Los 10 emprendedores del 2007
Son visionarios, quieren ser grandes y tienen el perfil que el capital privado busca para invertir.

Ahora la empresa juega en las grandes ligas. (Selma Fernández)
PESS está constituido por seis socios, todos en los 30, todos egresados del Tec de Monterrey, y todos ex empleados de General Electric (GE), donde se especializaron en diferentes aspectos del mantenimiento, control e instalación de plantas eléctricas.
De los seis socios tres abandonaron la multinacional en el 2004, otro más en el año pasado y dos más este año.
El integrante más reciente es Raúl Reyes, quien hasta abril llevaba una carrera ejecutiva exitosa en GE y ahora es CEO de esta empresa regiomontana. “En GE no están muy contentos de que yo saliera”, comenta Reyes, de 32 años, quien fungía como director general de Instalación de Plantas Eléctricas.
Ahora la empresa juega en las grandes ligas. Alrededor de 85% de sus ventas viene de clientes privados y 15%, de paraestatales como CFE y Pemex. Sin embargo, no fue un arranque fácil. Como suele suceder, la empresa inició con una inversión de 1 millón de pesos y ningún cliente en febrero de 2004.
Entonces PESS resultaba un nombre totalmente desconocido en un mercado de jugadores pesados como GE, la gigante francesa Alstom y la empresa alemana Siemens, firmas que no sólo reparan los generadores, sino que, en muchos de los casos, los fabrican.
Al fin, seis meses después, salió el primer contrato, una reparación de emergencia para Tractebel de Monterrey.
No pasó mucho tiempo antes de que se sumaran otros clientes como Iberdrola, Sempra Energy e Intergen. La espera bien valió la pena.
“Yo siempre había tenido mis propios negocios desde niño, incluso vendí raspados en la calle, entonces siempre supe que el arranque es algo difícil”, recuerda Abel Salazar, director de Desarrollo de Negocios de PESS.
Pero, ¿qué da PESS, que no pueda ofrecer GE? La respuesta es simple: competitividad y rapidez. Mientras en GE hay largas, costosas y frustrantes líneas de comunicación hacia arriba para la toma de decisiones, en PESS todo se puede resolver rápido por gente que son sus propios jefes.
“Intentamos ser una empresa muy ágil, mucho más que las grandes”, comenta Salazar, originario de Sinaloa, quien, junto con Gerardo Navarro, tomó la iniciativa de emanciparse de GE durante su hora de comida al hacer reparaciones a la planta de electricidad Altamira IV.
Cada integrante de PESS posee su propia especialidad en cada una de las complejas tareas del diagnóstico y reparación de las inmensas plantas de electricidad, incluso hasta para conseguir partes de segunda mano para el arreglo.
Pese a lo reducido de su personal, la empresa ha trabajado en proyectos con hasta 200 personas.
“Son un grupo que mantiene muy equilibrada la balanza entre ser arriesgado y ser cauto. Por ejemplo, saben muy bien aprovechar el outsourcing”, dice Alfredo Torres, de la incubadora de negocios del Tec de Monterrey que tuvo PESS bajo su cuidado.
Este año, PESS estima que podría tener un crecimiento exponencial y aunque se reserva la cifra, la empresa reveló a Expansión (edición 944) que en 2006 esperaba ventas por 880,00 dólares.
Aunque todavía es una firma de servicios, Torres ve un gran futuro para esta empresa. “Los veo desarrollando su propia tecnología de altura y compitiendo globalmente”, comenta el director de la incubadora del Tec.
Sin duda, el de PESS es uno de esos casos en los que la libertad puede ser el mejor incentivo para innovar y competir contra los conglomerados gigantes del mercado.
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