Economía

El nuevo plan para bajar la deuda de EU

El proyecto de los congresistas Bowles y Simpson reduciría el déficit en 2.4 mdd en una década; el monto recomendado por los ‘halcones’ es un objetivo más ambicioso que el fijado por Obama.

Por: Jeanne Sahadi |
Martes, 19 de febrero de 2013 a las 16:31

NUEVA YORK — Los congresistas Erskine Bowles y Alan Simpson propusieron este martes un nuevo plan para reducir la deuda de Estados Unidos en 2.4 billones de dólares en el lapso de una década.

Bowles y Simpson copresidieron la comisión fiscal bipartidista designada por el presidente Barack Obama en 2010, y sus recomendaciones sirvieron como guía para otras propuestas de reducción de la deuda.

Desde que se disolvió dicha comisión fiscal, el Congreso y la Casa Blanca han aprobado ahorros por alrededor de 2.7 billones de dólares que se producirán durante la próxima década.

La nueva propuesta Bowles-Simpson, que contempla una reducción del déficit por 2.4 billones de dólares, se llevaría a cabo entre 2014 y 2023 y se sumaría a los 2.7 billones de dólares ya aprobados.

Se necesitan otros 2.4 billones de dólares para estabilizar la deuda como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), a un nivel igual o inferior al 70% del PIB, según las estimaciones de la comisión bipartidista para un Presupuesto Federal Responsable.

Contrastes con la propuesta de Obama

El monto de reducción de la deuda recomendado por Bowles y Simpson es una meta más ambiciosa que la fijada por el presidente Obama.

El mandatario intenta recortar vía ahorro otros 1.5 billones de dólares, lo que estabilizaría la deuda en 73% del PIB a finales de la década. Un enfoque menos riguroso y más gradual que el objetivo declarado por los republicanos del Senado de eliminar todos los déficit anuales para 2023.

En cualquier caso, la dupla describe su nueva recomendación no como la "mejor" o la "correcta", sino que simplemente la ven como el "mínimo que las autoridades deben hacer."

Bowles y Simpson sugieren que los 2.4 billones de dólares en ahorros podrían lograrse mediante una combinación de medidas, algunas de las cuales estaban incluidas en el plan original de la comisión fiscal elaborado en 2010:

Impuestos. Promulgar una reforma tributaria que elimine o minimice los gastos fiscales. Los ingresos recaudados se utilizarían para reducir el déficit y pagar el costo de la reducción de las tasas impositivas y la simplificación del código tributario.

El nuevo marco demanda una reforma fiscal para recaudar cerca de una cuarta parte de los 2.4 billones de dólares, o 600,000 millones de dólares.

Medicare. Reducir el gasto en los programas de salud Medicare y Medicaid recortando los pagos a los proveedores de atención sanitaria, cambiando los incentivos para los proveedores y los beneficiarios, y aumentando las primas para los que más ganan, entre otros cambios.

Bowles y Simpson dicen que estas modificaciones a Medicare deberían representar otros 600,000 millones de dólares.

Pagos ajustados a la inflación. Adoptar una fórmula de inflación menos generosa y según algunos más precisa, conocida como "IPC encadenado", para todos los pagos federales que se ajustan de acuerdo con el costo de la vida, tales como los beneficios de la Seguro Social. El IPC encadenado también se aplicaría a los ajustes por inflación para los tramos del impuesto sobre la renta.

Otras medidas. Reducir los subsidios agrícolas y aumentar la cantidad con la que contribuyen el personal civil y militar para su salud y planes de jubilación.

El plan propuesto pide que la mitad de los 2.4 billones de dólares se obtengan a través de estos ahorros, combinados con límites más estrictos para el gasto discrecional, junto con el IPC encadenado y el ahorro de intereses.

Además, la nueva directriz presentada por Bowles y Simpson pide a los legisladores ir más allá de esos 2.4 billones de dólares en el largo plazo. Entre otras cosas, recomiendan al Congreso acordar reformas a la seguridad social este año y asignar los ahorros futuros a dicho programa.

Los obstáculos

Las recomendaciones de los dos políticos atraerán una fuerte oposición. Muchos demócratas se oponen a los cambios en los programas de ayuda social a menos que sólo afecten a los ricos.

Y muchos republicanos se niegan a considerar reducir el déficit mediante una mayor recaudación derivada de una reforma tributaria.

Bowles y Simpson planean emitir recomendaciones más detalladas en las próximas semanas para dar cuerpo a su plan marco, previa consulta con los miembros del Congreso.

Desde su trabajo en la comisión fiscal han intentado convencer a los legisladores para negociar un "gran acuerdo."

En fechas recientes, Bowles y Simpson cofundaron la campaña para corregir la deuda Campaign to Fix the Debt, un grupo independiente que aboga por la reducción del endeudamiento público.

La campaña cuenta con un comité directivo bipartidista formado por antiguos políticos, halcones del déficit, empresarios, y un consejo conformado por directivos que ha generado críticas en su mayoría de la izquierda, pero también de algunos grupos empresariales debido a su petición de elevar la recaudación.


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