Gruma le da la vuelta a la tortilla
La firma 38 del ranking 'Las 500' aplicó una agresiva estrategia ante el alza en el precio del maíz.
En diciembre de 2010 el sector del maíz en México enfrentó un fuerte desabasto. Por una parte, las heladas en Sonora, la entidad más importante para la industria nacional en el ciclo otoño-invierno, habían hecho estragos en los cultivos con más de 470,000 hectáreas de producción del grano. Además, la sequía en el centro-norte del país sólo permitió que se cultivara 40% de las tierras.
A principios de 2011 el equipo directivo de Gruma, encabezado por Roberto González Barrera, presidente del consejo de administración, buscaba soluciones. El precio del grano en los mercados internacionales registraba alzas de casi 30% de enero a marzo de 2011.
"Este ambiente de gran incertidumbre, acelerados cambios en las variables operativas y financieras, así como un entorno de mayor competencia, pusieron a prueba nuestras capacidades y poder de adaptación", dice el director general, Joel Suárez Aldana.
Se decidió surtir el faltante de maíz -20% de sus insumos anuales- con importaciones de países como Estados Unidos. También se vendió la participación de 8.8% en Grupo Financiero Banorte, generando ahorros y recursos.
Con más de 9,000 millones de pesos (mdp) de liquidez, Gruma compró todas las materias primas que necesitaba en 2011 y 60% de 2012, pagó cerca de la mitad de su deuda y renegoció otra porción a mejores plazos. Destinó 200 millones de dólares (mdd) para adquirir cuatro plantas en Europa y Estados Unidos.
Esta estrategia llevó a la firma a lograr en 2011 un crecimiento en sus utilidades netas consolidadas de 658%. En 2010, éstas habían caído más de 63%.
Suárez, nombrado director general en febrero de 2012, destaca el acierto de esas decisiones: "Los esfuerzos por incrementar nuestras ventas, reducir costos y mejorar la situación financiera de la empresa fueron exitosos".



