Elegancia, más tiempo que gasto
Una imagen adecuada es una ventaja competitiva para el trabajo como hablar una lengua adicional.
Construir nuestra imagen personal depende del mensaje que deseamos proyectar y en dónde. (Foto: Cortesía Massimo Dutti)
El primer paso para definir nuestra imagen es tomarnos el tiempo para analizar qué sirve de lo que tenemos en nuestro guardarropa. (Foto: Cortesía SXC)
Por lo tanto, la imagen resulta una inversión, no un gasto. Para que en verdad sea útil, requerimos:
1. Saber elegir entre lo que tenemos.
Antes de renovar el guardarropa hay que saber si es necesario. Usa una tarde libre a separar las prendas que usas de de las que no.
El siguiente paso es el espejo. Tómate un tiempo para cambiarte y juzgarte con varias combinaciones que ya tengas. Aprovecha para combinar ideas atrevidas, incluye las prendas que no usabas. Pide a alguien su opinión si no te convence del todo la caída, el ajuste, color o largo de la ropa.
Deja ir lo que no usas. A veces hay apego emocional por cierta ropa, un buen remedio es tomarle una foto.
2. Saber elegir entre lo que vamos a tener.
Piensa en la posibilidad de combinación con otras prendas de ropa que ya tengas.
Si la prenda es de temporada considera el precio que estás pagando por el tiempo en que estará de moda.
Exige calidad a las marcas de prestigio. Ese atributo es lo que justifica el precio, así que fíjate en el material y el terminado. Por ejemplo, no hay que pagar más por zapatos cuyo forro, corte y suela sean sintéticos, que por unos de piel.
Siguiente: La comunicación de nuestra imagen
SIGUIENTE: La comunicación de nuestra imagen
|
|






