En 2008, protagonizan el futuro mexicano

En las 30 promesas de Expansión, dos factores son indispensables: juventud y talento.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Litigio, agricultura y mar 9 - 10
Hilda Castro 'saborea' en Unilever la miel del éxito. (Federico Gama) Hilda Castro 'saborea' en Unilever la miel del éxito. (Federico Gama)
Fabrice Salamanca está comprometido con la tecnología agrícola mexicana. (Duilio Rodríguez) Fabrice Salamanca está comprometido con la tecnología agrícola mexicana. (Duilio Rodríguez)
Alejandro y Mauricio encontraron en el atún una oportunidad, y en el empaque, el sello distintivo. (Adán Gutiérrez) Alejandro y Mauricio encontraron en el atún una oportunidad, y en el empaque, el sello distintivo. (Adán Gutiérrez)
ARTÍCULOS RELACIONADOS
Hilda Castro

Tiene 38 años, es del Distrito Federal y es la Directora Jurídica de Unilever de México, Centroamérica y Caribe.

Estudió Derecho en La Salle, Negocios Internacionales y un posgrado en Derecho Administrativo.

Incluso lanzar el zapato de una compañera dentro del salón de clase era un hecho que Hilda Castro podía explicar. La ahora directora jurídica de Unilever no sólo confesó la autoría de aquel evento, sino que salió ilesa.

Resolver líos de niña la llevó a desarrollar dos cualidades: verbalizar y convencer. Años después, su campo profesional sería el marco que regula la conducta. Ahora convence a otros de los beneficios de cumplir normas. “Es mejor si se siguen por convicción”, dice. Por ejemplo, explica a la fuerza de ventas por qué cumplir las leyes de competencia, seguir la política de precios de la compañía y no acordarlos.

Ella cuida que Unilever no viole ninguna ley y aplica estrategias legales para defenderla. “En litigios para hacer valer las marcas se han tenido excelentes resultados”, dice Sergio Olivares, abogado de Olviares y Cía. firma que asesora a Unilever en propiedad intelectual, como en el caso de la recuperación de la marca Iberia.

Castro sabe qué se vale y qué no en una empresa de alimentos y cosméticos pues supervisa todas las decisiones que pueden tener implicaciones legales. También debe discernir si iniciar un litigio largo o negociar.

En los dos años y ocho meses que lleva en su cargo recuperó para Unilever la marca Iberia, vendió marcas como aceite Capullo, Knox e implementó en México el Instituto Ponds.

Además, lleva adelante cinco litigios que representan unos 66 millones de pesos, con un equipo de 10 abogados, tres de los cuales colaboran externamente.

 

Fabrice Salamanca

El director General de Agrobio tiene 35 años y es del DF.

Estudió Derecho en el ITAM, Historia en la UNAM, tiene un Doctorado en Derecho Público y uno en Filosofía Jurídica de la Autónoma de Madrid.

Fabrice Salamanca es un auténtico cazador de problemas. Su habilidad como abogado le permitió cabildear reformas a la ley, que afectan o benefician a todo un sector económico.

Ahora, cuando se discute el capítulo agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, él deja su puesto de director regional de Asuntos Públicos y Responsabilidad Social de Pfizer, para ser director general de Agrobio, la cámara que agrupa a las empresas de biotecnología agrícola. 

Lo caracteriza su fuerte temperamento, su interés por ganar en situaciones adversas y ese deseo de influir en los demás para cambiar percepciones.

En el sector farmacéutico ya había estado en el ojo del huracán, cuando los legisladores intentaron reducir el tiempo de las patentes. Antes, en el IFE, también desempeñó labores delicadas como informar a José Woldenberg sobre la fiscalización de partidos y las faltas al Código Electoral Federal.

Como as bajo la manga, Salamanca cuenta con el conocimiento sobre la forma de operar de las organizaciones civiles, gubernamentales y privadas.

Su promesa: plantear iniciativas que fortalezcan el mercado, con una lógica de ganar-ganar.

 

Alejandro Chaljub y Mauricio Pariente

Alejandro tiene 33 años y es Director Comercial de Procesa Chiapas. Estudió Administración de Empresas en la Universidad Maya.

Mauricio es el Director General de la misma empresa y también estudió Administración de Empresas, pero en el ITESM.

Ambos son de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y comparten casi todo: el lugar de nacimiento, los recuerdos de infancia, la profesión, el entusiasmo por emprender en su tierra y la tenacidad para llevar a buen puerto a Procesa Chiapas, la empresa atunera que fundaron en 2006.

Su sociedad nació con una inversión de 33 mdp, reunida ‘de poco en poco’ entre amigos, iniciativa privada y diversos organismos gubernamentales.

Cuando armaron el proyecto en la incubadora del ITESM en Chiapas, surgió la idea que les dio su mayor ventaja competitiva: un empaque flexible y esterilizable (pouch retortable) que elimina los conservadores y garantiza frescura e higiene y facilita su consumo.

Por los altos costos de la tecnología que requerían para este empaque, la inversión inicial creció a 33 mdp. El costo de producción también es mayor, pues “tenemos muchos procesos que se hacen a mano y la máquina más rápida empaca 90 pouch por minuto, contra las enlatadoras que hacen 1,500 en el mismo lapso”, explican.

Recién arrancando, Procesa Chiapas recibió una oferta de una de las mayores productoras del mercado, que quería que le maquilaran producto en esta presentación. “Era cómodo, pero nuestra meta es crear una marca, no ser meros maquiladores”.

Alejandro es un vendedor nato, creativo y apasionado de su trabajo,  y Mauricio es un gran líder, un extraordinario administrador, dice el presidente del Consejo de la compañía.

Tras su primera catalogación en 2006, el atún Mar Azul –la marca de sus productos– ya cuenta con 1,600 puntos de venta en México y opera a 25% de su capacidad total. Aunque su participación de mercado aún es mínima ellos esperan captar en los próximos cinco años a 10% del mercado nacional.

SIGUIENTE: Libros y emprendedores