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Los mejores Posgrados del 2007Después de la universidad, la siguiente jugada es la especialización. ¿Cómo elegir un buen posgrado de negocios entre todas las propuestas del mercado? Aquí, un listado con las mejores opciones.
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1. Auge de los Posgrados de negocios— Las maestrías del área de negocios tienen la población académica más numerosa de posgrados. En total, 28,456 estudiantes cursan una maestría en áreas administrativas (casi 20% de la población total de posgrados), según datos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). Aunque todavía predominan los hombres, 40% de la matrícula son mujeres. También crece a pasos agigantados la presencia de maestrías en universidades privadas. Hace 30 años, sólo 16.7% de los estudiantes de posgrado estudiaban en escuelas privadas y ahora son 39.5% del alumnado. El posgrado es el nivel educativo que ha tenido el mayor crecimiento de población en el país, con un ritmo de 10% anualmente. Hace 13 años, había 55,000 estudiantes de posgrado, y esta cifra casi se ha triplicado en una década. También crece el número de instituciones que ofrecen posgrados. En total, 650 escuelas que ofrecen 3,254 programas de maestría. Con tanta oferta, es difícil elegir el que más conviene. Este año, Expansión presenta una guía de posgrados con las mejores opciones en cada especialidad. No se trata de un ranking, por lo que ningún programa presentado ocupa el lugar número uno en su área. Los programas que aparecen aquí destacan en su área, pero no implican una recomendación por parte de Expansión. La manera en que la revista eligió cada curso fue de acuerdo a la solidez de su perfil. Se midió la calidad académica, usando como medida la mayor proporción de profesores de tiempo completo, de profesores con doctorado (preferentemente en el extranjero) y de investigadores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores. También fue relevante a la hora de la selección el número, la calidad y el impacto de sus publicaciones científicas. El listado se completó con otro requisito fundamental: las exigencias para ingresar en ellos. Aquel programa que consistentemente mostró los mejores indicadores fue el que señalamos como ‘La sugerencia Expansión’. Las áreas que elegimos para los posgrados en negocios responden a las necesidades del mercado laboral, cada vez más orientado a buscar una visión internacional y con mayor especialización para aplicar en industrias y problemas específicos. Así, cada vez es más común encontrar maestrías que están acreditadas por asociaciones internacionales, que ofrecen posibilidades de intercambios con el extranjero y que combinan el aprendizaje de las aulas con proyectos reales en empresas para que los alumnos puedan innovar en sus actividades y así, trazar sus objetivos de carrera. Antes de elegir un programa, es importante fijarse en los convenios con universidades extranjeras que pueden representar una ventaja al presentar las últimas tendencias de la industria y una exposición mayor a diferentes problemáticas alrededor del mundo. También es importante considerar el programa elegido y su compatibilidad con los objetivos y razones del aspirante en su carrera profesional. A continuación, los programas que cumplen con los estándares de calidad académica y que Expansión consideró destacados por su propuesta educativa y su modelo de enseñanza.
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2. Maestría en Economía— Esta maestría ofrece una formación sólida en teoría económica y métodos de evaluación. La combinación de teoría con análisis hace que los estudiantes puedan resolver problemas económicos con las herramientas más recientes. Tanto el programa del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) como el del Colegio de México (Colmex) pertenecen al Programa Nacional de Posgrados de Conacyt. El primero cumple con estándares a nivel nacional, mientras que el segundo tiene competencia internacional. En esta categoría, Expansión sólo incluye maestrías enlistadas en el Programa Nacional de Posgrados (PNP) del Conacyt. Esto garantiza un nivel comparable de calidad en los diversos programas. En general, esta maestría tiene tres modalidades educativas. La primera es profesionalizante: el objetivo es una formación al mercado de trabajo con un conocimiento específico. Otros programas son ‘remediales’ o formativos y su meta es mejorar la formación para dar clases en el nivel licenciatura o bien, continuar con estudios en México o el extranjero. Y la tercera modalidad es para la investigación, donde el aspirante podrá cursar después un doctorado en economía. Los programas del CIDE, del ITAM y del Colmex están más inclinados hacia la investigación. En especial este último, donde un tercio de sus egresados continúan con un doctorado en el extranjero, en Chicago, Rice, Berkeley, Harvard y UCLA. No son pocos tampoco los que trabajan en el sector público, en el sistema bancario y financiero, o bien, en investigación y docencia. Esta escuela también destaca por sus publicaciones científicas en la materia. Bajo presión Ingresar al Colmex es sinónimo de orgullo. El problema surge cuando el estudiante no alcanza el promedio mínimo de 8 y, aunque se encuentre en el último semestre de posgrado, está obligado a darse de baja. Aquí no hay segundas oportunidades. Así lo descubrió César Antonio Chávez, egresado de Actuaría de la UNAM y candidato a maestro en Economía por el Colmex. “Mi acercamiento fue casual. Un día mi maestra de Demografía nos invitó a la biblioteca Daniel Cosío Villegas y así supe de la institución. Lo que más me llamó la atención fue el nivel de exigencia”, afirma. El cambio desde Acturía sí fue abrupto: además del enfoque matemático, también se calificaba la capacidad para desarrollar un pensamiento crítico. Chávez está convencido de que es justo la exigencia lo que ha hecho del Colmex una de las instituciones más respetadas a nivel internacional. “Por cada generación se otorgan dos becas para estudiar el último año de la maestría en Yale”, apunta. Empero, su promedio final fue de 8.7. “Dicen que en el Colmex, más de 8 ya es vanidad”, afirma mientras suelta una carcajada. Tres meses después de concluir el posgrado, consiguió el puesto de Técnico en Estadística en el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior. Curiosamente, su maestría provocó reacciones encontradas en la contratación: “Me pidieron que olvidara la formación del posgrado, pero les impresionaba que yo formara parte de los pocos egresados de una institución tan exigente. Estoy convencido de que esa característica hace que los egresados seamos distintos al resto de los compañeros”, señala.
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3. Maestría en Finanzas— Un posgrado en Finanzas abre las puertas para analizar los instrumentos del mercado de dinero y de capitales como derivados financieros, proyectos de inversión, colocaciones de deuda y emisiones de deuda en México y en el extranjero. Con esta maestría bajo el brazo, un ejecutivo puede incorporarse en cualquier flanco del sistema financiero (casas de bolsa, banca, fondos de inversión o administradoras de riesgo), o en el área financiera de empresas públicas y privadas. No son pocos los que se embarcan en este posgrado como un primer escalón hacia un doctorado. La internacionalización en este rubro es muy enriquecedora (y suma puntajes al currículum). Algunas universidades, como el ITAM, ofrecen programas trimestrales de intercambios con las universidades extranjeras que pertenecen al programa Partnership International Management (PIM). El contenido de esta maestría siempre es 50% teoría y el resto materias prácticas impartidas por maestros que trabajan activamente en el sector o que se dedican a la consultoría. Cada año, egresan 25 alumnos que se incorporan al mercado laboral en menos de seis meses. Desde hace 10 años, esta maestría es la única acreditada por AACSB (la asociación internacional de escuelas de negocios) que permite obtener la acreditación de Chartered Financial Analyst. Un plus: los 10 mejores alumnos pueden presentar el examen con una beca. La prueba cuesta 700 dólares. La certificación se da como el grado más alto de análisis financiero en el mundo. Ellos dictan las reglas Sobre sus hombros pesará la responsabilidad de establecer precios de compra-venta en el mercado de derivados francés porque ha decidido, a los 26 años, ser pionera en este ramo. Ése es el proyecto de Zaira Surur, estudiante de la maestría en Finanzas en el ITAM y egresada de la licenciatura en Finanzas del ITESM. “Trabajé dos años para la empresa automotriz Visteon como analista financiera y eso me hizo decidir que no quería especializarme en finanzas corporativas”, señala. “El ITAM me da toda la parte matemática que el Tec no me dio. Compenso la falta de materias como liderazgo de la maestría con lo que aprendí en la licenciatura”, afirma. Por a la carga de trabajo, es preferible cursar esta maestría de tiempo completo. La currícula incluye la mitad de las materias teóricas, impartida por catedráticos hasta tres veces doctorados, y el resto son materias prácticas. Esto lleva a que este perfil del egresado difícilmente se adapte a un corporativo; lo ideal es ocupar cargos en la Bolsa, banca de inversión o la docencia. Zaira quiere incursionar en el mercado de derivados: “Por ejemplo, si alguien tiene un pozo petrolero y quiere vender su producción de crudo pero no quiere asumir el riesgo de la volatilidad, acude a mí y yo determinaré el precio de compra entre esa persona y su comprador potencial”, explica. Y para ello, tiene que prepararse más que sus compañeros pues, admite, le hacen falta algunas bases matemáticas y de estadística. Ella planea terminar la maestría en México, y de continuar sus estudios de posgrado, entraría a la maestría en Políticas Públicas de la misma casa de estudios. |
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4. Maestría en Administración Pública— Las decisiones sobre políticas públicas cada vez son más complejas ya que involucran, de manera creciente, al sector privado y a los organismos no gubernamentales. El objetivo de esta maestría es formar líderes responsables para solucionar problemas de administración pública y política social que sepan analizar y evaluar el impacto de sus decisiones en la población. Los egresados pueden trabajar como funcionarios públicos u optar por ejercer como profesionales involucrados en analizar acciones de gobierno, líderes de los partidos políticos o ejecutivos que desean mejorar las relaciones de su firma con el gobierno. En su currícula, el programa del CIDE combina la teoría con la aplicación práctica en proyectos específicos e invitan a funcionarios públicos para exponer los problemas concretos de políticas públicas. En la Escuela de Graduados en Administración Pública (EGAP) del Tecnológico de Monterrey, los proyectos de los estudiantes cuentan con la asesoría de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard y, si lo desean, los alumnos pueden realizar una estancia académica de verano en esta universidad estadounidense. Además, ésta es la única escuela acreditada por SACS, la asociación de colegios y escuelas que otorga validez de estudios a este programa mexicano en Estados Unidos. A prueba de todo La vida de Carlo Ledezma (27 años) ha sido muy cambiante. Mientras cursaba la licenciatura en Economía en la UNAM estalló la huelga que lo llevó a tomar clases extramuros pero sobre todo, a enfrentar el rechazo de los reclutadores. “En cuanto se enteraban que venía de la UNAM de plano me decían que no”. A pesar de haber cursado una especialidad en Política Pública en la Universidad Estatal de California (con Mención Honorífica), tuvo que buscar una solución a su problema de desempleo. Su sueño era desarrollarse en el sector público; sin embargo, como tiene que sostener a su familia, tuvo que aceptar la oferta de trabajo de la farmacéutica Usana México. Al ser ascendido a supervisor decidió cursar una maestría en Administración Pública y Política Pública: “Busqué opciones en la Ibero, la Anáhuac y el ITAM; pero yo quería otro tipo de formación académica, menos técnica”, afirma. Así llegó al ITESM, campus Ciudad de México, con una beca de 25%. Uno de los motivos por los que eligió esta oferta fue por los convenios que la EGADE tiene con las universidades de Harvard y Georgetown. “Otro de los valores agregados que pagas es la red de contactos que puedes llegar a hacer en el posgrado. Después de todo, la agenda de teléfonos tiene un precio”, señala. Hoy es director de Mercadotecnia de Usana y está convencido de que la maestría influyó mucho en su promoción a un cargo de mayor importancia: “Egresar de un posgrado del Tec te da un peso diferente”, afirma. Y sin dejar atrás su anhelo de trabajar en el sector público, Ledezma ahora busca su segunda maestría, esta vez en negocios y ya marcó la escuela: el ITAM.
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5. Maestría en Mercadotecnia— El cliente es la razón de ser de cualquier empresa; sin él, no habría negocios. Todas las compañías renuevan sus productos a partir de un profundo conocimiento de lo que el cliente busca y valora en ellos. Éste es, sin duda, uno de los posgrados más sexy del momento porque cruza cualquier disciplina: desde los negocios hasta la política pasando por los sectores más insólitos de la economía. Todo lo que puede ser vendido puede tener su lado de mercadotecnia. Con la misma velocidad que cambian los hábitos de consumo, han surgido especializaciones en el ámbito de la mercadotecnia, como el branding (marcas), el marketing retail, el e-marketing, el marketing de servicios, el B2B marketing, entre otros. No sólo se trata de entender los aspectos publicitarios o de ventas, sino también las nuevas formas de comunicación y creación de marca. Una persona formada en una maestría en mercadotecnia debe ser capaz de satisfacer las necesidades del cliente y establecer relaciones duraderas y rentables con su empresa. Para ello, los estudiantes necesitan desarrollar su creatividad y conocer las herramientas más novedosas de la mercadotecnia. El programa del Tecnológico de Monterrey está acreditado internacionalmente por la Southern Association of Colleges and Schools (SACS) que otorga validez para los egresados en Estados Unidos. Su plan de estudios combina materias como análisis económico, matemático y cuantitativo con aspectos psicológicos, sociológicos y antropológicos para entender al consumidor y sus decisiones de compra. Esta maestría se trata del único programa de su tipo registrado en el padrón de Conacyt, debido a que está respaldado por la calidad académica de la EGADE en Monterrey.
Del mundo al salón de clases Antes, Patricia Poblano permanecía sentada escuchando a los invitados de la maestría en Mercadotecnia. “Siempre interactuabas con personas que ya están en el mundo de los negocios, compañeros que son directores de empresas y conferencias de directores a nivel mundial”, asegura esta joven de 25 años. Pero el semestre pasado, ella fue invitada para platicar con los estudiantes de la Escuela de Graduados en Administration (EGADE) del Tecnológico de Monterrey. Les habló de su práctica en Sony. Durante su maestría, la interacción fue más allá de pláticas con expertos. Patricia logró trabajar en la marca de electrónicos y música. “Fue la primera vez que Sony aceptó becarios de nivel maestría”, resalta. En esa práctica, Patricia y un grupo de compañeros elaboraron un plan de mercadotecnia para el negocio de música de esta compañía. Durante tres meses, aplicaron su propuesta y después de este verano, se regresaron a Monterrey para terminar los estudios. A los tres meses, recibió una llamada para ofrecerle un puesto de reciente creación, jefe de CRM (administration de la relación con los clientes). Esta área ya existía en las oficinas de otros países de Sony pero faltaba que se desarrollara en México. La oferta implicó mudarse de Monterrey a la ciudad de México, e interrumpir sus estudios en la sede regia. Hoy, todavía cursa la última materia en el campus de Santa Fe. Y valora lo aprendido porque “cada trimestre te abren las puertas a actividades externas. Las mismas empresas piden prácticas de alumnos de sus maestrías”, expresa esta joven ejecutiva. |
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6. Maestría en Desarrollo Organizacional— Hubo un tiempo en que la especialización en recursos humanos no era una de las más preferidas por los alumnos. Eran más atractivas las finanzas, la economía o finalmente un MBA. Pero esto era lo común hace unos años, en un mercado que aún no recibía el embate del comercio global y el consiguiente enfrentamiento con culturas laborales eficientes y productivas, muy lejos de los estándares nacionales. Hoy las empresas aprenden de la importancia de maximizar el capital humano y consecuentemente sus directores empiezan a jugar roles claves en sus organizaciones. Y es el desarrollo individual y colectivo de los empleados lo que facilita la posibilidad de hacer frente a estos desafíos, dando lugar a los procesos de cambio e innovación en las empresas. Un egresado de la maestría en desarrollo organizacional puede mejorar el clima y la cultura de la empresa y mejorar estratégicamente sus procesos administrativos. Ninguna empresa logra un cambio real si no puede alinear los objetivos de su negocio con el desarrollo de sus recursos humanos. No olvidemos la recurrente sentencia: “El mayor capital de una empresa es su gente”. ¿Qué hace un especialista en desarrollo organizacional? Primero diagnostica los procesos humanos y administrativos de la empresa para proponer luego las mejoras necesarias para hacerla funcionar como reloj suizo en el corto, mediano y largo plazo. Y no sólo se trata de teoría: estos profesionales deben intervenir en procesos de innovación y cambio en organizaciones globales durante su maestría, tal como ocurre en la Universidad de Monterrey. Esta universidad es la que más tiempo lleva ofreciendo esta maestría y además, cuenta con la acreditación internacional de SACS, la asociación de colegios y escuelas que otorga validez de estudios en Estados Unidos. Aprender sobre la marcha Hace 17 años que Carlos Buchanan estudió la maestría en desarrollo organizacional en la Universidad de Monterrey. Ahora es director de Recursos Humanos de la compañía telefónica Alestra, y todavía recuerda su regreso a las aulas. “Aplicábamos todo lo que aprendíamos”, dice este ejecutivo. Al final de sus estudios, los profesores de la maestría le exigían que interviniera en una empresa real y que no fuera el lugar donde trabajaba. Él y sus compañeros fundaron la consultora Avance. “Creamos desde el logotipo y los folletos de la firma para salir a buscar clientes”, recuerda. Esta nueva consultora consiguió como primeros clientes al Hospital Civil de Linares, en Nuevo León, y al Hotel Yamaliel, de Monterrey. No fue su caso, pero otros compañeros fueron contratados en las empresas después de sus resultados. “A veces, decimos que tenemos 10 años de experiencia, pero en realidad es un año repetido 10 veces”, explica. La maestría lo enseñó a darse cuenta de lo que estaba dejando de hacer o que podía resolver de manera diferente. “Entendí cosas que no estaban en el radar y conocí nuevas tendencias, son cosas que no necesariamente aprendes en congresos y diplomados”, resalta el ejecutivo de 48 años. Además, la maestría se impartía tres días cada tres semanas. “Eso me permitía combinar la carga de trabajo con el seguimiento de la maestría, y era tiempo suficiente para leer los casos para los módulos siguientes”, recuerda. Antes del posgrado, Carlos trabajaba como gerente de Recursos Humanos de una empresa mediana. Después de terminada la maestría, fue contratado como director nacional de recursos humanos del Grupo Financiero Bancomer, en la división de banca comercial. Un puesto que significaba el manejo de 32,000 empleados. “Sin la maestría, no hubiera dado ese salto”, asegura. |
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7. Maestría en Negocios Internacionales— Ya no existen fronteras. Los límites para hacer negocios conocen de una sola aduana: la creatividad. La internacionalización de las empresas se fue convirtiendo poco a poco en un paso natural, sin importar el rubro ni el tamaño. La caída de las barreras para mover las actividades fuera del país aceleró el desarrollo de la maestría en negocios internacionales: la profesionalización de acciones que muchas empresas y ejecutivos realizaban ‘de facto’. Este posgrado es la bisagra para aprovechar al máximo las oportunidades del mundo global y de la intensa competencia internacional. Desarrollo económico en diferentes regiones, legislaciones de comercio exterior y aduanas, regulaciones, finanzas y logística internacional, las materias de esta maestría cortan transversalmente casi todas las áreas de los negocios. Hoy las empresas necesitan a especialistas que les permitan convertir al mundo en una gran canasta donde comprar y vender todo al mejor precio. Los planes de estudio de esta maestría están orientados a entender las semejanzas y diferencias en las formas de hacer negocios en diferentes culturas. Para este fin, es necesario dominar más de dos idiomas así como ser capaces de identificar oportunidades de negocio en el contexto mundial. Después de la maestría, el objetivo es que los egresados pueden crear empresas orientadas al comercio internacional, o convertir una empresa nacional en un negocio multinacional. Vivir la globalización Itzel Palomares (26 años) estaba a punto de terminar la carrera en mercadotecnia y entrar al mundo laboral, pero un anuncio en el Tec la hizo cambiar de opinión. “Preferí alargar dos años mi entrada al mercado laboral para estudiar una maestría en negocios internacionales”, asegura. La oferta era tentadora, ya que este posgrado tenía convenios con varias universidades europeas. En el formato de la maestría, la primera parte es totalmente teórica en Monterrey, existe otra parte teórica en alguna universidad europea, y para finalizar, prácticas profesionales en el extranjero. Por una experiencia previa de intercambio, decidió regresar a Alemania. Así, estudió cinco meses en la ESCP-EAP de Berlín y en junio de 2005, se mudó a Hamburgo para hacer sus prácticas en Beirsdorf, la compañía que es dueña de la marca de cosméticos Nivea. Ahí, fue donde entendió el significado de la globalización. Su práctica en el departamento de mercadotecnia internacional consistía en mandar pruebas de producto de otras subsidiarias, organizar pruebas con el consumidor, hacer estudios de mercado y hasta elegir el nombre de los colores. “Adquirí la visión de marcas globales que se adaptan a cada cultura y cada país”, explica esta egresada. Durante 10 meses en Alemania, vivió las diferencias culturales entre México y Alemania. Por ejemplo, las clases de la universidad berlinesa eran semanales, todos los estudiantes leyeron previamente el material y sólo van a clases para resolver sus dudas con el profesor. Mientras que en la oficina, todos los empleados mantienen cerradas las puertas de sus cubículos y no hay ventanas entre ellos. “Las diferencias culturales parecen teoría hasta que lo vives con esa diversidad de nacionalidades”, explica. Ahora Itzel es encargada de Merchandising y Promoción de la marca de juguetes Mattel en el DF, y observa cómo las campañas mexicanas se adaptan al resto de las culturas en América Latina. Por eso concluye que: “Estudiar una maestría es mucho más que aprender cosas nuevas. Es adquirir nuevas habilidades”, asegura esta joven regiomontana. |
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