7 mitos sobre el petróleo en México

En pleno debate energético, un especialista afronta los ‘fantasmas’ que asustan al sector petrolero.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La exploración y explotación 2 - 6
Fantasma 2: Si un operador privado participa en la extracción de hidrocarburos, se queda con la renta económica.

La práctica más común dice que cuando un país petrolero subasta el derecho a explorar y desarrollar los hidrocarburos en cierta porción de su territorio, el ganador es el que diseñe un plan de exploración y explotación que optimice la renta económica para el Estado en el largo plazo.

El retorno del capital es clave para entender este proceso. Por ejemplo, en el mercado de valores, las personas que son accionistas de empresas operadoras de campos petroleros toman, en algún momento, la decisión de invertir en Exxon o en Petrobras, en lugar de poner sus ahorros en una cuenta con rendimientos fijos como los cetes, pues están dispuestos a tomar un mayor riesgo a cambio de la promesa de un mayor rendimiento.

Los teóricos de las finanzas de la segunda mitad del siglo XX demostraron que hay una alta correlación entre riesgo y rendimiento. La industria petrolera es de muy alto riesgo, aunque sus probabilidades dependen de muchas circunstancias. Se puede decir que de cada 10 proyectos de exploración, entre siete y nueve no tienen éxito. Así, cuando un proyecto es exitoso, tiene que ser lo suficientemente rentable como para cubrir la inversión realizada en los trabajos que fracasaron.

La economía define el nivel de riesgo, y, por lo tanto, de rendimiento, como el valor de los beneficios que sacrificamos cuando escogemos entre dos o más alternativas, es decir, el costo de oportunidad.

Para ser competitivos, los operadores deben ofrecer a sus accionistas rendimientos proporcionales al riesgo que implica la industria, pues, de no ser así, los inversionistas venderían sus acciones y el valor de la empresa se desplomaría.

Sin embargo, la renta económica y el costo de oportunidad no necesariamente se contraponen, ya que aun cuando el costo de oportunidad de un operador petrolero puede ser muy alto, su capacidad para contribuir a crear un monto mayor de renta hace que el valor producido sea lo suficientemente grande como para compensar dicho costo. Esto es particularmente cierto en un ambiente de precios altos de crudo como el que vivimos hoy en día.

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