Diamantes, peores enemigos de un banco
Financiar la joyería de Ralph Esmerian terminó por ser la peor pesadilla de Merril Lynch.
Para los banqueros de Merrill, el trato con Esmerian fue su introducción al mundo bizantino de la joyería -un mundo al que se arrepentirían de entrar. Las joyas son cosas curiosas. El primer contacto de la mayoría de la gente con ellas ocurre cuando se compromete. Puede decirse que es el momento más idealista y menos objetivo de una relación. Los acuerdos de negocios -en especial los consumados cuando el crédito no ha sido formalizado- no son muy diferentes.
Y en el 2006, cuando Merrill Lynch y Esmerian se asociaron, estaban ciegos ante los defectos del otro. En Merrill, Esmerian pensó que había encontrado un socio que permanecería a su lado en las buenas y en las malas. En lugar de eso, dice, acabó con un montón de "vaqueros" a los que les importaba más generar honorarios que construir un negocio.
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Merril Lynch había comenzado a financiar proyectos menos tradicionales. (Foto: Archivo)



