Empresas

Más embajadores como Marcos

La exitosa colocación de Santander México puede ser el inicio de la narrativa que el país necesita.

Por: Los editores
Lunes, 24 de diciembre de 2012 a las 09:19

Este año, Marcos Martínez, director de Santander México, acumuló tantas millas en su cuenta personal que podría volar gratis durante un buen rato. La razón por la cual pasó tanto tiempo en aviones fue el road show que hizo por el mundo, ofreciendo a diversos fondos de inversión acciones del banco que dirige.

Su objetivo era colocar 25% del capital del banco, pero fue tal la demanda, que hubiera podido vender el banco completito y otro tanto más de lo que finalmente vendió.

Durante este proceso, Martínez visitó un fondo de inversión en Asia que, como mucho otros, conocía poco o nada del país. Aunque este inversionista institucional parecía muy lejano a lo que sucedía en América Latina, tenía trabajando de fijo a dos brasileños que analizaban acciones de empresas brasileñas en donde el fondo podía invertir. Fue duro toparse con la realidad: Brasil sí está en el mapa de los inversionistas globales. México, no.

Mucho se ha escrito sobre el posible despegue de la economía mexicana. El argumento son los sólidos datos macroeconómicos y este año se agregaron al menos dos más: una transición presidencial ordenada y un acuerdo político que devuelve la esperanza de que es posible trabajar en función de un bien común.

Desde la óptica de los negocios, el punto de inflexión puede ser la colocación que este año hizo Santander México, la más grande en la historia bursátil del país y la tercera más importante en el mundo durante este año, después de la de Facebook y de Japan Airlines.

No ha sido fácil cambiar la conversación internacional cuando el tema es México. El tema común es narcotráfico y violencia.

Si fuera una cuestión de hechos, México tiene los argumentos para demostrar que es (y ha sido por mucho tiempo) un buen negocio invertir aquí. Santander es un buen ejemplo. Cuando el país era un deshuesadero financiero, a mediados de los 90, el banco español compró instituciones bancarias en quiebra y 15 años después los convirtió en el banco más rentable de México.

El problema es de narrativa. Expansión lo registró en una de las portadas más polémicas de 2011, titulada 'México te odio', donde mostramos el contraste entre los buenos datos que en general arrojaban entonces la economía y los negocios frente al pesimismo de los comentarios sobre México.

Qué importante es saber contar la historia propia, algo que entendió muy bien Lula da Silva cuando fue presidente de Brasil. Para muchos, él ha sido el mejor CMO o Chief Marketing Officer que ha tenido Brasil. Durante su gestión el país no dejó de tener problemas de pobreza, violencia y corrupción; sin embargo, la combinación de buenos resultados y la eficiente comunicación pusieron a Brasil en los cuernos de la luna.

A México le faltan más CMO que comuniquen mejor hechos como que la inversión sigue llegando y que obtiene buenas tasas de retorno. No es un asunto sólo del presidente y de su gabinete, sino de cualquier mexicano que por su actividad en el exterior actúe como un embajador. Y qué mejor si es un hombre o una mujer de negocios que pueda llevar al mundo un historia de esfuerzo, talento y buenos resultados.

Nos entusiasma destacar como 'Personaje del Año' a quien promovió México de una forma como hace mucho no se veía y con un resultado fantástico. Que Marcos Martínez haya encontrado cinco veces más compradores de los que buscaba demuestra que el mundo de los negocios tiene apetito por México. A nosotros nos toca decir "la mesa está servida".

Comentarios: opinion@expansion.com.mx



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