Consejos de 10 egresados de un MBA


10 experiencias, 10 diferentes escuelas, 10 personas a quienes estudiar un MBA les cambió la vida

1. Habla la experiencia


— Cursar un MBA es invertir tiempo y dinero. Con el paso del tiempo, los egresados analizan esta inversión que, sin duda, tuvo un costo de oportunidad en sus vidas.

Federico Prince, director general de la farmacéutica Química y Farmacia, recuerda que durante la maestría pasó todos los fines de semana en clase o haciendo trabajos en equipo. “Cuando terminé, volví a tener vida social”.

En cambio, Nicolás Morris, director general de Ayesa, tuvo una prueba dura de adaptación durante su maestría en Warwick, Inglaterra. Sus clases comenzaron en otoño, el periodo del año en que el sol sale a las 10 y oscurece a las 16 horas. “Era deprimente y no aguantaba el frío”, recuerda.

Ambos recuerdan esta etapa de sus vidas con nostalgia. Fue el tiempo de aprender nuevas habilidades, de dar prioridad a una tarea por encima de las otras 10 que les encargaban sus profesores. Nicolás Morris, de 31 años, aprendió a negociar con gente de otras partes del mundo, y confiesa que le hubiese gustado estudiar más grande porque “hubiera aprendido mucho más”, asegura.

En cambio, Sergio Orestano, director general de ODEM, el grupo propretario de la marca Scappino, habría querido comenzar mucho antes sus estudios en el IPADE. “Me hubiera ahorrado muchos tropiezos”, confiesa.

Dicen que la experiencia es una enfermedad que no tiene efectos de contagio, pero siempre es bueno escuchar cómo les fue a otros para evitar (o acortar) las curvas de aprendizaje y sufrimiento.

Y qué mejor que 10 egresados de MBA, que ahora ostentan altos puestos, echen la mirada hacia atrás y cuenten en primera persona cómo les fue en la feria; qué aprendieron durante su maestría y qué consejos le darían a alguien que es ‘nuevo’ en el mundo de las maestrías en administración de firmas.

 


2. Primer consejo: No llegar de cero


— La metodología de la maestría da una visión diferente de la organización. De entrada, la manera que abordo las problemáticas hoy es totalmente diferente.

Yo sé si un centro de distribución tiene utilidades, han crecido las ventas, pero me faltaba la sensibilización de por qué se da un problema, y cómo controlar esas tiendas alrededor de México.

Ahora veo los hechos, cómo son las interrelaciones, ahora puedo abordar situaciones que antes no hubiera sabido ni por dónde empezar. En la maestría nos enseñan casos de la vida real pero antes se necesita un marco de referencia.

El consejo:

“Que el candidato se entreviste con los egresados de esa escuela. Y tener bien claro qué busca al hacer la maestría”.


3. Segundo consejo: Los compañeros de curso


— La escuela es importante porque la gente más sobresaliente trata de ir a las mejores y todos tus compañeros son listos. Yo hablo tres idiomas y ahí era el que menos idiomas hablaba.

Los compañeros hacen el MBA y el valor está en tu equipo de trabajo: poder conciliar la opinión de los demás, es de lo más valioso del MBA. Conforme pasan los meses, se vuelve más difícil por la carga de trabajo. Así aprendes a diferenciar entre lo importante y lo urgente.

El consejo

“Entre mejor sea la escuela, va gente mejor preparada que llegará a puestos más importantes en el futuro. Y ésa será tu red de contactos”.


4. Tercer consejo: Llegar con mente abierta


— Son realmente muchas cosas que impactaron en mi vida personal y profesional. Empiezas a analizar todo tipo de empresas: bancos, restaurantes, automotrices; después de que siempre has estado metido en una empresa con un producto, un mercado y un canal de distribución.

Por otro lado, en el IPADE se le da mucho énfasis a los principios y valores. Es fundamental actualizarse, saber todo lo que está pasando.

El consejo

“Llegar con la mente abierta y los oídos listos para aceptar cosas que no nos gustan. Aceptar que cometimos algunos errores y que hay cosas que nos hubieran hecho el camino menos empedrado”.


5. Cuarto consejo: dejar la zona de confort


— Yo sentía que necesitaba una visión global, más comprensiva de los negocios, así empecé con la idea del MBA, fue más lo que aprendí de lo que esperaba. Personalmente, como mujer, me ayudó a que se me abrieran muchas puertas. Ahora sólo importan tus cualidades y tu conocimiento, y el género es secundario.

El consejo

“Lo primero es ponerse en contacto con ex alumnos, eso es básico, conocer la filosofía de la escuela, y el programa. Lo segundo es salirse de tu zona de seguridad. Las escuelas tienen alumnos de diferentes partes del mundo, se debe hacer el esfuerzo por convivir con compañeros de otras regiones, no sólo hispanoparlantes.”


6. Quinto consejo: el sacrificio familiar


— El entorno general de maestros y alumnos es lo que más enriquece la maestría. Tuve compañeros médicos, ingenieros, contadores, ecólogos, muchos de ellos colocados en puestos dedicados a exportar, otros empresarios. Lo más difícil de la maestría es el sacrificio de la familia. El estudio va a redituar en un mejor trabajo y un mejor sueldo.

El consejo

“Recomiendo sentarse con la empresa donde uno está trabajando y venderle un plan de carrera. Los jóvenes deben atreverse a sentarse con sus jefes y decirles que quieren tal puesto. Ellos saben nuestras carencias y pueden orientar qué conocimientos hacen falta para llegar a ese puesto”.


7. Sexto consejo: atreverse a dar el paso


— Lo que más te deja es el proceso de analizar si te vas o no a un MBA: tienes que analizar tu vida personal y profesional, a dónde quieres llegar. Hay un costo de oportunidad de dejar de trabajar. Es ascender o irte a la maestría. El MBA te da acceso a puestos de mayor responsabilidad, te da movilidad y flexibilidad en el ámbito de posiciones e industrias donde puedes trabajar. También se extiende geográficamente.

El consejo

“La búsqueda de trabajo empieza desde la primera semana del MBA. Durante el programa, no debes perder contacto con quienes han sido tus mentores o jefes porque ellos son importantes para tu siguiente movimiento”.


8. Séptimo consejo: el sacrificio reditúa


— Lo más valioso de una maestría de negocios es que te ‘desburran’. En un lapso muy corto tienes la oportunidad de adquirir gran experiencia. Y esto no solamente involucra a la relación que entablas con los maestros, también la que te vincula con los compañeros.

Además, esta experiencia  me sirvió para ser una persona más ordenada mentalmente.

Cuando terminé el MBA, volví a tener vida social cuando estudias y trabajas, todo el trabajo en equipo o individual lo haces en fines de semana. Tu vida personal es prácticamente inexistente.

El consejo

“El MBA no es una moda. Difícilmente se te abren las puertas como ejecutivo joven si no tienes MBA.”


9. Octavo Consejo: una lluvia de ideas


— Son dos años para estar como esponja, llenándote de conocimiento. Durante ese tiempo, elaboras muchos casos de varias industrias, aprendes cómo funcionan diferentes empresas e industrias. Hay muchos trabajos en equipo, conoces diferentes formas de pensar, perfiles de gente de diferentes nacionalidades y religiones. En pocos lugares puedes tener esa exposición de ideas. Para mí, es un seguro de vida.

El consejo

“Entré al MBA en 1997, hace 10 años. Solicité en sólo dos escuelas, cosa que no es recomendable, yo me confié de que me iban a aceptar. Recomiendo cinco o seis aplicaciones, es más arte que ciencia el proceso de admisión”


10. Noveno consejo: deja pasar un tiempo


— El programa de la maestría me sirvió como un complemento a lo que estudié de ingeniería industrial. Necesitaba fortalecer prácticas y técnicas administrativas. Esto me abrió las puertas para empezar mi carrera bancaria.

El consejo

“Hay que ligar intímamente el MBA a los retos que tienes en tu trabajo.

Si entre los retos, ves áreas de oportunidad que se necesitan fortalecer, como la financiera, o algunas otras técnicas de administration, es altamente recomendable estudiar.

Es un error terminar la carrera y estudiar la maestría sin tener la oportunidad de trabajar. Vale la pena esperar y saber qué áreas se necesitan para seguir creciendo”.


11. Décimo consejo: Vive la globalización


— En mi generación, había 40 nacionalidades. Era un microcosmos del entorno de negocios global. Cada trabajo en equipo, trataba de negociar y tomar decisiones con un alemán, un chino, un indio y una argentina.

Eso te da el feeling de cómo piensa la gente de otras partes del mundo a la hora de negociar.

Lo que cambió en mi estilo de trabajo es, definitivamente, la manera de atacar un problema y buscarle una solución.

El consejo

“No sólo se trata de buscar lo mejor de los rankings, también hay que fijarse en el paquete global: el país, la ciudad donde van a vivir.

El material es muy similar en todas, trabajan con los mismos libros y casos, e incluso, son los mismos maestros que transitan por diferentes escuelas.

Al final del día, lo más importante es el paquete completo. Puede que la universidad y el programa te encante pero si el entorno es malo, la vas a pasar muy mal.”