¿Por qué se deprecia la libra esterlina?

La moneda ha perdido valor por la expectativa de un nuevo estímulo económico en Inglaterra; algunos expertos prevén que la divisa siga debilitándose pero no sufrirá fuertes caídas como el yen.

Jueves, 21 de febrero de 2013 a las 15:34

NUEVA YORK — La divisa británica se encuentra bajo presión debido a que los inversionistas anticipan nuevas medidas de estímulo del Banco de Inglaterra.

La libra esterlina ha caído cerca de 6% frente al dólar estadounidense en lo que va del año. Este miércoles, cayó a su nivel más bajo desde junio de 2012.

La venta masiva de la moneda es impulsada por la especulación de que el Banco de Inglaterra reactivará su política de flexibilización cuantitativa, toda vez que la economía británica lucha por evitar caer en recesión por tercera vez desde 2008.

El Banco Central permitió que su programa de compra de bonos por 375,000 millones de libras expirara en noviembre pasado. Sin embargo, actas de las reuniones dadas a conocer este miércoles revelaron que los tres miembros del comité de política monetaria, incluyendo el gobernador saliente Mervyn King, votaron en febrero a favor de un estímulo adicional por valor de 25,000 millones de libras.

Mark Carney, titular del Banco Central de Canadá que reemplazará a King a finales de este año, también ha manifestado su voluntad de ampliar la hoja de balance del banco británico, comenta Ashraf Laidi, principal estratega global de City Index en Londres.

"Las recientes declaraciones del gobernador actual y del próximo parecen como una competencia para ver quién implementará más flexibilización monetaria", señala Laidi. "Por lo que los traders no tuvieron más remedio que vender la libra esterlina".

El Banco de Inglaterra no sería el primer Banco Central en incrementar sus medidas de estímulo este año. El Banco de Japón anunció el mes pasado planes para realizar compras "indefinidas" de bonos gubernamentales en un intento por reactivar la economía nipona.

Estas políticas están diseñadas para ayudar a reactivar el crecimiento económico, pero también deterioran las monedas nacionales. El yen japonés se ha desplomado 13% frente al dólar estadounidense en los últimos tres meses.

Una moneda más débil puede hacer más competitivas las exportaciones de un país en el mercado global.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha instrumentado políticas similares durante años, y la entidad ha dicho que continuará comprando bonos hasta que haya una mejora significativa en el mercado laboral.

Esta inclinación de los bancos centrales de las economías avanzadas hacia políticas monetarias más flexibles ha aumentado la preocupación acerca de una guerra mundial de divisas.

El Grupo de las 20 potencias económicas mundiales se comprometió durante el pasado fin de semana a frenar la llamada devaluación competitiva. Pero el comunicado oficial del grupo parecía sugerir que debilitar la moneda nacional a través de políticas monetarias laxas es aceptable siempre y cuando el objetivo sea estimular el crecimiento interno.

Este reciente anuncio del G20 "es casi burla", en opinión de James Rickards, director gerente de Tangent Capital Partners y autor del libro "Currency Wars: The Making of the Next Global Crisis" (La guerra de divisas: cómo se fraguó la próxima crisis global.)

"El Banco de Inglaterra seguirá relajando las condiciones monetarias y hará un esfuerzo por bajar el tipo de cambio de la libra. Hay que esperar que la libra asuma la misma ruta que el yen", apuntó Rickards.

La libra quizás siga debilitándose, pero es poco probable que se deprecie tanto como el yen, discrepa Ken Dickson, director de divisas de Standard Life Investments en Edimburgo.

El yen había estado "sobrevalorado por años" y la reciente depreciación ha ubicado a la moneda japonesa de acuerdo con su justo valor, dijo Dickson. En contraste, la libra se ha negociado "en el extremo barato de su justo valor" en los últimos años, agregó.

Además, la economía británica, aunque débil, no sufre la grave deflación (baja de precios) que ha afectado a Japón durante la última década. Las exportaciones también constituyen una proporción mucho menor de la economía británica, en comparación con Japón, por lo que no está claro hasta qué punto ayudará una moneda débil.

"La libra esterlina ya refleja un sinnúmero de malas noticias. Parte del sentimiento económico negativo pudo haber sido exagerado", advierte Dickson.

Mientras tanto, los inversionistas han asumido una posición corta respecto a la libra comprando contratos que les permitan beneficiarse de adicionales devaluaciones.

El último informe de la Commodity Futures Trading Commission mostró una posición corta neta de 1,600 millones de dólares, citaron los analistas de Scotia Capital en una nota a clientes. Con todo, la posición corta en la libra se mantiene muy por debajo de los niveles observados en mayo de 2010.

"Aunque los participantes del mercado son bajistas, no estoy seguro de que hayan realizado todavía una gran apuesta a la baja (sobre la libra)", señala Kit Juckes, jefe de estrategia cambiaria de Societe Generale.


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