Mahahual, otro universo

Para realmente conocer el Caribe, es preciso sumergirse en sus profundidades y asomarse al mar.

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Las delicias del mar 4 - 5
El folclor caribeño presente en cada detalle del pueblo. (Foto: Grace Navarro) El folclor caribeño presente en cada detalle del pueblo. (Foto: Grace Navarro)
Dicen que no hay mal que por bien no venga; en este viaje, eso significa ver muchas especies en una sola inmersión. Nuestro buceo en Chinchorro comenzó en un sitio llamado Jardín Negro y, como su nombre lo dice, en él se puede apreciar el soberbio coral negro -o coral de los reyes, utilizado en joyería y diversas producciones artesanales-, que normalmente se encuentra muy en el fondo, pero en esta zona puede hallarse a partir de los 20 metros de profundidad.

En este jardín subacuático uno puede apreciar corales con forma de cilindro o de cerebro (mis preferidos), gorgonias que se asemejan a arbustos rojos, esponjas, simpáticas damiselas, langostas, pepinos marinos -un animal blando, alargado y para mi gusto, espantoso, pero que en los países orientales es muy cotizado y en Francia suelen prepararlo relleno de cerdo, harina de maíz y pescado frito picado- y un sinfín de peces de colores que se mueven en todas direcciones.

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