Las emprendedoras mexicanas: atrevidas

Sólo 2 de cada 100 mujeres en México crearon sus propias empresas. Son pocas, pero muy valiosas.

Olivia Medina, té gourmet para dos 2 - 3
¿Quién dijo que el amor es ingrato? Olivia Medina –la dueña de la primera importadora de té gourmet en México– se enamoró de un ebanista sueco. Y en ese país entró a un diminuto salón de té que le provocó la epifanía de su vida: esto es lo que le falta a México: té. No bolsitas impersonales, no infusiones ni tisana.

“Entrar allí, hace 13 años, fue puro instinto, quizá si lo pienso bien, ni lo hago”, recuerda ahora.

Regresó a México, vendió un auto y pidió dinero prestado para juntar 40,000 pesos. Con su esposo compraron los primeros 200 kilos de té. Y así, sin estudio de mercado, se lanzó al ruedo. Entonces nació Comercializadora Sueca y la marca Euro Té. “Pensé que algunas conocidas que tenía en restaurantes me lo iban a comprar”, dice. Ella no lo sabía, pero tenía la vena empresarial: “Identificaron un segmento dispuesto a pagar la diferencia, parecido a los que aman el buen café, donde además la parte tangible cuenta mucho”, explica Carlos Ruiz, jefe de Política de Empresa en el IPADE.

Medina encontró la forma de no quedarse en la epifanía: “Quería que la experiencia que me había enganchado llegara sin mutaciones”. Su marido diseñó una caja de lujo para exhibirlos y se pudieran oler las variedades. “Éramos los dos en la casa con una mesa en el comedor y herramientas de carpintería de segunda mano”, recuerda Medina.

Hoy, en su planta de Xochimilco, 20 empleados se dedican al té y siete a las cajas de madera. Con ese empaque  entraron a El Palacio de Hierro, El Globo y restaurantes San Remo. Nada mal para una madre soltera a los 15, en un mercado desatendido. Su empresa vendió 10 millones de pesos en 2007 y ha estado creciendo entre 15 y 20% anual. Importa de proveedores en Alemania y China dos toneladas al mes de unas 130 variedades, suficientes para servir un millón de tazas, y tiene siete distribuidores en el país.

Con Girathé, la otra importadora en México, ya no está sola. Pero ya es reconocida en el medio. “Olivia pegó primero, y más importante que eso es que ha sido muy consistente”, dice Ana Rosa Corral, directora de Expo Café.

Medina se reúne periódicamente con sus nueve vendedoras para compartirles información y hacer degustaciones. Y antes de dejar producto en tiendas, da un curso a los baristas y meseros para que la experiencia llegue intacta a la mesa. “Provee del mejor servicio, resuelve los problemas de inmediato y luego pregunta; Olivia ha hecho un esfuerzo extraordinario por influir en el consumidor”, dice Sergio Nava, de Operadora Vips (San Remo).

“Sólo 16% de las personas en el mundo toma té en bolsita; para nosotros es de lo más normal. Me gustaría que se empezara a apreciarlo, por eso imprimo recetas hasta para cosas saladas que llevan té”, explica Medina.

Su intuición le dio las señales para diferenciarse con otros productos, además de la venta de accesorios para té. Ahora está produciendo galletas y un chocolate con té chai por ingrediente. “Es de esperarse que surjan competidores que sigan sus pasos –dice el experto del IPADE–. El mercado está ahí, incipiente, interesante y no bien atendido”. Eso sí, la pareja de Xochimilco sabe que el amor los fortalece.

SIGUIENTE: Gabriela de la Riva, la caza-tendencias



Publicado: Lunes, 13 de octubre de 2008 a las 06:00 enviar Enviar imprimir Imprimir compartir Compartir crecer disminuir Texto
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