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La escudería Mastretta

Estos hermanos crearon el primer auto deportivo mexicano capaz de competir con el Lotus; los Mastretta ocupan el primer puesto en Los Emprendedores del Año 2008 de la revista Expansión

Por: Alejandro Ángeles |
Lunes, 21 de julio de 2008 a las 06:00
Expansion
Carlos y Daniel Mastretta quieren pasar del transporte urbano al deportivo. (Duilio Rodríguez/Especial/Staff)
Carlos y Daniel Mastretta quieren pasar del transporte urbano al deportivo. (Duilio Rodríguez/Especial/Staff)
A fuerza de diseñar camiones chatos, los Mastretta crearon un Lotus mexicano. (Especial)
A fuerza de diseñar camiones chatos, los Mastretta crearon un Lotus mexicano. (Especial)
Son los ejes sobre los que Tecnoidea basa sus diseños para camiones semichatos, de alta demanda en México y que se exportaron con los emblemas de International o Mercedes-Benz. (Staff)
Son los ejes sobre los que Tecnoidea basa sus diseños para camiones semichatos, de alta demanda en México y que se exportaron con los emblemas de International o Mercedes-Benz. (Staff)

Emprendedor: Carlos y Daniel Mastretta Guzmán

Empresa: TECNOIDEA

Inicio de operación: 1987

Inversión inicial: 100,000 pesos

Facturación: 6 millones de pesos, 2007

Uno puede decir, sin temor a equivocarse, que ha viajado en un Mastretta. Después de todo, Tecnoidea, el despacho fundado hace 20 años por los hermanos Carlos y Daniel Mastretta ha diseñado muchos de los autobuses del sistema nacional de transporte urbano.

Luego de crear una empresa que ha diseñado más de 25 modelos de autobuses, el dúo tiene sólo un objetivo: construir el primer automóvil deportivo totalmente concebido, diseñado y ensamblado en México, el Mastretta MXT.

Son hermanos de la escritora Ángeles Mastretta, pero en su familia corre no sólo tinta, también les da por la ecología y las matemáticas. Eso es importante para entender por qué, luego de diseñar autobuses durante 20 años, Daniel concibió un auto deportivo que, según los críticos de la industria, puede competir en rendimiento, costo, línea y belleza con los Elise, de la flemática y legendaria firma inglesa Lotus.

“Siempre tuvimos el sueño de construir nuestro propio automóvil, deportivo, de lujo, y venderlo a conocedores”, comenta Daniel, el creativo de este tándem.

Pero para llegar a eso, tuvieron que sumar mucho kilometraje, desde 1987, cuando Daniel montó el despacho de diseño que lleva su nombre.

Llegar al taller de Mastretta Design, como también se conoce al laboratorio de diseño de Tecnoidea, implica sobrevivir a una conflictiva avenida del poniente de la Ciudad de México. En un rincón de una especie de parque industrial, con naves que albergan lo mismo abarrotes que maquinaria textil, el despacho de Daniel (55 años, diseñador industrial de la Ibero) y Carlos (56 años, administrador de empresas) luce un escudo elegante, como los que portan orgullosas las escuderías de automovilismo deportivo europeo.

Su aprendizaje no fue trazando la génesis de autos de 56,000 dólares, de aluminio y carbono, con mullidos asientos de piel y 250 caballos de fuerza, sino en muchos de los humildes autobuses de pasajeros que campean por la mayoría de las ciudades del país.

Uno los ha visto pasar, o abordado. Se trata de unidades pragmáticas, quizás incómodas, pero que sirven a los operadores por la facilidad de manejo.

A decir de Carlos, quien es el director general de Tecnoidea, el paraguas bajo el cual opera el despacho, las condiciones del país requieren un sistema de transporte público barato, por lo que empresas como Carrocerías Toluca (Catosa) y Autobuses y Componentes (AYCO) ensamblan unidades que se ajustan a las condiciones de pago de transportistas.

Mucha gente se queja de la incomodidad de esos armatostes, con chasis fabricado por International o Mercedes-Benz, y cuyas carrocerías e interiores se montan en plantas como la de AYCO, en Huehetoca, al norte del DF.

Carlos Mastretta lo justifica: “Esas unidades están basadas en un sistema de transporte con tarifas controladas por el Estado, por lo que se tienen que hacer a bajo costo”. En general, un autobús urbano de pasajeros oscila entre 250,000 y 400,000 pesos, un 40% menos del costo de sus pares en otros mercados. Los autobuses que Daniel Mastretta ha diseñado se instalan en un rango que permite operabilidad y uso rudo.

“Su configuración facilita la eficiencia”, explica Carlos, quien antes de asumir el rol de director general de Tecnoidea, pasó épocas en las direcciones comerciales de íconos como Black & Decker o la extinta Crolls y Koblenz. “Esos transportes constituyen la columna vertebral del transporte en México ya que hasta 90% de los que circulan son de tipo semichato. La puerta delantera permite que el operador cobre y nuestros clientes diseñan planes que se adaptan a las condiciones de pago de transportistas y usuarios”, agrega.

Diseño al máximo

En el taller de los Mastretta todo se hace, literalmente, a mano. Daniel pasa horas trazando a lápiz o tinta lo que luego habrá de afinar en su terminal digital. Tras una serie de encuentros y diálogos con sus clientes, sigue una etapa ‘formal’ en la que hacen maquetas y modelos sofisticados que luego someterán a retroalimentación.

“Es una fase muy intensiva”, afirma Daniel. “Tenemos que definir el diseño al máximo detalle posible, porque cualquier cambio cuesta mucho y retrasa las entregas al cliente; los planos de prototipo cuestan mucho”. Pero ya con relaciones establecidas, todo funciona como reloj, y más cuando la conjunción requerida hace que los Mastretta se metan hasta el último rincón de la planta de sus clientes.

“Hay una gran sinergia. Nosotros les decimos lo que queremos y aunque se trate de una nueva versión de un modelo existente o un lanzamiento totalmente inédito, Daniel y su gente nos facilitan la estrategia de armado”, dice Javier Benítez, director de Planta de AYCO. Esta empresa es parte de Grupo Mangino, que incluye a Hidromex, una ensambladora de camiones fundada en 1967. Benítez no divulga la facturación del grupo ni su capacidad de producción, pero exporta tanto camiones (de carga o blindados) como autobuses a Estados Unidos y América Central. Aunque llevan los íconos de International y Mercedes-Benz, el diseño es casi siempre de los Mastretta.

Es único, es caro y será clásico

Los hermanos Mastretta se asumen como artesanos que usan tecnologías disponibles para cumplir una labor, pero también para alcanzar una meta. En este caso, hay también un sacrificio, incluso monetario.

En el prototipo de su MXT invirtieron unos 2.5 millones de dólares (casi todos de su bolsillo, aunque por ser parte del Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas, el Conacyt aportó 15%), y dedican hasta 50% del tiempo de labor en Tecnoidea.

Planean que al primer trimestre de 2009 ya tengan una planta para producir de 150 a 200 unidades. Carlos dice que necesitan 2.5 MDD para arrancar y de ellos saldría la mitad.

El foco es entrar al mercado mundial de autos de nicho; será un vehículo construido aprovechando la infraestructura de la industria mexicana, pero vendido en el extranjero.

“Es un auto para conocedores o para fanáticos de los autos únicos y caros”, dice Gabriel Luis Castillo, experto en la fabricación de automóviles para competencia en México. Esto quizá significa que los Mastretta podrían enfrentarse a una baja demanda o a un mercado inhóspito. “Tienen que construir no sólo una red de proveedores, sino de ventas y servicio”.

Pero para su fortuna, encontraron un socio londinense con el que entrarán a la meca de los autos de nicho. “Estamos trabajando con los Mastretta para traer su sensacional MXT al mercado europeo”, dice Tom Martin, dueño de Lifestyle Automotive, un distribuidor de autos de lujo y de nicho con sede en Londres.

La industria de los autos de nicho, de réplica y de kits para armar se calcula en 35,000 MDD. Según Martin, el mercado británico es el mayor, junto con el japonés. El fundador de la agencia, que vende, además, réplicas de un MG hecho en Malasia, así como un modelo original PGO francés y un Lobini brasileño, dice que a los Mastretta les ha hecho una promesa de vender 150 MXT en el primer año.

Al cierre de la edición, el MXT iba en la panza de un carguero, con rumbo al puerto de Southampton, para llegar al Auto Show de Londres que será del 23 de julio al 3 de agosto.

“Exhibiremos el auto en el British International Motor Show”, cuenta Martin. “Daniel y Carlos estarán durante la primera semana de la expo, en reuniones con la Agencia de Certificación Vehicular, intercambiando ideas con constructores muy reconocidos de motores de alto rendimiento y atendiendo los inevitables aspectos de sustentabilidad”.

Si todo sale bien, a partir del cuarto o quinto año, la producción del Mastretta MXT se disparará, pero a no más de 500. Y para apoyar su vida diaria, con 20 trabajadores, Daniel y Carlos la pasan con otros proyectos, de los que casi nadie oye hablar, como el diseño de lo que será el nuevo Metrobús, que remplazará, a dos tercios de su costo, a los que circulan actualmente por Insurgentes.