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El WEF, dividido por la obesidad

Al abordar el problema hay intereses implicados, por un lado la salud y por otro la industria; el WEF estima que en 20 años se perderán 47 bdd por enfermedades ligadas a la obesidad.

Jueves, 24 de enero de 2013 a las 15:21
DAVOS, Suiza (Reuters) — La obesidad, un factor clave en la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, impone costos tanto al sector público como al privado y es un lastre para el crecimiento económico, pero los líderes empresariales reunidos en Davos no se ponen de acuerdo sobre qué pueden o deben hacer para afrontarla.

El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) ha conseguido en el pasado algunos avances significativos en materia de salud, como el respaldo a la lucha contra el sida y la vacunación infantil en países pobres, pero abordar el incremento de la obesidad promete ser una labor mucho más complicada.

"Hay enormes intereses implicados. La cuestión es ¿cómo conciliamos esos intereses? La industria ve un impacto en su línea de flotación. Necesita trabajadores y consumidores sanos", dijo Olivier Raynaud, experto en salud y atención sanitaria del Foro de Davos.

El WEF estima que se pueden perder unos 47 billones de dólares en los próximos 20 años debido a enfermedades no transmisibles y problemas de salud mental, con la obesidad culpable de 44% de los costos por diabetes y de un 23% del presupuesto de las enfermedades del corazón.

Cuatro de cada cinco diabéticos viven en países con ingresos bajos y medianos, y las ventas globales de medicamentos para la diabetes llegarían a los 48,000-53,000 millones de dólares para 2016, frente a los 39,200 millones de dólares de 2011, según la empresa de investigación IMS Health.

Un vistazo a la lista de socios estratégicos del WEF muestra la cantidad de intereses en juego: a las compañías de alimentos y bebidas se les culpa de agravar la crisis, mientras que los laboratorios farmacéuticos se benefician de las tasas crecientes de diabetes.

También hay cuestiones de elección de los consumidores que hay que tener en cuenta, y el hecho de que las empresas que venden alimentos ricos en calorías también ofrecen a menudo alternativas más saludables.

"Podríamos dejar de vender helados, pero la gente va a seguir queriendo comer helado", dijo Paul Bulcke, consejero delegado del gigante alimentario Nestlé, que ha invertido fuertemente en desarrollar productos más sanos, incluidos los helados bajos en grasa.

Esta misma semana, Coca-Cola, cuyo consejero delegado Muhtar Kent es uno de los copresidentes de la reunión de Davos de este año, lanzó un anunció en la televisión por cable de Estados Unidos que pretende dar a conocer los esfuerzos de la compañía en su lucha contra la obesidad.

Mientras la industria de los refrescos enfrenta la amenaza de una regulación más estricta, el anuncio destaca que Coca-Cola vende alrededor de 180 bebidas bajas en calorías o sin ellas, y recuerda a los espectadores "si comes y bebes más calorías de las que quemas, engordarás".

Más difícil que el tabaco

El Foro de Davos celebrará el sábado una reunión privada sobre "vida sana" en la que participarán actores clave, como ejecutivos de los sectores alimentario, agrícola y sanitario, así como regulares y ministros de salud, e intentarán alcanzar un acuerdo sobre medidas concretas.

"Para resolver el tema del tabaco, excluimos a las tabacaleras. Pero excluir a las empresas de alimentos y bebidas, productos farmacéuticos sería un gran error", dijo Raynard.

"El segundo error sería culpar solamente. El tercer error sería ser demasiado simplista, centrándonos solo en la reducción de azúcar, por ejemplo", agregó.

Nike, otra empresa con una clara agenda sobre este tema, encargó un estudio que estima que el 9% de las muertes prematuras en el mundo se deben a la inactividad.

Pero Eva Jane-Llopis, experta en enfermedades crónicas en el WEF, dijo que la intervención gubernamental -como los impuestos a la soda, a los que la industria de los refrescos se opone con vehemencia- es necesaria.

"A todo el mundo le gusta la actividad física, eso no está en discusión, pero no es una solución milagrosa", dijo.

"Necesitamos una regulación para nivelar el campo de juego. Todo el mundo va a tener que hacer mucho más si queremos cambiar la situación, especialmente en los países de ingresos medios".


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