Encuentran oportunidades en la crisis
Seis ejemplos de que el secreto del éxito radica en ver más allá de los problemas.

Tanya Moss comercializa joyería con Palacio de Hierro y tiene su propia tienda en la avenida Masaryk. (Foto: Especial)
Desde que estudiaba la carrera de diseño encontró la pasión por crear miniesculturas que hablen tanto de quien las porta como de quien las pensó.
La joyería "habla de la elegancia y la cultura (...) de quien está despierta al detalle y entregada a sí misma", dice Moss, quien no puede salir de su casa sin collar, perdona los aretes o las pulseras, pero nunca el collar.
No hay que olvidarse de la elegancia y la discreción por la crisis, dice; de manera que si se va a adquirir una pieza de joyería, Moss recomienda una que se pueda usar para siempre y todos los días.
"No te dejes de consentir un poco, ya es bastante difícil lo que está alrededor", dijo la diseñadora.
Es la misma filosofía que tomará con su empresa. La crisis no la congelará: acaba de abrir una tienda en la Riviera Maya dentro del hotel Mandarin Oriental y prepara otra en San Ángel, en la capital.
"Sí, hay crisis y sí nos está afectando. Pero no me puedo quedar congelada, sin hacer nada, lo que tengo que hacer es crecer y dar a conocer la marca para contrarrestar los efectos de la crisis".
No hay reglas para la joyería: es algo personal que debe hacer a la persona sentirse cómoda para que tanto ella como la pieza brillen, dice Moss. Sin embargo, sí hay un lineamiento: después de cierta edad ya no se vale usar joyería de fantasía.
"No se ve elegante. De grande puedes darte unos gustos y comprar piezas significativas, no caras, sino bien hechas y que hablen de tu elegancia".
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