
| Publicado: Martes, 23 de junio de 2009 a las 06:00 |
Enviar
|
Imprimir
|
Compartir
|
Texto
|

Consolidar Bimbo en EU es la meta de Daniel Servitje para 2010. (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Y en su hogar es lo mismo. Su casa tiene calentadores solares, separan la basura y cuidan el agua. “Hoy, por la mañana, me enojé con mi mujer porque dejó prendida la luz del baño”, comenta –con cierto sentido del humor– en una entrevista realizada a finales de mayo en sus oficinas del corporativo de Santa Fe. Se le ve relajado y confiado… como si no pesara sobre sus balances una deuda por 2,300 MDD con seis bancos por la compra de Weston Foods en diciembre del año pasado.
En medio de la mayor crisis financiera mundial, Servitje firmó la compra más grande en la historia de la empresa que fundara su familia. Con esta millonaria operación echó por tierra la percepción de que Bimbo era un emporio conservador.
Daniel Servitje recuerda que en septiembre (con la crisis ya declarada) las negociaciones estaban muy avanzadas. “Ya traíamos nuestra estrategia y vimos que la podíamos llevar con la crisis de por medio”, dice casi sin complejos. La rentabilidad en el largo plazo del emporio mexicano terminó convenciendo a Bank of America, BBVA, Banamex/Citi, HSBC, ING y Santander, quienes pusieron el dinero sin chistar el 9 de diciembre, cuando los mercados habían cerrado la llave del crédito.
Con la compra de Weston Foods, Bimbo se convirtió en la primera panificadora de costa a costa de EU y en un competidor nacional de peso, que coloca toda su oferta de productos en los anaqueles de los más grandes minoristas: Wal-Mart y Safeway.
Esos cheques por 2,300 MDD también pagaban un sueño de don Lorenzo Servitje (su padre y presidente de la empresa por cerca de 30 años): convertir Bimbo en la panificadora más grande del planeta. Finalmente, la japonesa Yamazaki –que había ocupado el primer lugar por muchos años– era destronada por una multinacional mexicana.
Sin empacho alguno, Servitje presume que ahora Bimbo es el mayor empleador mexicano en EU, con 15,000 trabajadores directos y 5,000 indirectos (en total hoy son 100,000 los empleados de la empresa).
La meta anhelada por años, la había concretado Daniel, el menor de ocho hijos de don Lorenzo, aquel niño que acostumbraba –según su padre– a apartar unas horas cada día exclusivamente para ‘pensar’. Hoy, el ajetreo del corporativo no le da para mantener ese hábito.
En la mesa de su sala hay una canasta plagada de golosinas Bimbo y botanas de Barcel, la otra marca del corporativo. Mira la colección de productos y se sincera, “desde pequeño soy fanático de los pingüinos. Me encantan desde siempre. Por suerte hago mucho ejercicio, para poder darme esos gustos”, dice.
Consolidar
Pero no todo es miel sobre pan para Bimbo. Hay inquietud entre las calificadoras como Moody’s y Standard & Poor’s por su alto nivel de endeudamiento. El 55% de la deuda está en dólares. Sin embargo, Servitje, cómodamente reclinado en una sala de la empresa y sin perder la sonrisa, asegura que harán “bien las cosas” para no perder su grado de inversión.
“Tenemos la capacidad de cumplir con nuestras obligaciones financieras y atender a nuestros clientes y nuestros consumidores”. Lo que es claro es que la empresa está enfocada a generar efectivo. En lo que resta de 2009 y 2010, el CEO de Bimbo se concentrará en consolidar la operación en EU y en atender las operaciones que tiene en otros 18 mercados.
Daniel Servitje espera que, antes de que termine el año, pueda comprar 100% de Fargo (la marca de panificación más prestigiosa en Argentina y que lleva años de litigio con las autoridades de competencia). Durante las preguntas deja entrever que si hay oportunidades, podría haber compras en otros países. Pero trata de ceñirse a sus palabras y regresa al punto de “hay que consolidar primero todo lo comprado”.
La cargada agenda no evita que él siga dedicando tiempo a su cruzada ecologista. A pesar de su humildad a la hora de presentar los proyectos y de hablar de ‘trabajo en equipo’ detrás de las grandes decisiones de la empresa, el verde es el color que quiere que deje su huella en Bimbo.
Lo único que reconoció a lo largo de la entrevista como el toque ‘Daniel’ de su gestión fue precisamente el ‘evangelizar’ dentro de la empresa sobre las cuestiones ambientalistas. Esto llevó a Bimbo a ser pionero en usar envolturas biodegradables, en los proyectos de reforestación y hasta en un censo que está impulsando para tener documentados todos los ‘árboles majestuosos’ del país. “No es marketing, creo que es muy importante”, remata.
