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¿Quién apuesta por un impago de EU?

Varias instituciones podrían ganar 3,400 mdd si el país cae en ‘default’, mediante la compra de CDS; sin embargo, estos inversores necesitarán algo más que suerte para ganar dinero con la apuesta.

Por: Annalyn Kurtz |
Jueves, 03 de octubre de 2013 a las 14:03

NUEVA YORK — ¿Te interesa apostar contra la confianza y solvencia del Gobierno de Estados Unidos? Algunas instituciones financieras están haciendo justamente eso: apostar a que el Gobierno cesará de pagar su deuda si el Congreso no puede acordar elevar el techo de la deuda este mes.

Si Estados Unidos cae efectivamente en impago o default, quienes apostaron en su contra podrían embolsarse un total aproximado de 3,400 millones de dólares (mdd).

¿Te parece mucho? De hecho, en esta ocasión los inversionistas parecen menos convencidos de que se producirá un incumplimiento en comparación con el último gran sobresalto en torno al techo de la deuda en el verano de 2011. En aquel año, adquirieron contratos que hubieran pagado 5,600 mdd en el caso de un default, según la Depository Trust y Clearing Corporation.

¿En qué consisten esos contratos? Las instituciones financieras pueden comprar lo que en esencia son contratos de seguros que protegen contra un incumplimiento crediticio del Gobierno.

Estos valores, llamados credit default swaps o CDS (seguros contra impago de deuda), se pagan a una prima de 0.34% para asegurar contra un impago gubernamental en el próximo año. Eso significa que un inversionista paga 34 centavos de dólar por cada 100 dólares de la suma potencial que recibiría en caso de incumplimiento.

Pero no es así de simple. En primer lugar, estos contratos sólo están disponibles para los inversores institucionales. En segundo lugar, los CDS de la deuda soberana estadounidense habitualmente están denominados en euros, ya que si Estados Unidos incurre en cese de pagos ¿quién querría que se le pagara en dólares?

En tercer lugar, hay pagos mucho menos lucrativos si se producen otros escenarios. Por ejemplo, el Gobierno podría optar por pagar parte de su deuda. Incluso la definición misma de default es ambigua.

¿Qué quiere decir caer en default o impago?

Vamos por partes, el Gobierno estadounidense pronto se quedará sin dinero, y podría enfrentar una crisis de techo de la deuda a mediados de octubre. ¿Por qué en esa fecha? Porque el Gobierno prevé alcanzar el límite máximo de endeudamiento el 17 de octubre, y sin poder pedir más préstamos, muy pronto puede quedarse sin suficiente efectivo, incapaz de pagar todas sus cuentas.

Digamos que EU no puede pagar los gastos diarios, como los salarios de sus empleados, las facturas de electricidad y los cheques de la Seguridad Social. Esto no constituiría un default en el mundo de los CDS, siempre que el tío Sam siga pagando a los tenedores de bonos en el ínterin.

En el mercado de los CDS, un verdadero default ocurre sólo si Estados Unidos dejara de pagar el principal y los intereses a los tenedores de bonos del Tesoro, o si se negara a reconocer los contratos de bonos o reestructurara su deuda.

Este escenario ha ocurrido solamente una vez en el pasado, debido a un error informático en 1979. El impacto fue temporal y el Tesoro finalmente pagó a los tenedores de bonos en una fecha posterior. Además, eso sucedió antes de que existieran los credit default swaps o swaps de incumplimiento crediticio.

Esta vez, los inversores creen mayoritariamente que el Departamento del Tesoro encontrará una manera de evitar un default técnico a toda costa, incluso si eso significa recortar primero otros gastos.

No obstante, en el inusual caso de que ocurriera, los inversores en CDS todavía tendrían que superar algunos obstáculos para cobrar su dinero.

No es fácil: En el primer día de impago o incumplimiento, los inversionistas podrían exigir el pago de los bancos de inversión que les vendieron sus contratos de CDS.

Más información: La farsa del debate de la deuda en EU

Incluso entonces, sin embargo, Estados Unidos tendría por lo menos tres días más para ponerse al día con los pagos atrasados antes de que los bancos tuvieran que pagar a los tenedores de CDS. (Estos contratos de swaps normalmente tienen un período de gracia de tres días.)

A continuación, los titulares de CDS tendrían que solicitar una revisión oficial del Comité de Determinaciones de la ISDA (International Swaps and Derivatives Association) para determinar si un "evento de crédito" se ha producido de hecho.

Este comité actualmente está conformado por algunas de las mayores firmas financieras del mundo, como Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Deutsche Bank, que no están precisamente interesadas en un impago estadounidense, pues poseen grandes cantidades de bonos del Tesoro y activos denominados en dólares.

Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research compara estos instrumentos con la compra de un seguro que proteja contra una bomba nuclear. Si la bomba explota, ¿quedará alguien para pagar el seguro?

"Si tuviéramos un default, es muy difícil saber cómo se vería el mundo en esas circunstancias. ¿Quién crees que seguiría en pie? Creo que son tonterías. Las personas compran pólizas de seguros que no tienen sentido", arguye.

La mayoría de los inversores siguen confiando en el Tío Sam; los inversionistas que están apostando por un impago de Estados Unidos son sólo un segmento minúsculo del mercado.

Hasta la semana pasada, existían solamente unos 886 de estos contratos, frente a los 1,300 contratos registrados a finales de julio de 2011. Combinados suman 3,400 mdd en valor asegurado, apenas una gota en el océano si los comparamos con los casi 12 billones de dólares (sí, billones) en bonos del Tesoro en circulación en poder de todo dios, desde un estadounidense de a pie hasta los fondos hedge y el Gobierno chino.

Si Estados Unidos cae en impago, los precios de los bonos seguramente se desplomarán y los rendimientos subirán, y esos tenedores sufrirán pérdidas. Huelga decir que la gran mayoría de los inversores aún cree que el Gobierno se apegará a su palabra y pagará a los tenedores de bonos.

Pero los riesgos aumentan cada día. Aunque sigue siendo un pequeño mercado, el precio de asegurarse contra un incumplimiento de Estados Unidos en los próximos 12 meses ya se ha sextuplicado en sólo una semana.


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