| El democrático tamal | 1 - 5 |

Ni los tamales podían salvarse del debate: los expertos difieren sobre los requisitos para serlo. (Foto: Marc Fauche)
Según la zona y la estación del año se determinan los ingredientes y estilos. Se pueden clasificar por las hojas, por el tipo de masa, de relleno, o mejor, por el tipo de celebración para el que son creados, unas religiosas, otras paganas.
El tamal es un acompañante indispensable en bodas, bautizos, funerales, fiestas de pueblo y eventos políticos. En un cumpleaños o cuando nace un niño -en Oaxaca se hacen de chocolate si es niño y de dulce si es niña-.
El tamal es un salvador cuando el hambre arrecia, es el fast food nacional. En cada esquina son perfectos para el antojo diario.
Por su precio, lo consumen los burócratas, universitarios, los que llevan tarde a los niños a la escuela y el albañil que sólo tiene unos cuantos pesitos para aguantar la jornada laboral. Si se trata de una boda o primera comunión, se mejora la calidad de los ingredientes y se hacen hasta de venado.
Para un mítin político son fundamentales para el acarreo, y si se trata de celebrar los buenos resultados de los empleados, también. Lo consumimos sin distinción ni miramientos, desde las clases más desprovistas, hasta la crema y nata, que los hay gourmet y hasta light.
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| Publicado: Lunes, 14 de septiembre de 2009 a las 10:37 |
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