Los 10 emprendedores del 2007

Son visionarios, quieren ser grandes y tienen el perfil que el capital privado busca para invertir.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
La enzima del orgullo 3 - 11
Con Gladys Hoyos uno se puede confundir al nombrarla creadora y criadora. En ambos casos es correcto. No sólo de la nada creó un emporio reconocido en la industria de alimentos para animales, un nicho muy competido donde la innovación se riñe con los márgenes; sino que ‘la Doctora’ (como la llaman en Alltech) cría casi a mano sus propias empresas.

Todo empezó en 1986, cuando Hoyos, “recién desembarcada tras un doctorado en biología molecular en Francia”, se recuperaba de un proyecto fallido con Grupo Desc. Ahí se convirtió en distribuidora y luego socia de Alltech.

Ahora, 20 años después, Alltech factura 12 millones de dólares y Hoyos, sin aspavientos, afirma que espera crecimientos de entre 15 y 20% en ventas con sus productos que “son algo así como un Yakult para animales”.

Si bien la empresa es una trasnacional y Hoyos no es su fundadora, su rol como emprendedora lo arranca al convertirse en distribuidora de los productos de Alltech como aditivos para alimentos para animales, basados en enzimas, y en un profundo trabajo de innovación en biotecnología. “Cuando empezamos nos decían locos, ahora nos llaman visionarios”, relata Hoyos.

“Es una empresa muy reconocida en la industria de alimentos para animales”, admite Alicia Almanza, directora de El Mundo del Borrego, una publicación especializada.

No contenta con manejar una empresa con 55 empleados en México y 120 en dos plantas en Puebla, ‘la Doctora’ se lanzó hace un par de años a la aventura emprendedora con Agro-Ux, una firma de biotecnología con la que busca crear productos para la erradicación natural de plagas.

Señal de que lo aprendido en Alltech paga, con Agro-Ux, Hoyos erige un negocio que permita a sus clientes remplazar los cuestionados y, eventualmente, dañinos agentes químicos por microorganismos que protejan sus cultivos.

Según Hoyos, la misión de Agro-Ux es producir nemátodos benéficos de alta calidad, una especie de microgusanos. El método de control fue aprobado por la Secretaría de Salud, por lo que la comercialización está en puerta.

La inversión en este proyecto fue de 5 millones de pesos, parte de los cuales los aportó Conacyt (con su programa Avance).

Pero Hoyos tiene muchas pasiones, aparte del trabajo, una de las cuales vierte por medio de Imbora, una firma de mercadotecnia y publicidad que también ofrece eventos corporativos, como catas de vino. Esta firma, como todas las que ha contribuido a lanzar Hoyos, tiene un común denominador: socios fuertes y negocios atractivos.

Es el caso de Acuacultura Biotecnológica, una criadora de camarones en Ciudad Obregón, Sonora, que maneja 150 hectáreas de espejo de agua y que es una de las empresas más sólidas de acuerdo con el padrón de productores de camarón en ese estado.

Y en plena expansión, Hoyos se convirtió en socia capitalista de Zermat, una firma de cosméticos que vende en multinivel. “Nunca es tarde para meterse a los negocios”, comenta la empresaria. “Me gusta desarrollar y crear”.

En el principio, la enzima

El origen del deseo emprendedor de Hoyos proviene de una pequeña historia que pudo haber hecho flaquear a cualquiera. Hace 20 años, Desc desistió de incursionar en el desarrollo de enzimas para producir aditivos para alimentos animales, proyecto para el cual había contratado a Hoyos.

Sin embargo, Pearson Lyons, el fundador de Alltech, un emprendedor cervecero de origen irlandés, que montó su empresa en Kentucky, le propuso levantar el negocio en México. “Arranqué con mis ahorros”, dice Hoyos, añadiendo que era tan poco dinero que más bien fue una inversión simbólica.

Alltech México nació propiamente en 1996 y Hoyos tejió una infraestructura para vender sus productos en todo el país.

La firma comenzó a contratar médicos veterinarios e ingenieros agrónomos desde 1986. Alltech atiende un portafolio de clientes que incluye a firmas integradas (parte de la industria alimenticia, que fabrican sus propios alimentos y utilizan las enzimas y aditivos de Hoyos), como Lala o Bachoco.

Con todo, la empresa tiene como objetivo atacar desde grandes productores hasta casi de autoconsumo, así como despegar en el mercado de alimentos para cerdos, a la fecha 15% de sus ventas, pero donde ven mayor potencial.

De hecho, los productos de Alltech para cerdos pueden certificarse en bonos de carbono, debido a que sus suplementos y aditivos contribuyen a rebajar las emisiones (y el olor) del metano. “Participamos en hacer menos sucios los desechos en granjas de cerdos”, asegura la empresaria.

Aunque gran parte de la investigación de Alltech se desarrolla en Kentucky, en México, la empresa invierte en soluciones adecuadas al mercado local. “Desarrollamos aditivos naturales”, explica Hoyos. “Son derivados de nuestras investigaciones en biotecnología”.

Con todo lo orgánico en boga, Hoyos asegura que sus productos contribuyen a generar alternativas naturales para la engorda de animales, así como para su cuidado y salud.

“Es una firma de punta que invierte buena parte de sus ingresos en investigación y Gladys es una empresaria inquieta e incansable”, dice María del Socorro Correa, presidenta de la Asociación Mexicana de Expertos en Nutrición Animal.

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