidente. El partido estaba ocupado esquivando otro caso que involucraba a un tesorero acusado de recibir donaciones ilegales por parte de una empresa constructora. Ese caso fue desestimado finalmente por el Tribunal Supremo por un tecnicismo.

Pero otro escándalo de fondos ilícitos que ahora se está abriendo paso a través de los tribunales españoles -el también llamado caso Gürtel que ha enredado tanto a barones regionales del PP como a Bárcenas- podría corroborar algunos de los nuevos alegatos.

Algunos documentos de la investigación Gürtel, por ejemplo, reproducen exactamente uno de los pagos en el libro de contabilidad de Bárcenas. Varios funcionarios del Partido Popular han confirmado que los pagos entregados a ellos y registrados en el libro de Bárcenas, sí fueron realizados. El caso Gürtel también reveló que el ex tesorero del partido, nombrado por Rajoy, tenía 22 millones de euros en una cuenta bancaria no declarada en Suiza.

Rajoy ha negado haber recibido o entregado "dinero negro". Renuente a responder preguntas ante el Parlamento de España o de la prensa, enturbió las aguas en una conferencia de prensa en Berlín el lunes pasado junto a Angela Merkel, canciller de Alemania, describiendo las afirmaciones hechas en los documentos Bárcenas como "falsas, excepto en el raro caso".

La principal línea de defensa del presidente -que él y sus colegas ahora harán públicas sus declaraciones de impuestos- no aborda realmente al fondo de la denuncia. Si alguno de ellos estuviera recibiendo fondos encubiertos, ¿por qué lo publicaría en sus declaraciones de ingresos?

Hay similitudes entre los escándalos actuales y el asunto Filesa de hace dos décadas, en particular que Filesa recaudó casi 15 millones de euros en dinero actual. Pero las diferencias son más importantes, y más peligrosas. A mediados de los años 90, una nueva generación de miembros de centro-derecha del PP estaba dispuesta a relevar a los cansados y deslustrados socialistas. Ahora, un PP de vuelta en el poder durante apenas un año corre el riesgo de una implosión, pero los socialistas, desmoralizados y divididos regionalmente e ideológicamente, están en retirada.

Si las elecciones se realizaran ahora, España podría enfrentar una fragmentación política al estilo griego, con los dos principales partidos reducidos al disminuido tamaño del partido conservador griego Nueva Democracia y del Pasok, del ex primer ministro George Papandreou (que, al igual que el PP, también había ganado recientemente la mayoría absoluta).

Hace dos décadas, los españoles se enamoraron de Europa. Ahora, en medio de la devastación causada por las crisis fiscal, bancaria y del euro, la Unión Europea es "como una madrastra malvada", dice un analista español.

La austeridad implacable hace que las revelaciones recientes, que han golpeado a instituciones desde la monarquía hasta el poder judicial, sean particularmente odiosas para los españoles.

La capacidad de la monarquía de unir el país está disminuida. El Rey Juan Carlos estaba en un safari cuando la crisis comenzó a asomar, y un escándalo de malversación de fondos ha envuelto a su yerno, Iñaki Urdangarín, que debe asistir al tribunal para pagar ocho millones de euros por su libertad bajo fianza.

Aún así, vale la pena recordar que tomó seis años para que los tribunales se pronunciaran sobre Filesa. Para entonces, los votantes ya habían expulsado a los socialistas en las urnas.


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