Publicidad que irá directo al cerebro

Adiós a los mensajes “subliminales” o indirectos. La mente humana estará a merced de los anunciantes

Mi gran cliente: el estado 4 - 8
expansion
 

Andrés Bianciotto, socio de Área 6

Ser publicista en 2050 no es fácil. A principios de siglo la tenían más sencilla: un par de anuncios imaginativos, celebrity endorsements y ¡bang! la magia ocurría.

Hoy es mucho más difícil, pero a la vez excitante. ¿Chocolates? Hay millones. Sopa en sobre, hay un tipo por cada consumidor. Mientras todos los productos se ‘commoditizaron’ y personalizaron al mismo tiempo, las cadenas de distribución se hicieron más eficientes. Poco puedo hacer para cambiar lo que Amazon y Wal-Mart quieren vender.

¿Y, entonces, qué hago todos los días? Mi trabajo es despertar ideas de un prolongado letargo. Hoy me toca recordarle a estos burgueses sobresatisfechos que es bello emocionarse cuando en primavera florecen las pocas plantas que quedan. Que aunque tu cocina pueda producir los mejores platillos sólo con un par de clics, encender un fuego en el jardín e invitar amigos a comer tiene su encanto.

El Estado nos encarga estas campañas. Cuando el hombre se emociona y deja la comodidad de la abundancia y la apatía, entonces el Estado vuelve a cobrar sentido como proveedor de estabilidad y seguridad. Y consigue trabajo unos años más.

SIGUIENTE: Los humanos, lo único constante



Publicado: Lunes, 29 de septiembre de 2008 a las 06:00 enviar Enviar imprimir Imprimir compartir Compartir crecer disminuir Texto


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