Columna invitada

Wall Street, ¿exceso de confianza?

Aun cuando la economía siga recuperándose, a la Bolsa le espera una mala racha, dice John Cassidy; el mayor impacto provendría de una falta de acuerdo partidista sobre la deuda en marzo, advierte.

Por: John Cassidy* |
Lunes, 11 de febrero de 2013 a las 12:20

Tras la resolución de la crisis del precipicio fiscal y la decisión de los republicanos de no empujar al Gobierno estadounidense al borde del default, al menos por ahora, el panorama parece estar mejorando.

Las ventas minoristas y los pedidos a fábricas fueron decentes, el crecimiento del empleo se mantuvo estable, y la niebla política parecía estar disipándose, al menos en parte.

En Davos hace unas semanas, algunos CEO referían que la economía finalmente estaba avanzando hacia una recuperación autosostenida.

Luego llegó la terrible noticia de que el crecimiento del PIB fue (ligeramente) negativo en el cuarto trimestre de 2012.

¿Y ahora qué? La mayoría de los analistas estiman que este año terminará más o menos como el año pasado, cuando el PIB de Estados Unidos apenas creció 2.2%.

Yo soy un poco más optimista. Creo que el pequeño bache de octubre a diciembre fue una aberración en gran parte causada por el huracán ‘Sandy' y por la mayor caída en el gasto militar en 40 años.

De hecho, mi consejo para el resto de 2013 es el siguiente: asumir una posición larga en la economía y cubrirse de los movimientos del mercado bursátil.

Con Ben Bernanke volcando miles de millones de dólares al mes en el sistema financiero, con las tasas de interés rondando mínimos históricos, con la recuperación de la vivienda y el panorama internacional mejorando un poco, no nos extrañe que el PIB y el crecimiento del empleo arrojen datos mejores de lo previsto.

Pero pase lo que pase con la economía, no asumamos que el Dow continuará navegando serenamente hacia las alturas. Los inversionistas están pecando de confianza, a menudo una señal de que se avecinan problemas.

En los últimos 16 meses, el S&P 500 ha agregado unos 400 puntos y subió más de 35%. Desde marzo de 2009, cuando el mercado tocó su punto más bajo, el índice ha subido cerca de 120%.

Sin tratar de resolver la cuestión teológica de si se trata de un nuevo mercado alcista o una mera racha alcista en un mercado bajista, podemos estar seguros de una cosa: el precio de las acciones ya ha incluido e incorporado  una gran cantidad de buenas noticias.

Entre noviembre y enero, salvo una semana en diciembre, los precios bursátiles básicamente treparon al cielo. Un trader amigo mío que compra y vende volatilidad del mercado tuvo poco o nada que hacer.

Ahora nos encontramos en la extraña situación donde una serie de buenas noticias económicas o una cadena de malas noticias pueden desencadenar una corrección.

Si el crecimiento supera las expectativas, los inversionistas temerán que la Reserva Federal retire el estímulo, los rendimientos de los bonos aumentarán, y las acciones perderán atractivo. En cierta medida, ya están perdiéndolo.

De acuerdo con el economista de Yale, Robert Shiller, quien utiliza las ganancias a 10 años en lugar de las ganancias a un año para realizar un PER ajustado cíclico, el promedio histórico para el ratio precio/beneficio del mercado es de 17.5, y la cifra actual es de 22.8. Con el tiempo, los precios por lo general regresan a ese valor promedio.

Si el crecimiento económico flaquea, los beneficios empresariales sin duda se verán afectados. Incluso ahora ya están creciendo mucho más lentamente que antes.

Entre finales de 2009 y finales de 2011, las ganancias del S&P 500 remontaron de 57 dólares a 96 dólares, apuntalando la gran recuperación del mercado.

El año pasado, las ganancias aumentaron en sólo dos dólares, a 98 dólares, según S&P. Y aún así, muchos analistas de Wall Street pronostican que este año de alguna manera llegarán a los 110 dólares o más, lo que es francamente una ilusión.

La fuente más probable de un shock negativo es Washington. Si los dos partidos no llegan a un acuerdo sobre el gasto el 1 de marzo, la economía se verá golpeada con una cadena de recortes automáticos por valor aproximado de 50,000 millones de dólares.

De acuerdo con la firma de consultoría Macroeconomic Advisers, esto por sí solo podría reducir el crecimiento del PIB en 0.7%. Si a ello se le suma el alza impositiva que era parte del acuerdo sobre el precipicio fiscal, las consecuencias serían aún más graves.

Estoy asumiendo que los políticos seguirán su práctica habitual y postergarán el asunto sin darle una solución definitiva, conviniendo los recortes, pero suspendiendo la ejecución de la mayoría de ellos.

Pero, ¿quién sabe? Dado que los pequeños inversionistas y los seguidores de tendencias continúan comprando acciones, el peso del dinero acaso mantenga el mercado boyante por un poco más de tiempo. Este es un buen momento para recoger las ganancias y cubrir tus posiciones.

Este artículo pertenece a la edición de Fortune del 25 de febrero de 2013.

*John Cassidy es colaborador de Fortune y tiene experiencia como periodista de la fuente económica en varios medios de Estados Unidos.


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