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El futuro según Alvin Toffler

Para el futurólogo de cabecera de Carlos Slim, veremos una nueva clase de consumidores muy acti

Por: Ulises Hernández |
Lunes, 29 de septiembre de 2008 a las 09:04

Fue uno de los primeros intelectuales que anticiparon el arribo de la era de la información y de la sociedad del conocimiento, a finales del siglo XX. Sus análisis sobre las nuevas tecnologías y la manera en que impactan a los negocios, los gobiernos, las familias y las personas, se han convertido en best seller mundiales y han sido traducidos a decenas de idiomas.

El empresario Carlos Slim reveló haber leído todos sus libros –desde El shock del futuro hasta Riqueza revolucionaria– y haber encontrado en ellos la inspiración para identificar tendencias y oportunidades de negocios. Incluso, El Diario del Pueblo, el periódico oficial del gobierno chino, lo nombró como uno de los 50 extranjeros que más influencia han tenido en China, una distinción que comparte con otros personajes como Richard Nixon, Henry Kissinger y Bill Gates.

Es Alvin Toffler, considerado uno de los pensadores y visionarios más importantes de nuestro tiempo. En una entrevista con Expansión, el académico y autor estadounidense compartió su visión particular sobre el futuro de la economía, los negocios y la sociedad, para las próximas cuatro décadas.

La charla arrojó varias sorpresas: un nuevo rol de los consumidores en la economía, la adaptación de los negocios a un entorno cambiante, una nueva percepción del universo y hasta la posibilidad del surgimiento de especies distintas a como las conocemos hoy en día –incluyendo el ser humano- debido a los adelantos de la genética y la biotecnología.

Sus predicciones van desde escenarios plausibles hasta situaciones que parecen extraídas de la fantasía futurista. “Mucho de esto suena como ciencia ficción, pero ello no implica que sea erróneo”, afirma el futurólogo de 80 años.

La era de los ‘prosumidores’

Para Alvin Toffler, en las próximas décadas la economía mundial estará fuertemente influenciada por un nuevo fenómeno que hasta ahora ha sido ignorado por los economistas: el surgimiento de los ‘prosumidores’.

El término fue acuñado por él y su esposa Heidi, y se refiere a aquellos consumidores que producen bienes o servicios por los cuales no obtienen un ingreso pero que a la postre generan un impacto en la economía.

El grupo de los ‘prosumidores’ es vasto, en él figuran desde las madres de familia y los trabajadores voluntarios hasta los líderes vecinales y los bloggers, entre otros. Todos ellos realizan alguna actividad no remunerada que genera un beneficio a otras personas o a ellos mismos, ya sea un almuerzo, un trabajo social, mejoras al vecindario o una página personal en internet.

“Es un fenómeno en el que los consumidores crean valor económico por sí mismos y posteriormente transfieren ese valor a la gran economía monetaria”, explica Toffler.

La aportación (no monetaria) de los ‘prosumidores’ a la economía aún no ha sido medida por los economistas, pero se prevé que ésta aumentará significativamente en los próximos años conforme las personas tengan un mayor acceso a las nuevas tecnologías de comunicación e información.

El caso más representativo de este fenómeno es el de Linux, el sistema operativo de software libre y desarrollo de código abierto. “Linux es el ejemplo más espectacular de un producto creado por un grupo de jóvenes sin un pago de por medio y sin un propósito económico inicial de hacer dinero; ahora, Linux está desafiando a Microsoft y es un producto muy poderoso en el mercado”, dice el futurólogo.

Los economistas deberán reconocer este fenómeno y empezar a medir el impacto del ‘prosumo’ en la economía.

Alvin Toffler anticipa también que en el futuro las empresas voltearán a ver al consumidor como un aliado y le pedirán consejos o asesorías sobre qué nuevos productos sacar al mercado o cómo generar nuevos diseños.

“Los consumidores ofrecerán cada vez más consejos gratuitos a las empresas y esos consejos formarán parte del sistema económico de producción”.

Otra percepción del universo

Fuera de la economía y los negocios, la visión futurista de Toffler es sorpresiva, extraña y fascinante. El pensador neoyorquino cree que para 2050 habrá concluido el debate sobre la problemática ambiental, pues para entonces ésta ya habrá sido atendida.

La gran pasión sobre el desarrollo sustentable y cómo alcanzarlo se habrá agotado dentro de los primeros 25 años de este siglo. “No será el encabezado principal dentro de 50 años, sabremos cómo manejar este tema”, indica.

Alvin Toffler también prevé que la relación conceptual del hombre con su entorno cambiará de manera significativa en el futuro. El cúmulo de información que habrá reunido el ser humano en 2050 modificará su percepción del universo.

Actualmente, los datos que se obtienen de las misiones espaciales son a cuentagotas, pero en las próximas décadas el flujo de información aumentará y esto permitirá lograr un entendimiento más profundo del cosmos.

“Dentro de 50 años tendremos una percepción completamente diferente del universo”, afirma.

Pero no sólo cambiarán la idea y la visión humana del mundo. Para Toffler, los seres humanos no seremos necesariamente los mismos dentro de 50 años, debido a los desarrollos alcanzados en diferentes campos de la ciencia, tales como la clonación, las neurociencias, los descubrimientos sobre el cerebro y la computación.

“No seremos los mismos seres humanos habitando el mismo universo. Dentro de 50 años nuestros descendientes seguramente vivirán más años”.

Nuevas especies

Con los nuevos adelantos científicos, sería factible el desarrollo experimental de nuevas especies, incluyendo al género humano. Todo sería posible en el futuro, incluso la cruza entre especies distintas. Naturalmente, esto acarrearía serios conflictos con la religión. Pero Toffler ve estas posibilidades con un sentido científico y avidez de conocimiento.

Por ejemplo, algunos de estos adelantos permitirían establecer una nueva relación entre los seres humanos y los animales e, incluso, estudiar y asimilar la inteligencia animal.

“Mi perro sabe cosas que yo no sé y tu caballo sabe cosas que tú no sabes, tenemos diferentes sistemas de memoria y órganos sensoriales”, dice Toffler. “Dados los cambios científicos podemos ver hacia adelante y pensar: esta especie es buena en esto, ¿por qué no introducimos esta habilidad en la especie humana?; al mismo tiempo hay algo en nosotros que nos hace muy inteligentes, ¿por qué no se lo damos a un perro o a una jirafa?”.

Toffler está convencido de que el ser humano cruzará la línea entre las especies, así sea de manera experimental. Le entusiasman estos temas. Uno de sus días más felices fue hace poco cuando él y su esposa Heidi visitaron Corea y conocieron a Snuppy, el primer perro clonado en el mundo. Snuppy fue desarrollado por investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, a partir de una célula de la oreja de un pastor afgano. La clonación fue realizada para investigar posibles curas a enfermedades humanas, dadas las características similares entre el perro y el hombre.

Como testimonio de aquel viaje, los Toffler tienen en su sala una foto de Alvin jugando con Snuppy.