
| Publicado: Lunes, 29 de septiembre de 2008 a las 06:00 |
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Como consultor de algunas firmas del ranking de las 1,000 empresas que publica Fortune y de tres gobiernos en la Casa Blanca, este futurólogo de San Francisco pasa su tiempo pensando en el porvenir de las cadenas de suministro y las redes de energía, más que en cyborgs o nanobots.
En su libro Futuro extremo, de 2006, Canton examina las tendencias clave en innovación y contempla las amenazas difusas en los titulares de hoy, como el potencial de crisis energéticas y alimenticias, e imagina los escenarios.
Su meta es ayudar a comprender el horizonte de riesgos en los negocios o la sociedad y cuáles podrían generar prosperidad o ventajas competitivas.
“Los líderes empresariales deben ver hacia el futuro y preguntarse: ‘¿Cómo puedo conseguir que mi empresa esté lista para el futuro?, ¿cómo se verán mis negocios, mi sociedad y mis clientes en 2020 o en 2050 y cómo me preparo para ello desde hoy?’”.
Prevé un futuro marcado por una realidad multimediática y dinámica donde la línea entre negocios y consumidores se ha difuminado.
Asegura que no sólo el trayecto diario a la oficina se volverá obsoleto, sino que la estructura y la forma de hacer negocios serán irreconocibles.
Los negocios se darán en un mercado dinámico y rico en contenidos multimedia que estarán disponibles para las personas en tiempo real a partir de redes ubicuas de internet.
“Las empresas usarán internet para crear productos, ubicar proveedores en cualquier país y conformar cadenas de suministro virtuales. Pienso que, en 10 años, 90% de los productos que se venderán no existen hoy. En 50 años, un emprendedor sacará una idea para un producto que podrá fabricar y venderlo el mismo día. Hoy, eso toma años”, reflexiona.
El más competitivo será el más ágil, creativo y experto en el uso de internet.
Canton cree que las grandes compañías como las conocemos dejarán de existir para convertirse en “empresas basadas en redes” conformadas por organizaciones más pequeñas especializadas en productos específicos y que todo lo harán y venderán juntas.
Estas corporaciones-red serán verdaderamente globales y extenderán sus operaciones en más de 150 países.
“Si yo estuviera en el gobierno y quisiera dar a los mexicanos una ventaja competitiva en los mercados del futuro, instalaría redes de internet inalámbrica de banda ancha gratis en cada ciudad”, dice el futurólogo, dado que comprar, vender, anunciar y hasta producir dependerán de ese medio.
“Si México y América Latina quieren sacar ventaja del futuro de la globalización, tendrán que adaptar las tecnologías digitales aún más que ahora”.
Todo se reduce al mantra futurista: “Si quieres sobrevivir y triunfar, tienes que comenzar a planear ahora”.
