Mahahual, otro universo
Para realmente conocer el Caribe, es preciso sumergirse en sus profundidades y asomarse al mar.
Desde la comodidad de un camastro, con una margarita entre las manos o un refrescante Ojo Rojo -como le llaman aquí a la cerveza con jugo de tomate y esa inigualable combinación de salsas a la mexicana-, Mahahual parece una alberca diseñada por un artista. Colores turquesa y azul marino se integran con esa elegancia única de la naturaleza para forjar esbozos que con sólo mirarlos suavizan cualquier tipo de ansiedad.
Además de su belleza tranquilizadora, Mahahual es perfecto para conectarse con el paisaje marítimo, no sólo porque a poca profundidad se ven colonias completas de corales, sino porque el mar abierto y la costa están separados por una barrera de arrecifes que se alcanza a apreciar desde la orilla, y que te protegerá, no sólo de los temibles tiburones sino de las grandes olas que pueden transformar tu esnórquel en un popote de agua salada.
De cualquier manera, si tu plan de viaje es sumergirte en el mar, la clave para evitar todo tipo de bebida náutica indeseada es comprar un esnórquel que tenga válvula de purga, lo que facilitará que deseches en el momento que lo requieras el agua que le entra al tubo para dedicarte únicamente a contemplar ese mundo que vive debajo de las aguas caribeñas.
SIGUIENTE: Viaje a la isla submarina
|
|



Una tortuga Hawksbill a 15 metros de profundidad. (Foto: Grace Navarro)




