‘Cierre de Gobierno’ amenaza a EU

El país podría quedarse sin financiamiento el 1 de octubre, si no se aprueba un aumento de deuda; un cierre extenso y de larga duración podría debilitar la modesta recuperación económica.

Por: Jeanne Sahadi |
Lunes, 23 de septiembre de 2013 a las 12:43
Sectores como el turístico serían los más afectados por el cierre de Gobierno, al suspenderse los trámites para visas y visitas a parques nacionales. (Foto: Archivo)
Sectores como el turístico serían los más afectados por el cierre de Gobierno, al suspenderse los trámites para visas y visitas a parques nacionales. (Foto: Archivo)
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NUEVA YORK — Los expertos concuerdan: Un cierre o suspensión de actividades del Gobierno federal estadounidense (lo que se conoce como ‘government shutdown') sería una opción desatinada.

Sin embargo, el riesgo de que esa parálisis se produzca el 1 de octubre es hoy una clara posibilidad. Y las agencias federales han recibido instrucciones para estar preparadas por si acaso.

La Cámara baja votará este viernes un proyecto de ley a corto plazo de financiamiento gubernamental que incluirá una provisión que retiraría fondos del Obamacare, pero esta disposición es inadmisible para los demócratas del Senado y el presidente Obama.

Si las bancadas no pueden llegar a un acuerdo, muchas de las funciones del Gobierno federal se suspenderían indefinidamente el 1 de octubre

Además de las contrariedades y retrasos que conllevaría, el cierre de los servicios podría tener consecuencias mayores.

Más información: La farsa de debate de la deuda en EU

Un cierre extenso y de larga duración podría debilitar la ya modesta recuperación económica, indicó el miércoles el director de la Oficina de Presupuesto del Congreso, Douglas Elmendorf.

El presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, por su parte, señaló que "un cierre gubernamental y, quizás aún más, la incapacidad de elevar el límite de la deuda podría tener muy graves consecuencias para los mercados financieros y para la economía."

Por no hablar del hecho de que el cierre supone un proceso nada barato. Las agencias federales de Estados Unidos tienen que dedicar tiempo, energía y recursos para planificar uno. Suspender y luego reanudar los servicios y las actividades del Gobierno también cuesta dinero. Dos cierres ocurridos en la década de los noventa costaron un estimado de 1,400 millones de dólares (mdd), según el Servicio de Investigación del Congreso.

No se sabe exactamente de qué forma se presentaría un cierre este octubre, pues la Casa Blanca dispone de cierta discrecionalidad para determinar cuáles áreas se verán afectadas y cuáles no. Pero si los cierres de mediados de los noventa sirven de guía, el siguiente panorama sería muy factible.

Lo que se cerrará al público: Muchas, si no es que la mayoría, de las oficinas del Gobierno federal, los programas, los museos y parques administrados por él.

Si el cierre se prolonga por un tiempo, el sector de los viajes podría verse perjudicado en la medida en que se cancelarían vacaciones y viajes de negocios, ya sea porque la gente no puede obtener una visa o tramitar un pasaporte o porque tienen que cancelar sus planes para visitar el parque nacional de Yosemite.

Para los contratistas federales, los proyectos podrían retrasarse porque las agencias para las que trabajan no pueden emitir la documentación necesaria para continuar.

Y los estadounidenses que necesiten algo de una oficina federal afectada por el cierre podrían quedarse con las manos vacías.

A detalle: El temor del impago regresa a EU  

Lo que permanecerá abierto: Seguirán funcionando las áreas del gobierno que proporcionan lo que la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca considera servicios fundamentales.

Los servicios cruciales, en general, protegen la vida humana y la propiedad. Habitualmente  eso ha incluido el control del tráfico aéreo, la seguridad nacional, el manejo de residuos peligrosos, las inspecciones alimentarias, la protección de fronteras, el mantenimiento de la red eléctrica y la asistencia en casos de desastre.

Seguramente continuaría la recaudación de los impuestos y la emisión de bonos estadounidenses. Y probablemente quede intacto todo lo demás considerado esencial para la preservación del sistema bancario del país.

Quién acudirá a trabajar y quién no: Cientos de miles de trabajadores federales tendrán cesantías sin sueldo (furloughs). Históricamente ese sueldo se restituye al finalizar el cierre, pero no hay garantía de ello por ley.

Muchos de los servidores públicos, sin embargo, estarían exentos de estas licencias laborales obligatorias. El presidente Obama y sus designados presidenciales, así como los miembros del Congreso, entran en esa categoría.

También trabajarán durante el cierre aquellos empleados federales necesarios para preservar segmentos clave de los sistemas bancario y monetario.

Cualquier persona autorizada para trabajar durante la suspensión percibirá un salario, aunque en la mayoría de los casos no recibirá sus cheques hasta después de que el cierre finalice.

Cómo afectaría al correo: El servicio postal continuaría operando con normalidad y el correo se entregaría.

Cómo afectaría a la administración de justicia: La judicatura federal estimó que si en este año se produjera un cierre, el sistema judicial podría mantenerse funcionado durante aproximadamente 10 días laborables gracias a los honorarios y fondos asignados con anterioridad, según el Servicio de Investigación del Congreso.

Cuando esa financiación se agote, el poder judicial permitiría que se llevara a cabo "trabajo esencial", incluyendo la resolución de casos.

El personal y los funcionarios de la corte federal que laboren durante el cierre no percibirán sueldos durante el denominado ‘government shutdown'. Pero la Corte Suprema y los jueces federales nombrados en virtud del artículo III de la Constitución sí recibirían su pago.

Si eres convocado para servir como jurado, se aplazará tu pago.

Cómo afectaría a la Seguridad Social y las otras prestaciones: La financiación de las prestaciones sociales está considerada obligatoria, lo que significa que no está sujeta al proceso anual de asignación de fondos.

Así que habrá dinero para pagarlas. La única pregunta es si los trabajadores federales que procesan esos beneficios recibirían su sueldo.

Los cheques del Seguro Social se expidieron durante el último cierre gubernamental, y la Casa Blanca debería estar en condiciones de garantizar lo mismo si sucede otra vez.

Durante los cierres de la década de 1990, la Administración del Seguro Social conservó inicialmente cerca de 5,000 empleados para enviar las ayudas a los que ya estaban inscritos en el programa. Pero durante el segundo cierre, que duró más tiempo, se dio cuenta de que necesitaría unos 50,000 empleados para procesar las nuevas solicitudes o tarjetas del Seguro Social, tramitar los cambios de dirección y otras tareas relacionadas con las prestaciones.

Cómo repercutirá en el Obamacare: Aquellos que amenazan con cerrar las operaciones del Gobierno son los que más quieren que la reforma sanitaria se retrase y se le retiren fondos.

Sin embargo, un análisis del Servicio de Investigación del Congreso concluye que la implementación del Obamacare seguramente continúe en el caso de un cierre.


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