Dirige a tu equipo como a una orquesta

Miguel Salmon Del Real aconseja cómo mover la batuta para trabajar en armonía y producir sinfonías.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Hay que estar abiertos al cambio 3 - 9
“Vuelvo a mi país constantemente porque tengo mucha fe en él, sí hay un terreno sembrable y sumamente fértil”, dice. (Foto: César Saavedra) “Vuelvo a mi país constantemente porque tengo mucha fe en él, sí hay un terreno sembrable y sumamente fértil”, dice. (Foto: César Saavedra)
Miguel Salmon Del Real cree entenderse con cualquier CEO, pues el arte de dirigir no depende del área en la que se trabaja, sino del temperamento y la cultura de trabajo en equipo.

Salmon, quien ha trabajado en Europa y México, explica que la manera de dirigir es muy diferente ya que depende de los vacíos que existan en cada lugar.

"El líder debe ser portavoz entre ese complejo fenómeno cultural, que pensamos que es complejo, y la sociedad... que pueda acercar al público a esta manifestación cultural y explicarle por qué es una medicina (la actividad misma)."

"Me doy cuenta que en cada lugar mi tarea es diferente".

La diferencia, según Salmon, recide en que la labor de un director en México es la de un constructor y un educador. Dice que hay una cantidad de talento mayúsculo y el mexicano tiene una gran capacidad de recepción, increíble flexibilidad y rápida capacidad de respuesta y aprendizaje; pero la famosa cultura de posponer se hace notar en cualquier área.

"Debido al temperamento latino, a grandes rasgos, la curva de funcionamiento del mexicano empieza por debajo y ya cerca del concierto sube dramáticamente. Demuestra esto la gran flexibilidad y capacidad de respuesta.

"Al contrario de Europa la curva empieza en alto desde el primer día y sube ya muy poco, casi todo esta resuelto desde el principio. No hay cambios dramáticos.

"La pregunta sería si somos tan flexibles, ¿por qué no usar esa capacidad para empezar arriba y subir todavía mucho más?"

Los países latinoamericanos son más individualistas y viven menos la idea del trabajo en equipo, los países anglosajones "casi caminarían con dificultad si se salen del grupo", explica, pero la ventaja es que conocen la fuerza del equipo.

La solución que propone, es el equilibrio. El latino que se forme que tome la disciplina y el trabajo en equipo de un país anglosajón, y un anglosajón que aprenda la espontaneidad del latino.

"Esa sangre caliente que nos hace ser tan flexibles, tan imaginativos y nos encontrar soluciones tan rápido, el famoso ingenio del mexicano, es toda una virtud que no hay que desechar".

Pero ¿qué pasa con México?

SIGUIENTE: El ‘índice de desperdicio de talento’



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