El heladero que tomó el control de Gucci

Robert Polet venía de Unilever, y ahora prueba que un balance gordo es el máximo grito de la moda.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Gucci rompe los límites 6 - 7
Seis de las 10 marcas de Gucci han superado las expectativas. (Foto: CNNMoney) Seis de las 10 marcas de Gucci han superado las expectativas. (Foto: CNNMoney)
El mismo espíritu de independencia y ruptura de límites toma posesión del Grupo Gucci. Algunas funciones, como tecnologías de la información, comunicación global, y recursos humanos, permanecen coordinadas por la oficina central del adelgazado grupo en Londres, pero todo lo demás se ha reducido a las marcas, que tienen total responsabilidad de sus ganancias así como de sus productos. A cambio del nuevo control, los CEOs de las marcas deben firmar un documento de dos páginas  que detalla qué asuntos necesitan ser elevados a nivel de grupo, y cada año trabajan en un plan estratégico con Polet para los próximos tres años. Cada mes le dan un reporte de desempeño detallado, y los ejecutivos más altos del grupo se reúnen una vez al año. Pero eso es todo en el área formal. Polet apoda su sistema “libertad en un marco de trabajo”, y los ejecutivos dicen que tomó tiempo acostumbrarse. Por un lado, es diferente del modo en el que la mayor parte de las compañías de lujo dirigen sus operaciones. Es también una ruptura con el pasado. “Con Domenico, si tenías un problema, te dirigías a él, y el lo arreglaba en un nanosegundo con una llamada”, dice un ex ejecutivo. “Con Robert, tomas una bolsa, vas a Italia y lo resuelves tu mismo”.

Los ejecutivos de la marca dicen que encuentran esta autonomía inspiradora. “No necesito alguien que me repita lo que tengo que hacer”, dice Patrizio Di Marco, quien dirige Bottega Veneta, que se ha convertido en la mayor historia de crecimiento del grupo, ya que avanzó de una pérdida de 10 millones a ganancias de 80 millones de dólares en dos años. “Es una cuestión de confianza”, dice Valérie Hermann, ex ejecutiva de Dior reclutada para dirigir YSL en el 2005. YSL ha sido la marca con más problemas, pero Hermann y el diseñador Stefano Pilati han trabajado para tapar los hoyos. Ella le da el crédito a Polet por ser un valioso consejero. “Hace buenas preguntas y no tiene miedo de tomar riesgos”, dice. Un ejemplo es la manera en la que el grupo usa el Internet. YSL lanzó un sitio de comercio electrónico en octubre de 2007 y ha visto su tráfico duplicarse. Incluso Boucheron entró al juego: puso su catálogo de joyería de lujo en línea, un movimiento que les envío una alerta a sus rivales.

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