Mahahual, otro universo
Para realmente conocer el Caribe, es preciso sumergirse en sus profundidades y asomarse al mar.
Imagina que tienes un asiento con la mejor vista del universo. Desde ahí puedes admirar las estrellas fugaces, los planetas, las galaxias... sentir la gravedad cero y jugar a ser astronauta como cuando eras pequeño. Bueno, desde el punto de vista del océano, ese mirador es Mahahual, la nueva meca del buceo y una gran opción para contemplar el Mar Caribe, ya sea desde sus entrañas o desde la comodidad de una playa cosmopolita con pequeños hoteles y exquisitos restaurantes.
El malecón de Mahahual, un largo andador que atraviesa el pueblo, donde van y vienen las bicicletas de lugareños y visitantes, me recuerda inevitablemente a la antigua 5ª Avenida de Playa del Carmen, cuando el corazón de este destino era sólo una calle adoquinada con poquitos locales. Mahahual -o Majahual, según su pronunciación en castellano- conserva ese toque rústico de las playas que apenas se están desarrollando pero también cuenta con un sabor único, ya que es hijo de un pueblo pesquero que fue transformándose, primero, ante la llegada de los grandes cruceros; después, debido a la migración de italianos, holandeses y otros ciudadanos del mundo que vieron en este litoral, lejos de los concurridos hoteles de gran turismo, un pedazo de paraíso.
De hecho, más allá del malecón persiste el Mahahual de los pescadores que aún practican esta actividad y que conviven con el turismo en un ambiente moderno y tradicional al mismo tiempo. Es extraño pensar que, a sólo unos kilómetros de aquí, coexiste otro Mahahual, al que tienen acceso los pasajeros de los grandes cruceros y, según dicen, cuenta con un centro comercial y algunos clubes de playa.
La historia de Mahahual está llena de altibajos, sorpresas y esperanzas. A principios del siglo xxi, con la construcción del muelle de la Costa Maya, se convirtió en el destino ideal para explorar nuevas latitudes y visitar zonas arqueológicas poco conocidas, como Chacchoben y Kohunlich. Cuando empezaba a consolidarse, vino el huracán Dean y arrasó con todo, desde el muelle hasta los manglares que hoy siguen secos y en recuperación.
Aquí, la palabra "Dean" sigue presente en las pláticas cotidianas, pero no necesariamente como sinónimo de devastación; a veces también significa renacimiento. Después de esta tragedia ocurrida en 2007, Mahahual se reconstruyó rápidamente, adquiriendo un nuevo semblante que incluyó la creación del malecón, nuevos desarrollos de ecoturismo y, por supuesto, la reparación del muelle.
Hoy, esta conjunción de vanguardia, frescura y arrojo hacen de Mahahual un destino poco explorado que ofrece agradables hoteles para descansar frente al mar, como La Posada de los 40 cañones, o bien, cabañas y bungalows como Maya Luna, perdidos entre la belleza de estas costas, que invitan a borrar cualquier resquicio que recuerde el ruido mundano de la ciudad.
Sin embargo, la especialidad de Mahahual está en el mar. Desde los años sesenta, cuando Jacques Cousteau develó al mundo la riqueza natural del Gran Arrecife Maya, la costa del Caribe mexicano se convirtió en uno de los lugares predilectos para practicar el esnórquel y el buceo. Gracias a este impulso se forjaron destinos como Cozumel y, años más tarde, Playa del Carmen.
Mahahual -ubicado a 145 km de Chetumal- es actualmente el secreto que está cautivando a los amantes de las playas tranquilas, pero sobre todo a los exploradores del océano, pues está ubicado frente al banco Chinchorro, el atolón más importante de México que, a su vez, es el centro neurológico del Gran Arrecife Maya, el segundo más grande del mundo después del arrecife del norte de Australia.
Con más 144,360 hectáreas, Chinchorro es una isla submarina catalogada desde 1996 como Reserva Natural. Por ende, desde diferente sectores de la sociedad, se ha impulsado un turismo de bajo impacto que contribuya al crecimiento económico de la población local, y que por otro lado permita a los visitantes disfrutar de la diversidad natural sin afectar el medio ambiente. Ésta es la razón por la que los buceos en Chinchorro están limitados a un número determinado y por la que todas las visitas a este atolón son vigiladas por la Comisión Nacional de Áreas Protegidas y gestionadas por las sociedades cooperativas de la zona.
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Mahahual es cada vez más reconocida como la nueva meca del buceo. (Foto: Grace Navarro)




