La nueva ola tapatía
La oferta de Guadalajara para estas vacaciones incluye arquitectura, música, gastronomía y moda.

Esta casa fue diseñada por Luis Aldrete en la zona céntrica de la ciudad. Aldrete es parte de una nueva ola de arquitectos tapatíos que buscan legar identidad arquitectónica a Guadalajara. (Foto: Estudio Luis Aldrete)
Como muchas mujeres que no son muy bonitas, cuando se empiezan a desparramar, a hacerse gorditas, tienden a perder lo poco bonito que tenían. Ése es un símil de Guillermo García Oropeza, arquitecto y ‘guadalajarólogo’, que explica lo que ha pasado a una ciudad que aún lucha por definir su personalidad.
Desde el siglo pasado, Guadalajara ha sido sometida a polémicos procesos de extreme makeover.
Para Luis Aldrete, miembro de una nueva generación de arquitectos que pretende cambiar la imagen urbana en la tierra de Luis Barragán, el problema de la ciudad comenzó, paradójicamente, con su éxito.
Para crecer se prefirió tirar hacia los lados en lugar de ir para arriba. Aldrete y otros arquitectos consideran que el crecimiento en los últimos años va aunado a un desastre urbano, sintetizado en los cotos, o condominios horizontales, conjuntos de viviendas encerrados entre altos muros.
“Los cotos no hacen ciudad. Dan seguridad, pero bloquean tanto el desarrollo vial como social”, dice Francisco Gutiérrez, de 33 años, socio del despacho de arquitectos AD/11. “De un coto no sales caminando”.
“El Medievo se acabó hace mucho. Pero con los cotos es como si estuviéramos cerca de los Pirineos, dentro de muros”, secunda su socio, Salvador Macías, de 31 años.
Aldrete, que encabeza otro despacho, reconoce el daño que le causan estos cotos a la ciudad, pero lo explica como producto de la falta de seguridad. “¿Cómo le vas a quitar la sensación de inseguridad a la gente? Con seguridad, no habría cotos”, sentencia.
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