Infraestructura vieja amenaza a EU

El país perderá 3.5 millones de empleos en 2020 sino mejora sus carreteras, puertos y otras vías; el Gobierno debe invertir 1.1 bdd en autopistas, trenes de alta velocidad, ciclovías, entre otros.

Por: Steve Hargreaves |
Miércoles, 13 de febrero de 2013 a las 12:10

NUEVA YORK — El presidente estadounidense Barack Obama volvió a solicitar miles de millones de dólares más para el gasto federal en carreteras, puentes, vías férreas y otros proyectos de infraestructura en el informe sobre el Estado de la Nación presentado el martes. Y muy probablemente no los reciba.

Los fondos asignados al Departamento de Transporte (DOT por sus siglas en inglés) fueron de 73,000 millones de dólares (mdd) en 2012. Esa cifra incluye los gastos federales etiquetados para carreteras, puentes, trenes de pasajeros, autobuses, vías navegables, puertos y aviación, así como algunos costos operativos. Representa aproximadamente entre el 30% y 40% de lo que el país gasta en infraestructura de transporte cada año, el resto proviene de fuentes estatales, locales o privadas.

El presupuesto del DOT ha aumentado de manera constante desde 2003, cuando ascendía a unos 59,000 mdd. Aparte están los cerca de 50,000 mdd que el Gobierno gastó en proyectos de transporte como parte del paquete de estímulo implementado en 2009.

Pero muchos, entre ellos Obama, opinan que no es suficiente. En los últimos dos años Obama ha propuesto una suma adicional de 50,000 mdd que se utilizaría no sólo para carreteras, sino también para trenes de alta velocidad, puertos, y elementos como ciclovías y pasarelas peatonales diseñadas para mejorar la vida urbana. En ambas ocasiones, su llamado cayó en oídos sordos.

Incluso la financiación anual del DOT ha sido poco sistemática. El Congreso típicamente financia  ese departamento mediante incrementos sexenales, pero el presupuesto de la dependencia ha dependido de ampliaciones ad hoc desde 2009.

Algunos creen que la falta de inversiones está afectando al país.

Si no se gasta más dinero -unos 1.1 billones de dólares más aportados por todas las fuentes de financiación para el año 2020, según la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles o ASCE- las deficiencias en la infraestructura le costarán al país casi 1 billón de dólares al año en ventas perdidas y 3.5 millones de empleos.

"La infraestructura es el soporte físico sobre el cual opera la economía estadounidense", escribió la ASCE en un informe en enero pasado. "Todo depende de ese soporte, incluyendo el transporte de mercancías, la actividad de las fábricas, la calefacción y refrigeración en los edificios de oficinas, y disfrutar de un vaso de agua limpia".

Los proyectos de tratamiento de agua tanto residual como potable carecen particularmente de financiación suficiente. ASCE predice que el sector recibirá sólo un tercio de la financiación requerida para 2020.

Las carreteras y el transporte terrestre recibirán cerca de la mitad de los 1.7 billones de dólares necesarios para proyectos de capital. Los puertos y las vías navegables interiores también recibirán menos de los fondos que necesitan.

La red eléctrica y los aeropuertos tendrán mejor suerte, recibirán la mayor parte de la financiación que necesitan, de acuerdo con la ASCE.

Las personas sienten el impacto financiero de la falta de inversión más directamente en las carreteras. Los investigadores del Texas A&M Transportation Institute estiman que, a menos que se aumente del gasto, los embotellamientos y los caminos en mal estado le costarán al hogar texano promedio 6,100 dólares al año en combustible desperdiciado, la reparación de vehículos, y el tiempo perdido en el tráfico de aquí a 2035.

El Instituto de Transporte ha identificado varios caminos que requieren atención urgente, especialmente en y alrededor de Nueva York, Los Ángeles, San Francisco y Atlanta.

"La reconstrucción de la infraestructura de Estados Unidos es un asunto de máxima importancia que debe ser capaz de obtener el apoyo bipartidista," indicó Bracken Hendricks, investigador del organismo de izquierda  Center for American Progress que se especializa en energía e infraestructura. "Los alcaldes y gobernadores necesitan ayuda, las industrias locales se ven amenazadas, los bancos no están prestando, y los presupuestos gubernamentales se han agotado."

Pero sumar voluntades no es fácil. A pesar de las terribles predicciones de grupos como la ASCE, algunos dicen que la situación no es tan mala.

"Como lo ponen algunas personas, uno pensaría que estamos en Haití," expone Ron Utt, un consultor de transporte y ex funcionario de presupuesto de la administración Reagan.

Utt está a favor de un mayor gasto en vías en ciertas áreas congestionadas. Incluso piensa que gran parte del dinero del estímulo probablemente estuvo bien empleada, aunque no creó los empleos que prometió. Pero él cree que los fondos para cosas como trenes de alta velocidad o ciclovías es un desperdicio.

En su opinión, las grandes cifras difundidas por la ASCE es lo que se necesitaría para que las carreteras de la nación estuvieran en perfectas condiciones, y cita un informe de la Administración Federal de Carreteras que indica que el número de caminos en buen estado cada año va en aumento.

"Puede que no estén en perfectas condiciones, pero vamos por la vida conviviendo con imperfecciones. No hay razón para gastar todo ese dinero en algo cuyos beneficios no serán mayores que los costos," dice.


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