Los 10 emprendedores del 2007

Son visionarios, quieren ser grandes y tienen el perfil que el capital privado busca para invertir.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Radiografía de un éxito 7 - 11
Como muchos médicos cirujanos talentosos, Paulino Decanini pudo consagrar su vida al uso intensivo del bisturí para hacer operaciones y dinero.

Durante su trayectoria como galeno ejerció sus habilidades en los quirófanos de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota; el Centro Médico Nacional Siglo XXI de la Ciudad de México y el regiomontano Centro Médico del Noreste. Lo que menos le faltaba era trabajo.

Pero Decanini es un caso fuera de lo común. Sin dejar de lado los consultorios y el estetoscopio, en 2002 decidió correr el riesgo de convertirse en emprendedor, junto con otros cinco médicos, para fundar Transparencia Médica a principios de 2003.

La empresa es una red médica privada de primer contacto, que lleva al paciente directamente al especialista, en vez de con un médico general, que hoy atiende a 7,000 usuarios, 70% de ellos institucionales.

Transparencia Médica arrancó con 600,000 pesos de inversión, siete empleados y 39 pacientes, todos ellos maestros extranjeros, a los que captó por un convenio con un colegio privado, la American School Foundation de Monterrey. Decanini tuvo que hipotecar su casa para sacar adelante su idea. El año pasado facturó 5 millones de pesos (mdd).

“En lugar de subirnos al barco de la medicina donde se mueven muchos intereses, decidimos hacer algo en beneficio del paciente y de los médicos, y no quedarnos con los brazos cruzados”, explica.

“Ver a un médico cirujano convertirse en emprendedor no es algo común en este país”, comenta Fernando Fabre, director de Endeavor México.

La experiencia de Decanini en los sectores público y privado le dio elementos para hallar los síntomas que aquejan a la atención de la salud en el país. En primera instancia, un sector público (IMSS, ISSSTE y sistemas de salud de los estados) rebasado por la demanda, incapaz de ofrecer una atención de calidad.

Mientras que en la práctica privada los mexicanos de clase media pagan seguros con deducibles muy altos que impiden que los puedan utilizar para cuidados preventivos; y en las empresas pequeñas y medianas pagan primas muy altas a las aseguradoras para dar esta prestación a sus empleados.

Debido a estas ineficiencias, en México se estima que sólo uno de cada tres afiliados al IMSS usa sus servicios, y entre quienes lo hacen 54% no accede a la medicina de primer contacto en la institución. Por ello, el gasto total en salud asciende a 27,300 mdp cada año.

Decanini, de 41 años, se propuso romper con este círculo vicioso, al brindar atención de calidad a costos menores.

“Decanini entendió la necesidad del mercado, tomó el riesgo, se lanzó como emprendedor y ha ejecutado de una manera muy eficiente”, enfatiza Fabre.

Los cuidados previos permiten a los pacientes evitar problemas graves de salud y, por lo tanto, disminuye la cantidad de reclamaciones costosas que se hacen a las compañías de seguros. Éstas, a su vez, enfrentan menores costos y  pueden reducir el precio de las primas. “Es una fórmula en la que todas las partes ganan”, explica Decanini. De hecho, él asegura que algunos de sus clientes bajaron su siniestralidad de 97 a 78% en un año por usar sus servicios.

Hoy su sistema maneja expedientes clínicos digitalizados, cuenta con dos clínicas donde atiende a sus miembros (que pagan anualidades de 1,350 pesos) y al público en general.

Gracias a su sistema de descuentos, dice, Transparencia Médica se coloca en una posición competitiva frente a los seguros de gastos médicos mayores y los preventivos (ISES) que ofrecen aseguradoras como Preventis, ING, Zurich, Allianz y Protege, entre otras.

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