Bandas independientes, dinero fácil

La disquera A&M/Octone comenta cómo y por qué es redituable promover la música.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Regalías y derechos de autor 7 - 7
Live Nation y Ticket Master son las empresas más influyentes en el mundo del entretenimiento en vivo. (Foto: Reuters) Live Nation y Ticket Master son las empresas más influyentes en el mundo del entretenimiento en vivo. (Foto: Reuters)
A&M/Octone trabaja desde un penthouse en Manhattan. Durante una tarde de otoño, la mayoría del equipo se une para discutir el lanzamiento de discos de Hollywood Undead y Flyleaf, así como videos musicales filmados por productores reconocidos que costaron cientos de miles de dólares. En ese momento, Hollywood Undead estaba de gira, lo que también le cuesta a la disquera otros cientos de miles de dólares.

Parte de la razón por la que A&M/Octone puede dar tanto dinero a sus bandas, según Diener es que tienen acuerdos con de derechos de autor con ellos para todo lo que hagan. Eso significa que la disquera toma una parte de todas las ganancias, incluyendo mercancías, turismo y licencias.

En 2008, Octone también lanzó su propio servicio de publicidad, el cual obtiene ganancias al colocar canciones en videojuegos ("Undead" está en Madden NFL 09). Diener no reveló los términos del acuerdo, pero varias disqueras con acuerdos toman un 10% o más de regalías, según conocedores de la industria.

Los acuerdos con todos los derechos se están volviendo la regla de las disqueras, quienes ahora prefieren llamarse "compañías musicales" para desligarse de su producto antiguo menos rentable. Los ejecutivos comenzaron estos acuerdos al principio de la década, cuando compartir música en la red era prácticamente gratuito.

El gigante de los conciertos, Live Nation, anunció en 2008 un acuerdo con todos los derechos del rapero Jay-Z, pagando 150 millones de dólares por sus ganancias futuras. El presidente ejecutivo de Warner Music Group, Edgar Bronfman Jr., dijo en 2008 que todos los contratos futuros de la compañía cubrirían todos los ángulos de comercialización e imagen.

No queda claro si la estrategia será rentable para las grandes compañías. La mayoría de los artistas odia ese tipo de acuerdos, pues los ven como intentos desesperados por obtener dinero. Ahora que las estrellas establecidas puedes distribuir discos por su cuenta, las compañías musicales como Warner y Live Nation deberán seguir pagando grandes sumas para convencer a artistas de la fama de Jay-Z para que firmen acuerdos por sus derechos de imagen y distribución.

Económicamente, esto funciona mejor para pequeñas disqueras que están dispuestas a tomarse el tiempo de crear una base de seguidores de una banda. Fueled by Ramen, de New York City, con once empleados, obtuvo uno de los mayores éxitos con Paramore, un grupo pop-punk que obtuvo un disco de platino en 2008.

Downtown Music, otro Indie de New York City, logró un gran éxito con el dúo de neo-soul Gnarls Barkley, y desde entonces tiene una unidad de publicidad fuerte. Josh Deutsch, fundador de la compañía, dice que si venden 200,000 discos pero también tienen licencia y publicidad, es lo mismo que un disco de oro en términos económicos.

La industria podría ser dominada eventualmente por una o dos compañías que hacen todo, el tipo de monolito de giras en el que el gigante Live Nation intenta convertirse. Una disquera pequeña como A&M/Octone, nunca hará ese trabajo, aunque otras empresas pequeñas siguen siendo claves para que esos gigantes sobrevivan.

Después de todo, la industria musical prospera al convertir a desconocidos en superestrellas, aunque sean seis tipos en Internet con máscaras de payasos prendiendo al público mientras están en el escenario.  

 

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